jueves, 19 de marzo de 2009

EL RECUERDO DEL OLVIDO 1
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
CUASIFORME
Y
EL RECUERDO DEL OLVIDO
EL RECUERDO DEL OLVIDO 2
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
AUTOR:
“FREDERICK DUMAS”
EL RECUERDO DEL OLVIDO 3
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
CUBIERTAS:
Alfonso Sánchez Madruga
EL RECUERDO DEL OLVIDO 4
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
PROLOGO:
A.S.M.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 5
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
REGISTRO DE LA PROPIEDAD Nº............
Pamplona año 2002-02-19
EL RECUERDO DEL OLVIDO 6
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Queda prohibida la
reproducción total o
parcial de esta obra. Su
inclusión en cualquier
sistema informático,
transmisión, copia,
fotocopias, o por cualquier
otro medio, ya sea
electrónico, mecánico, por
registro, u otros medios,
sin previo aviso y por
escrito del propio autor.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 7
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
PROLOGO
No siempre es fácil escribir sobre la vida, ya
que la mayor parte de las veces, a cualquier
similitud de la literatura con la realidad,
ésta la supera con creces.
En esta obra, el autor ha creado una historia
sencilla para cualquier lector. Sencilla en
cuanto a novela se refiere, pues con pocos
personajes, consigue hacernos vivir una
tragedia absurda provocada por esos
sentimientos que nos diferencian del resto de
las criaturas de este planeta.
Los animales no conocen la ira, la envidia, la
codicia, el odio, los celos... ¡ Ahy, los celos!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 8
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Ese podría ser uno de tantos sentimientos
inútiles de los que nos dotó nuestro creador.
Yo personalmente, no comprenderé nunca
para qué sirven todos esos sentimientos sin
sentido, y en especial ese de los celos, donde se
encierran y enmascaran buena parte del
resto.
¿Qué es la infidelidad? ¿Es hacer menos feliz
a nuestra pareja, por qué? ¿Por qué no
podemos amarnos todos los humanos? ¿Es
mejor la guerra? ¿El terrorismo? ¿La
degradación en los seres humanos? ¿El
fanatismo venga de donde venga? ¿No son
todas esas cosas más terribles que disfrutar de
unos segundos de felicidad al lado de alguien
que te respeta, que te quiere y puede
ayudarte? ¿Por qué pensamos, si la pareja
está en una mina, en un andamio, incluso
desactivando artefactos explosivos, pensamos
que no hace nada malo, y si está con otra
persona a la que quizás le esté ayudando,
quizá salvándole la vida aunque parezca
increíble, por qué nos provoca ese rechazo, ese
odio, esa sed de sangre hacia los demás, ya sea
la propia pareja o los causantes de sus
"males "? Si alguien decide vivir el resto de
sus días con otra persona ...¿Va a cambiar su
EL RECUERDO DEL OLVIDO 9
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
opinión por eso? ¿Querría alguien menos a su
pareja al enterarse que le ha sido infiel?
¿Merece la pena mentir o matar por eso?
¿Tan difícil es entender que el mundo que
hacemos los adultos, es la herencia que
dejamos a nuestros propios hijos? ¿No son
ellos los que padecerán las consecuencias de
nuestros errores? ¿Tanto duele el amor que
así como los sufrimos, queremos que sigan
padeciéndolo ellos? ¿Hay algo más bello en la
vida que eso? ¿El amor no nos lleva también a
amar tanto a los animales, como a la
naturaleza en general?
¿No es esa una cadena de bondad hacia el
bien para todos? Por supuesto que es todo lo
contrario al odio y a los celos,
desencadenantes del mal, que termina por
enconarse cada vez más, aflorando a la mente
humana todo tipo de sentimientos maligno y
nocivos, tanto para los demás, como para la
propia persona.
Es como un cáncer que se extiende sin que
nadie consiga detenerlo.
Creo que me he salido del contexto, lo que
quiero decir, es que aquí el autor plantea una
historia que nos hace pensar en que estamos
de paso por esta vida, y no merece la pena
hacerla tan complicada como nos empeñamos
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
casi siempre. La vida es mucho más sencilla si
la viviéramos pensando en los demás, que es
la mejor manera de hacer algo por nosotros
mismos y por nuestros hijos.
Al lector tras finalizar la obra, le quedara un
regusto amargo de la historia, sin embargo; el
autor sólo pretende llamar la atención sobre
dos temas fundamentales que usted descubrirá
justo al terminar la novela, como son el
puesto... mejor dicho; el puesto que les
dejamos a los ancianos y, cómo puede llegar a
afectar el comportamiento de los adultos
también a ese género chico, que son los niños.
Veremos cómo ese sentimiento de posesión
única como es el de los celos, al arraigarse en
un corazón débil, trae consecuencias nefastas,
tanto para la persona en cuestión, como para
los que le rodean, sus amigos, su familia...
¡Sus hijos!
Me temo que si continuó describiendo la
obra, terminaré por descubrirla, sería más
conveniente que sea usted mismo el que la
juzgue y la interprete, posiblemente cada
lector pueda tener su propia opinión al
razonarla, como es lógico cada uno a su
manera.
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Estoy convencido que cada persona tiene un
cristal distinto y de distinto color, para ver
las cosas.
Esperamos que al menos le sea amena,
cómoda y entretenida.
¡Ojo usted puede ser uno de ellos!
¡¡Identifíquese con alguno !!
¡¡¡Vívala !!!
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
CUASIFORME
Y
EL RECUERDO DEL OLVIDO
En un día de primavera, en las bulliciosas
calles madrileñas infectadas de vehículos, de
polución y de ruido, con un continuo ir y
venir de gentes, sin saberse muy bien hacia
dónde iban o incluso de dónde venían, donde
la prisa impera, y siempre se llega tarde,
donde nos falta tiempo para vivir, esclavos de
nuestra propia vida, sin darnos cuenta que
tiempo es precisamente lo que más tenemos,
vale como ejemplo mirar la historia, nuestra
historia moderna ya ha cumplido más de
2000 años, hacia atrás podemos suponer que
habría varios millones, pero... ¿Alguien puede
imaginarse el tiempo que tenemos aún sin
estrena?
Y sin embargo... ¿Quiere decirme alguien
cuántas vidas tenemos cada uno de nosotros?
Sí, eso creo yo también.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 13
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sin embargo, hay que vivirla, y no dejarla
pasar para ver al final del camino, que no
hemos dejado huella, que no hemos existido,
que nadie nos necesita, y además; y lo más
triste, es que sobramos en este mundo tan
"moderno" llegando a tener suerte, con la
tercera edad.
En una de aquellas avenidas, destacaba un
vehículo de color rojo.
En la agobiante multitud de coches, aquella
furgoneta roja conducida por un hombre de
unos treinta años, cruzaba Madrid con
dirección al extrarradio, en su interior dos
ancianos rumiaba sus recuerdos, al menos
uno de ellos, pues mientras que él le cogía de
la mano con semblante triste, a ella en su
silla de ruedas parecían no importarle mucho
todo aquello que sucedía a su alrededor, su
cara no reflejaba ninguna sensación, ningún
sentimiento o emoción, tal vez sólo su celebro
o su corazón pudiesen percibir aquellas
maravillas con las que Dios dotó al hombre,
pero su rostro caído sobre un hombro, era un
folio en blanco, un mar sin olas, un cielo sin
estrellas, y sólo las caricias del anciano
parecía sentirlas, pero sin expresión alguna.
Después de cruzar la avenida y rodar varias
carreteras comarcales, la furgoneta roja se
EL RECUERDO DEL OLVIDO 14
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
paraba ante una gran puerta de hierro, una
verja puntiaguda y chirriante, que alguien
abrió desde el interior.
Dentro podían verse varios ancianos, tanto
hombres como mujeres aparentemente tristes,
quizá añorando tiempos pasados, juventud,
hijos, nietos o tal vez, fuera tan sólo su
libertad lo que añorasen, en aquella gran
jaula sin techo, seguro que alguno de ellos
puso alas a su imaginación para poder volar
fuera, para ver el mundo... ¡Para respirar!
Buenos días, señor Reberte, le estábamos
esperando.
¡Ah! ¡Hola, buenos días, perdone mi
tardanza, el tráfico... ya sabe!
No se preocupe, Señor, le atenderé enseguida.
El conductor había bajado, mientras que por
el lateral podía verse al anciano bajando la
plataforma de la camioneta y, sacando a la
anciana en su silla de ruedas, con todo el
cariño del mundo, y con mucho cuidado de no
dañarla.
¡Por aquí, por favor!
Le indicaba la enfermera. Sígame...
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Estarás bien, no te preocupes, papá. Aquí te
cuidarán, yo vendré a verte a menudo. ¿De
acuerdo?
Agarrado al carro, o silla de ruedas, el
anciano le mira con cierta preocupación, y
poco convencimiento de que aquello pudiera
ser cierto, pero no podía hacer otra cosa que
obedecer, y pensar que podía ser hasta cierto,
que su hijo fuera a visitarlo a menudo.
Cuídate, papá, te llamaré.
Le dio un beso en la mejilla, y sin saber por
qué le recordó a Judas, era su hijo, si, pero no
podía evitar el anciano tener y sentir aquella
sensación de abandono en el corazón.
¡Adiós, papá! ¡Adiós mamá! Cuidaros los dos,
¿vale?
Sin más, se montó en su bonita camioneta
para perderse a través de aquella enorme
verja, que cerraba los muros que rodeaban
aquella vieja y restaurada casona de campo,
ahora habilitada para residencia de
ancianos, o asilo.
Acompáñeme, por favor, le presentaré a
alguno de sus compañeros, y vecinos de
planta.
Sin pronunciar palabra, y sólo con aquella
profunda amargura reflejada en el rostro, el
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
anciano la siguió hasta un enorme salón
donde, en aquel momento se reunían varios
ancianos, tal vez jugando a algún juego de
mesa, o quizá se contasen sus vidas, sus
experiencias, y sus alegrías y fracasos.
Señores... les presento a sus nuevos vecinos de
planta, espero que se conozcan pronto y se
divierta juntos. Les recuerdo que la comida es
a la una, no me falten.
Los ancianos de la sala, al darse la vuelta la
enfermera saludan a los recién llegados,
presentándose cada uno con su nombre, cosa
que el recién llegado agradecía en su nombre,
y en el nombre de su esposa.
Nos contábamos cosas pasadas... (dijo uno de
ellos)
Es lo que podemos hacer, es lo único que
tenemos nuestro, nuestros recuerdos. (dijo
otro)
¿También tú tendrás algo que contar, no es
cierto? Otro de aquellos ancianos le incitó a
contestar.
Sí, claro, todos tenemos una historia.
¿Quieres contarla, por favor? Nos gustaría
mucho oírla...
Aquel once de junio de mil novecientos
cincuenta... perdón, creo que debería
presentarme, antes de comenzar el relato que
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
alteró poderosamente la existencia de dos
familias, la mía por un lado, y por otro la
ahijada de mis padres y los suyos propios.
Me llamo Iván Reberte Maldonado, hijo de
Óscar Reberte y de Julia Maldonado,
padrinos de una hermosa niña llamada
María Garrido Casado, hija de unos amigos
suyos llamados Cesar Garrido, y Nuria
Casado.
Aquella historia fue la que marcó mi
existencia a “posteriori”, tanto sentimental,
como espiritual.
Ahora lo veo todo de un modo muy distinto a
como lo veía antes, yo era algo retraído,
celoso de todo, tanto sentía los celos en
María, como en mis propios padres, era un
niño muy posesivo y absorbente, mi interés
era ser el centro de atención de todo aquel
que me rodeaba sin tan siquiera ganármelo.
Quiero decir, que yo no era de esa clase de
personas, que por su simpatía y afecto, se
supiera ganar el cariño de nadie, sino todo lo
contrario, era repelente, huidizo, mi
vocabulario era malsonante, en una palabra;
no supe valorar nunca el cariño que me
rodeaba.
Quizá porque las personas somos así de
injustas, ocurriese aquello... ¡Y no digo que
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
ocurrió porque tenía que ocurrir! ¡Porque ya
estaría escrito en el destino de las personas
que padecieron aquel trallazo del destino!
No... no diré eso porque no lo pienso, más
bien creo que las personas como seres
irrepetibles, somos los que podemos escribir, si
no todo, si parte de nuestro destino, pues
tenemos la virtud de pensar, de razonar y de
escoger uno u otro camino, muchas veces
sabiendo incluso hacia dónde nos lleva.
O sea, que torcemos los renglones de nuestro
destino, a sabiendas cogemos el camino
equivocado, convenciéndonos nosotros mismos
de las lisura del camino, sin ver el inmenso
precipicio que se descuelga al final del mismo.
Todo ocurrió como digo, aquel once de junio
de mil novecientos cincuenta, era un día
espléndido, aún me parece, oler el aroma de
aquel enjambre de flores que cubrían los
campos extremeños.
En las tierras llanas de la baja Extremadura,
entre los bellos pueblos que cubre el añil de
sus cielos y en la provincia de Badajoz, se
encuentra un pueblecito hermoso. Hermoso en
cuanto a belleza arquitectónica, pero no es
esa sola su hermosura, el esplendor de la
majestuosidad de sus vegas, tanto de secano
como de regadío también conforma y plasman
EL RECUERDO DEL OLVIDO 19
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
sobre el paisaje de sus campos, el más hermoso
tapiz multicolor jamás imaginado... sus ríos,
en especial el Guadiana, presta su fresco
manantial a frentes cansinas y agotadas, por
el duro quehacer diario en las dehesas...
¡Oh Montijo!
Sin embargo, lo que a mí más me cautivo, y
llevo grabado a fuego en mi memoria, fue
como los Montijo nos acogían al forastero,
era algo especial, sus gentes son... ¡Cómo diría
yo!
Son cautivadores, sinceras, abiertas...
¡Amigos!
Sí, creo que la palabra amigo puede recoger
tantas cosas buenas para el que recibe su
amistad, que puede encerrarse en esa palabra
de "amigo" todo cuanto un ser humano puede
desear de otro.
Pero bueno; ellos están al margen de lo que
me preocupa, quizá todo ocurrió mucho
antes, tal vez con el nacimiento de María o,
quizá mucho antes, sin embargo, yo no
consigo recordar nada de aquello, de lo que
pudiera ocurrir antes, mi memoria se
suspende sobre aquel bello paisaje, que
enmarcaba a la iglesia. Lo recuerdo como un
óleo luminoso de grandes rasgos pincelados.
Allí se celebraba la bota de Nuria y de Cesar.
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
María contaba para entonces tan sólo cuatro
años. Por cierto; dos días antes, si, el nueve
de junio, vagamente pero si, lo recuerdo,
aunque no podría precisar detalles, sin
embargo la boda parece como si pasase bajo
mi balcón, como una película ante mis ojos...
La iglesia iluminada tan sólo por los rayos de
luz que se filtraban a través de unas
bellísimas vidrieras representativas de
algunos pasajes de la Biblia unos, otros sin
embargo, tan sólo eran combinaciones de
tonos y colores finamente diseñados que daba
aquella majestuosidad a la pequeña iglesia.
En lo más alto, los dinteles y arcos tal vez
barrocos... a su altura daban al lugar una
dimensión de grandeza especial, se veían tan
pequeños los bancos, las personas tan
insignificantes...
Allí estaban Nuria y Cesar tan felices en
aquel día tan especial (sobre todo para ellos )
, María era la encargada de llevar las arras
al altar.
Detrás quedaba aquél pequeño grupo que
formaban los familiares y amigos de los
contrayentes, entre ellos lógicamente, mis
padres y yo. ¡Ah, sí! Dolores, Dolores Casado,
la hermana de Nuria, una solterona ya
entrada en años con malas pulgas, quizá no
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
encontrarse marido debido a aquel carácter
suyo tan especial, siempre renegando,
criticando, cotilleando... ¡Pero era la
hermana de Nuria, y allí estaba!
La ceremonia transcurrió en silencio, aunque
no faltase algún murmullo de críticas en los
bancos del fondo de vez en cuando. ¡Claro!
¿Una madre soltera y de blanco? ¡Qué
desfachatez!
Después, todo se "enbarulló", todo eran
corrillos de felicitaciones y agasajos a los
novios, amén de algunas caricias forzada a
María, la hija de la novia.
¡Oh, cariño! Cuánto me alegro. Felicidades
hermana.
Gracias, querida, muy amable, procura coger
el ramo... ¡Quién sabe! ¿Tal vez la próxima
novia seas tú?
¡No, querida! A mí se me ha pasado el cocido
ya.
¡Nunca digas de este champán no beberé!
Las dos rompieron en unas pequeñas
carcajadas obligadas.
¡Enhorabuena, Cesar! ¿Debo darte la
bienvenida a la familia?
Pues, no sé... ¿Tú qué crees? ¿Deberías?
¡Bien venido, cuñado!
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Gracias, Dolores, eres muy amable, de
verdad, eres muy amable.
¡Sí, lo sé, lo sé!
No parecía que fuese especialmente sincera,
sin embargo, Cesar, no le replicó, optó por
seguir el juego, pues la conocía, conocía sus
reacciones y aquel día debía ser especial, no
problemas, no disputas, sólo alegría y
felicidad para todos. (Ésos eran los
pensamientos de Cesar en aquellos
momentos.)
Entretanto, su mano se volvía a saludan a
Óscar, que le ofrecía la suya para felicitarlo.
¡Enhorabuena, campeón! (le saludó eufórico
Óscar)
¡Sí...! Gracias, amigo, eso espero.
Nuria... girándose hacia la novia que lucía
con brillo propio aquel día.
Te deseo lo mejor, querida... ¡Perdona!
Sin decir nada, Nuria abrazó a Óscar
mientras éste la besaba en las mejillas.
- Entonces no reparé en aquel afectuoso y
cálido abrazo, casi imperceptible para los
demás, sin embargo después he llegado a
comprender muchas cosas.-
¡Nuria, cariño!
¡Julia, dame un beso!
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AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
- Aquellos dos besos sin embargo parecían
sinceros, al menos yo lo vi así-
Felicidades, Nuria, cuánto me alegro. ¿Eres
feliz?
¡Mucho! ¡Creo que voy a explotar de
felicidad, estoy tan contenta ...!
Es un buen hombre, te hará feliz.
Después de apreciarse un leve titubeo...
Sí, eso espero...
Lo amas, ¿no es así? ¿El también te quiere, no
es cierto?
Sí, claro, me siento feliz.
¡Pues claro, éste es tu día!
¡El día más grande de mi vida! (repuso Cesar)
De vuestras vidas, que seáis felices.
(Corroboró Óscar abrazándolos a los dos,
mientras Julia había dado un paso atrás,
para dirigirse a María.)
¿Cómo estás, cielo? ¿Lo estás pasando bien?
¿Te diviertes?
Mucho, me gusta mucho la boda. ¿Cuándo
podré casarme yo, madrina?
¡Huy! ¡Pronto, cariño, muy pronto! ¡Sólo
faltan...
¡Cuántos años, madrinas!
¡Estos años! (Señalándole con los diez dedos
de sus manos) ¡Dos veces, estos años!
¿Y eso es mucho, o es poco?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 24
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Pues, verás... cómo te diría yo... ni son
muchos, ni son pocos.
¿Y eso cómo se comen, madrina?
Pues no sé si se comerá, lo que sí te puedo
decir, es que para ti tal vez sean muchos...
quiero decir que se te hará largo, largo, pero
para nosotros, quizá los tengas casi sin darnos
cuenta. ¿Comprendes?
¡No!
La verdad, es que puestos a pensar, yo
tampoco.
- Mientras toda aquella escena de
felicitaciones se desarrollaba, alguien no
perdía detalle de lo que allí ocurría, un
hombre poco agraciado en cuanto al físico se
refiere, mal vestido y peor encarado. Parecía
interesarle mucho todo aquello que allí se
hablase, o se hiciese. Lo recuerdo muy bien,
fue al acercarme a los novios y mis padres,
cuando reparé en él, me llamó la atención
aquel sigilo, aquella conducta vigilante. Para
entonces, yo contaba ya los trece años de vida
propia. Aquel hombre no era otro que el
jardinero del parque y nuestro propio
jardinero.-
¡Hola, mamá!
¡Ah, hola, cariño! ¿No felicitas a Nuria?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 25
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Sí, claro, mamá! Si tengo que hacerlo...
(murmuraba Iván para sus adentro) ¡Nuria!
¡Nuria!
Tan distraída estaba Nuria por encima del
nivel de Iván saludando a los demás, que no
reparó en aquel pequeño hombrecito, que
para hacerse oír, se vio obligado a pegarle
unos tiróncitos del lazo del vestido que más a
mano tuvo.
¡ Nuria, Nuria!
Perdona, cielo, no te había visto. ¿Me das un
beso?
Felicidades, Nuria.
¡Qué majo! ¡Gracias, cariño! (Depositando
dos besos, uno por mejilla en la cara de
Iván.)
¿Vienes, María? (Implicaba Iván a la niña
con la fijación de penetrar en el comedor,
parecía interesarle más la comida o la
distracción del momento, que el besuqueo de
Nuria)
- Por alguna extraña razón, nunca me
gustaron aquellos amigos de mis padres, no sé
por qué, y no digamos ya Dolores, esa mujer
era insoportable, repelentes. ¡Que Dios me
perdone, pero es lo que pienso!-
Uno tras otros, todos fueron tomando sus
respectivos asientos en aquellas lujosas y
EL RECUERDO DEL OLVIDO 26
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
delicadas mesas, finamente decoradas con
platos tan exquisitos, que sólo mirarlos
habría el apetito.
La mesa presidencial, gozaba de un lunch
especial, como es lógico, y sobre ella amén de
los diversos platos y flores, se encontraba la
reina de la fiesta, la tarta nupcial, una
enorme tarta de siete pisos de bizcochos y
frutas variadas bañada de fina y delicada
nata blanca, adornada con pequeños detalles
de chocolate, y rodeando todos sus pisos una
espléndida puntilla de chocolate haciendo
contrastes blancos y negros, y sobre ella, los
típicos nupciales, dos muñequitos de plástico
representando a la pareja contrayente.
Todos habían entrado al salón comedor muy
cercano al lugar de la celebración nupcial.
Al entrar los novios en el comedor, el
murmullo reinante se transformó en un
estruendoso coro de aplausos, para recibir a
los deseados, y tanto los comensales, como
camareros etc. se vertían en agasajos hacia
ellos.
La música nupcial hizo su aparición en el
aire envolviendo en magia a todos, mientras
un grupo de camareros formados, le
esperaban para felicitarles ofreciéndoles a los
novios una fina copa de champán.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 27
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
En este caso fue el metre el que le extendió las
copas entre los aplausos de los comensales e
invitados.
A continuación, todo fue bullicio y risas,
bromas, comida... buen llantar y mejor beber
(como diría un español antiguo), después
vendría el baile abierto por los novios con "El
lago de los cisnes", a continuación, todo
locura.
¿Lo estás pasando bien, querida?
¡Oh, sí! Gracias, Nuria, una fiesta preciosa.
¡Preciosa!
¡Me alegro que te guste, Dolores, y copias si te
gusta algo, que ya sabes que después vas tú .
¡Ni loca! ¡No, hija, no! ¿Hombres en mi cama?
¿Tú me ves a mí, lavando calzoncillos?
¡Anda! ¿Y por qué no? ¿Todas las casadas lo
hacen, no es así?
¡Tú lo has dicho, hermanita, las casadas! Por
eso no me caso, así evito el hacerlo.
¡No digas nunca ...!
¡Sí, ya lo sé, ya lo sé! De ese champán no
beberás. ¿Pero, sabes una cosa?
Nuria la escuchaba perpleja.
Al champán siempre le digo que sí.
¡Cómo eres, Dolores!
En otro rincón del salón, escondidos del
estruendoso ruido del baile y debajo de una
EL RECUERDO DEL OLVIDO 28
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
mesa, se encontraban, Iván y María, dando
buena cuenta de una bandeja de pasteles,
pastelitos que habían dejado buena marca
sobre sus caras y sus vestidos nuevos,
estrenados para aquel evento tan especial.
Tanto era así que, a Iván le hacía tanta
gracia ver la cara de su amiga, que todo su
afán era restregarle pastelitos por la cara de
María poniéndola como un ecce homo.
Los dos amigos también permanecían en una
especie de terraza ajardinada, colindante con
aquel salón, tal vez huyendo del ruido, del
bullicio de la gente, buscando algo de paz y
tranquilidad. ¿O, acaso pretendían hablar
entre ellos? ¿Ocurriría algo? Parece ser que
eso fue lo que pensó el jardinero
Cuasiforme(que así se llamaba), que no tardó
mucho en colocarse en algún lugar estratégico
desde donde pudiese oír lo mejor posible la
conversación de Óscar y de Cesar, sin perder
la escena de su vista. Aquel mal encarado
parecía interesarle lo que allí sucediese.
¿Cómo te encuentras con el estado de casado?
¿Está en estado Nuria?
¡Tú sabrás! ¿Cómo puedo saberlo yo?
¡Además ; no es eso lo que te he preguntado!
Sí, ya lo sé, era una broma, ya sabes, Nuria
Casado...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 29
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Comprendo! JA ,JA,JA,JA...
¡Bien! Lo estaba deseando, Nuria es una
mujer que se ha hecho desear mucho, se ha
hecho mucho de rogar, ya sabes...
Tenéis una hermosa niña en común, eso llena
cualquier hueco.
Sí, pero ya ves, hace cuatro años que nació,
cinco desde que se concibió, y eso es mucho
tiempo.
Lo sé, amigo, pero el pasado, pasado está, hay
que mirar al futuro, ¿no crees?
Por supuesto, Óscar. La verdad es que, desde
que me dijo que iba a ser padre, soy otra
persona, veo la vida de otro modo. ¡Soy un
hombre nuevo!
¡Te felicito, Cesar, y me alegro! Me alegra
enormemente que seáis felices, espero que esa
felicidad que tenéis hoy, no la perdáis nunca
y la disfrutéis en compañía de María.
Espero compartirla con mis amigos, Óscar.
Espero compartirla con vosotros tres.
Poniéndole la mano a Óscar en el hombro, le
invitaba a entrar al salón, mientras éste
permaneció en silencio, sin pronunciarse
sobre el comentario de su amigo.
Cesar, como si pensase en otra cosa, como si
su mente viajara a través de otros lugares o,
estuviera en otro sitio.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 30
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Justo en aquel instante, Cuasiforme se volvía
hacia el salón, disimulando su presencia en
aquel lugar.
Justo el día siguiente, fue uno de los días más
felices de mi vida, que yo recuerde, no lejos
del pueblo, algún circo ambulante había
instalado un pequeño zoológico en un solar
aledaño al propio circo, donde nos llevaron
mis padres a María y a mí. Aquél pequeño
circo, lo recuerdo gigantesco, sin embargo, no
trabajarían más de tres o cuatro artistas, los
cuales hacían todo tipo de trabajos y se
repartían a escasos segundos, sus papeles,
tramoyista, contorsionista, trapecio, payasos,
así como acoplar la pista, lonas, animales, en
fin; ellos, y todos posiblemente de una misma
familia, hacían que, tanto los números, como
los artistas, se multiplicasen casi por arte de
magia. ¡Qué recuerdos ...!
Iván sin embargo, seguía siendo un
aprendiz de golfo o al menos de bago y poco
sociable.
Cuatro carros de varales, una pequeña carpa
a modo de tienda de campaña, unas bestias...
Alguna mula y algún que otro pollino o burro
se apreciaba al otro lado de aquel eventual
EL RECUERDO DEL OLVIDO 31
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
redil hecho con estacas clavadas al suelo
unidas por una larga soga que lo rodeaba.
Dentro de aquella especie de corral, unas
cuántas jaulas con algún mono, un oso
raquítico, un viejo elefante atado a otra
estaca clavada en el suelo y no mucho más,
eso era de lo que parecía proveerse aquella
familia. Ese era su sustento. Aquello en aquel
entonces a Iván sólo le divertía.
¡Mamá, vayamos al mono! ¡Vamos, date prisa!
Ten paciencia, Iván, que tenemos tiempo.
¡Suelta a María, que ya sabe ir sola, Jolín!
¡Iván ...! (le trataba de recriminar su padre)
¿Te molesta que la lleve de la mano? (trataba,
su madre de hacerle entender...)
¡Siempre cargando con la niña!
¡Qué más te da a tí, Iván! ¿No ves, que es muy
pequeña aún? ¿Tendremos que cuidarla para
que se haga mayor como tú, no es así?
¡Bueno, sí, pero ...!
¡Ve tú delante si quieres, anda! ¡Y no metas
las manos dentro de alguna jaula! ¡Qué niño!
¿Ves cómo tiene celos de María?
¡Lo sé, Julia, lo sé! Ya crecerá y aprenderá a
razonar como nos ha pasado a todos.
¡O se le cargaba con el tiempo, que también
puede ser! ¿O, no?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 32
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
También puede ser. Tú también eres así y no
veo que te ocurra nada malo.
¿Yo celosa?
Perdona cariño, no quise ofenderte, lo siento.
No vuelvas a llamarme algo así nunca. ¿De
acuerdo?
Te lo prometo.
¿Recuerda que lo has prometido ...?
Lo recordaré, no te preocupes.
Un leve beso sólo en el aire, aquel que
depositó Óscar en la mejilla de Julia para
dirigirse nuevamente a María.
¿No estás cansada, corazón? ¿Está cansadita
mi niña? ¡Ven con el padrino, corazón! ¡Que
te voy a comer la sangre, cosa bonita! ¡ Muá!
Apretando con dulzura sus labios contra la
piel suave de la barriguita de María.
Cosa que la niña agradeció, pues rompió en
carcajadas limpias y sinceras, como sólo los
bebés saben hacerlo.
Iván sin embargo seguía a su bola,
entretenido con aquél pulgoso mono.
Después de un breve silencio, en donde se
podía apreciar a Julia abstraída con sus
pensamientos, por fin dijo:
¿Cómo los ves tú, Óscar?
¿Qué cómo veo a quién?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 33
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Me refiero a Cesar y Nuria... ¿Crees que
hacen buena pareja los dos?
¿Y por qué no habrían de hacerla? Son dos
buenas personas que se quieren, ¿no es así?
Sí, así parece...
¡Padrino, padrino! ¡Mira el mono, mira el
mono! (le gritaba María a su padrino Óscar)
¿Te gusta?
¡Sí, me gusta! ¡Me gusta mucho!
No se puede venir con nosotros. ¿Lo entiendes,
verdad?
¿Y por qué no se puede venir con nosotros,
padrinos?
Porque tiene que estar aquí con sus amigos, el
elefante, los burritos, la cabrita... ¡ Ahy!
(dándose una palmada en la pierna) Las
pulguitas...
¡Ah! ¿Y no se pueden venir todos, padrino?
Su casa es el circo y aquí deben quedarse,
compréndelo cariño.
¿Me comprarás uno que no tenga amigos?
Ya no hay de esos, cielos...
¡Qué pena!
Iván, no martirices al mono, deja de
arrojarles piedras. (Le llamaba la atención
Julia) ¿No ves, que no puede defenderse?
Si estuviera fuera de la jaula no podría
tirárselas.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 34
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Y por qué crees, que ahí sí
Porque ahí está, y si estuviera fuera de la
jaula no se defendería, se habría " pirao"
¡Qué niño! ¡Me va a volver loco! ¡Encárgate
tú de él, Julia, ya cuidaré yo de María.
Acércate, Iván, y deja de decir burradas, que
no hay quien te entienda... (le recriminó su
madre)
¡Pues está muy claro, si yo ...!
¡Iván! ¡Vale, por favor!
Así transcurrió el día, entre helados y alguna
que otra chuchería , que comimos durante el
espectáculo circense que tanto nos hizo reír a
todos.
Aquella cabra en lo más alto de la escalera,
aquellos payasos... aquellos gitanos hacían
bien su trabajo, eran buenos artistas.
-A partir de aquel día, aparecen demasiadas
lagunas de olvido en mi cerebro, tal vez no
serían relevantes en mi vida o, me causaron
menor impacto emocional.-
Luz, algún globo, dulzainas, juegos y música.
La fiesta de María estaba siendo acompañada
y disfrutada por Iván y sus padres, Óscar y
Julia.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 35
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Tanto César, como Nuria, se preocupaban
porque así fuese, que no faltase refrescos ni
comida para nadie.
¿Estáis servidos, Julia?
¡Sí, gracias, César!
¿Y tú, Óscar, te apetece alguna otra cosa?
¡Qué os sentéis vosotros dos, caray! La fiesta
es para vosotros también, ¿o no es así?
Está bien... ¡Nuria! ¡Ven a la mesa, por favor!
Detrás de ellos, y enmarcado por el ventanal
del salón, podía verse al jardinero con su
rastrillo limpiando el césped. Hasta aquí todo
normal, pero algo llamaba la atención de su
trabajo, sólo limpiaba en dirección a la casa,
por lo que apenas sin darse cuenta nadie,
Cuasiforme se hallaba a muy poca distancia
del ventanal.
¿Cómo sigues de tus dolencias, Césae? ¿Te ha
visto el médico ya?
No, no me he decidido aún, uno de estos días
tendría que hacerle una visita, sí.
Me tiene preocupado este malestar general
que tengo, no rindo igual, estoy más perezoso
para hacer cosas, todo me cuesta más trabajo
hacerlo que antes.
¡No te preocupes, será alguna pequeña gripe!
Por eso me cuesta más ir al médico, espero
que se pase pronto.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 36
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
En realidad eran dos parejas bastante bien
avenidas y sin demasiados problemas en sus
vidas, incluso algo aburridas...
Quizá el que mejor se lo pasaba era Iván,
pues María era para él un juguete también,
lo mismo le tiraba de las trenzas, que la
dejaba sola en el jardín, donde lloraba
desconsolada creyéndose perdida, mientras él
se partía de risa con aquellas travesuras,
incluso la encerraba en la alacena
asustándola con los ratones del cuarto oscuro,
siempre y cuando no estaban delante sus
padres, ni los de él por lo que pudiera pasar
(él ya se entendía), no era tonto, no.
Nuria y Julia también solían ir de compras a
las pequeñas tiendas del pueblo donde, a
juzgar por sus risas y conversaciones amenas,
parecían ser dos buenas amigas.
Esos vagos y bellos momentos de mi infancia,
son eclipsados por otros más duros e hirientes
recuerdos ya en mi pubertad, en mi etapa
juvenil. Allí es donde creo que comenzó
realmente ésta historia, en el noveno
cumpleaños de María. Yo contaba para
entonces ya, los dieciocho abriles.
Cinco años después, todo parecía seguir igual
que siempre, pero no era así, algo ocurrió en
aquella fiesta que empezó a resquebrajar la
EL RECUERDO DEL OLVIDO 37
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
amistad de las dos familias y, ayudó a apagar
la llama del amor que los uniese hasta
entonces.
¿Cómo está mi niña?
¡Hola, madrina! ¿Qué me has traído?
¿No lo adivinas?
¡Una muñeca!
¡¡¡Síiii ...!!! ¡Premio para la niña más guapa!
Gracias, madrina. (abrazándose a su cuello
para besar a Julia en la mejilla con todas sus
fuerzas)
¡Oh, que fuerte!
¿Y tú, padrino, me vas a regalar algo?
¿Otro regalo quieres de mí?
Sí. Aunque sea pequeñín, pequeñín.
(cerrando el pulgar y el índice)
Está bien... a ver qué puede ser...
Haciendo la palomita con sus manos, Óscar
trataba de distraer a María para sacarle por
arte de magia su regalo de la oreja, de su
pequeña oreja.
¡¡¡Oh !!! ¿Qué es esto? ¡Cien pesetas! ¿Qué
harían ahí?
A la niña aquello le produjo risas, la alegría
que reflejaba su cara al ver el billete de cien
pesetas, no puede compararse con nada.
¡Gracias, padrino! ¡Qué bueno eres!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 38
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
No, cariño, tú eres el ángel. Gracias a ti por
regalarme que esa sonrisa.
María se quedó perpleja sin saber qué
contestarle a su padrino Óscar.
Julia, al ver entrar a Dolores en el salón,
decidió retirarse hacia el salón principal
situado en la primera planta de la casa,
ignorándola por completo.
¡Cariño! (le gritó Dolores a su sobrina María)
Entrando como un elefante en una
cacharrería y apartando a todo aquel que
pillaba a su paso, en este caso a Óscar y
Nuria que hablaban con María.
¿Cómo está mi niña bonita?
El semblante de María se tornó huidizo y
escudriñador, era evidente que mucha gracia
no le hacía su tía Dolores.
¿Te apetece tomar algo, Óscar? (Le preguntó
Nuria)
Una cerveza, por favor. (le solicitó Óscar)
¿Te gusta lo que te he regalado? Preguntó
Dolores mas ilusionada que su sobrina.
Aún no lo he abierto tía...
Sí, claro... ¡Qué tonta! ¡Pero venga, ábrelo,
corre!
Después de romper el envoltorio, por fin pudo
ver lo que le regalaba su tía: un pijama.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 39
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
La expresión de María denotaba la poca
gracia que le hacía el regalo de Dolores.
¿Te gusta? Verás qué bien te ves cuando te lo
pongas.
María tratando de despistar o, irse del lado
de su tía...
¡Se lo voy a enseñar a papá!
Sí, vamos. Y a ver si de paso puedo beber
algo, que vengo muerta con este calor.
(en aquella ocasión parece que no le había
salido como la niña pretendía)
Las dos, tía y sobrina, subieron las escaleras
hacia el salón, quedando en el recibidor
Óscar y Nuria, que le ofrecía su cerveza fría.
Me gustaría hablar contigo, Óscar...
¿Ocurre algo, Nuria?
No, no, no nada en particular... (tras un
breve silencio, por fin lo rompió) Bueno, sí, es
algo en particular.
Tú dirás, Nuria, sin que pueda ayudar en
algo sabes que puedes contar conmigo para lo
que quieras.
No, aquí no, podría bajar a alguien...
Está bien, salgamos al jardín. ¿Te parece
bien?
¡Perfecto! ¡Gracias, Óscar!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 40
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Uno tras otro, con pasos lentos y pesados,
alcanzaron el pequeño jardín del que
disfrutaban, situado detrás de la casa.
Unos rosales, alguna azalea, alguna adelfa y
alguna otra de temporada como las petunias y
los pensamientos, eran los que daban las
pinceladas de color sobre el verde de su
césped.
Rodeado por una pared y una balconada
ajardinada también en la trasera de su casa,
haciendo de porche en la parte baja del
jardín.
A que el escenario era perfecto para que
nadie pudiese ser testigo de aquella
conversación al parecer interesante y
misteriosa.
Tú dirás, Nuria...
Bueno, verás, yo...
Sí, mujer, tenemos confianza...
Ese es el problema, la confianza...
¿Qué quieres decir, Nuria?
Pues que hemos tenido mucha confianza...
¿Es que ya no la tenemos?
No como yo quisiera...
Sigo sin entenderte, Nuria, perdóname pero
estoy perdido. ¿Quieres hablar más claro, por
favor?
Me gustaría ser más amiga tuya de lo que soy.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 41
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Cómo dices?
Sí, has oído bien, Óscar, te echo de menos.
Nuria, creo que este tema ya lo dejamos claro
hace muchos años... ¿No es así?
Sí, lo sé, pero a pesar de los años no puedo
evitar que mis pensamientos estén en ti a
todas horas, lo siento, pero es así.
¿Es que hay problemas entre César y tú?
No, por favor... no, de ninguna manera, al
contrario, es un buen padre para María y la
adora.
Me alegro que así sea, y así es como debe
seguir, de aquello no debe enterarse nadie.
¿Comprendes? ¿Te imaginas? ¡Dos
matrimonios al garete! Tienes que
comprender, que es mejor que sigamos así, de
esta manera no hacemos daño a nadie y
cuidamos de nuestros hijos. Además; yo amo a
Julia...
En aquellos momentos en el salón principal
de la primera planta...
Anímate y pon algo de beber, César, tú que
eres el anfitrión, que vengo seca.
¿Yo que soy el criado, no?
¡Bueno, eso también!
Al dirigirse hacia el mueble bar y quedar
Dolores a su espalda, no pudo evitar César
hacerle unas muecas de burla por detrás.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 42
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Ten, Dolores. ¿Está bien así?
¡Oh, sí, gracias, cuñado! ¿Ves cómo no soy tan
antipática? A propósito... ¿Qué tal, mi
hermana?
¿Qué quieres decir?
Pues eso, que ya son nueve años... ¿Es que no
van las cosas bien entre vosotros?
¡Pues claro que van bien, mujer, que ideas!
¡No es ninguna mala idea! ¡Es una y buena!
¿No crees que debéis de traer un hermanito
para María? ¿No veis que no tiene con quién
jugar en casa?
¡Qué cotilla eres, Dolores! Cuando lo
pensemos, si nos decidimos, ya te lo haré
saber. ¿Qué te parece bien?
¡Pues claro, que para eso voy a ser su tía!
¡Hay mujeres, mujeres! Perdona Dolores, voy
a atender a Julia, que se encuentra sola...
Sólo gesticuló con su mano derecha para y sin
palabras, decir: ¡Vete, vete!
Ya viéndose un poco apartada y sudorosa
como estaba, en aquella noche bochornosa y
seca, optó por tomar el poco de aire que
pudiese correr por el jardín, saliendo al
balcón ajardinado. Pausada y serena cómo
iba, sin tan siquiera pretenderlo, se encontró
escuchando la conversación que en aquel
momento tenía lugar entre Óscar y Nuria,
EL RECUERDO DEL OLVIDO 43
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
por debajo de ella en el jardín, a lo que
agudizó más el oído, intentando quedarse con
lo que pudiese de la conversación, ya que
claramente los había reconocido por su voz.
Por ella sería capaz de cualquier cosa.
(Seguía en la conversación Óscar con Nuria)
¿Tanto la amas, que serías capaz de matar
por ella?
Sí, creo que sí...
Es una pena que no reconsideres la situación,
Óscar, podríamos...
¡No! No podemos, Nuria, lo siento, creo que es
mejor para todos seguir así.
Parecían crecerles las orejas a Dolores, que
trataban de captar la conversación de Óscar y
Nuria, sin percatarse de que alguien también
la vigilaba a ella, además de oír todo cuanto
salía por boca de Nuria y de Óscar.
Allí escondido entre algún macizo de adelfas,
se encontraba Cuasiforme como siempre al
acecho.
En el salón, César y Julia conversaban ajenos
a todo cuanto estaba sucediendo a su
alrededor.
A propósito, Julia, como es que no ha venido
Iván. ¿No estará enfermo?
No, no es eso César, ya sabes, estos niños se
nos hacen hombres sin darnos cuenta, un día
EL RECUERDO DEL OLVIDO 44
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
sopla las velas, y al día siguiente están
soplando la oreja de alguna niña.
Ja,ja,ja,ja... Tienes razón, Julia, nos hacemos
viejos sin enterarnos... bueno... usados.
¡Viejos, César, viejos! ¡No le quites hierro, que
los años no se van por eso!
Miraremos con optimismo la vida que es lo
único que nos queda ya, y no como dice
Dolores... ¡Me quiere hacer padre otra vez!
¿Ella?
No, mujer, quiere que le traiga otro hermano
a María...
¿Y qué piensa Nuria?
No hemos hablado de ello, es más; yo soy el
que no quiero hablar de eso, ya vale con una
niña como María, que vale por tres. ¿No
crees?
Sí, pero... ¿No andabas de médicos tú sobre
ese particular?
Análisis rutinarios sobre mis achaques, ya
sabes... llevo cinco años pachucho y no acabo
de cuajar.
¿Tan mal te encuentras, César?
No, no es eso, mal, mal no, pero bueno
tampoco. ¡A ver si me dan con la tecla y
acierta alguno . ¡Esos médicos van a acabar
con mi paciencia!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 45
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
No te preocupes, que todo lo que no mata
fortalece...
Si, puede ser...
Después de oír la conversación de Óscar y
Nuria y no sin antes cerciorarse de que
entraban en casa, Dolores con su vaso vacío
entraba de nuevo al salón dirigiéndose a
César y Julia.
¡Se me ha derramado el contenido, que tonta!
¿Me lo puedes llenar?
De mala gana, pero César acepta y le coge el
vaso de la mano...
Gracias, querido... ¡Qué vestido más elegante,
Julia! ¡Pareces otra, chica! (mirando a Julia
de arriba a bajo)
¿Tanto cambia un vestido a una persona?
¡Pues mira, si, ya lo creo que sí! ¡Así vistas,
así que ven! ¿No crees tú eso César?
Es posible, Dolores, no lo sé, no soy mujer
para entender de esas cosas.
¿Es que entiende es de algo?
Por favor, Dolores, no empecemos...
¡Está bien! Si no quieres pelea no la tendrás.
¡Pero que conste, que me quedo con las ganas!
Su vista en ese instante se posaba de nuevo en
Julia, que gesticulaba negando con las manos
y la cabeza, como diciendo: "Conmigo
tampoco"
EL RECUERDO DEL OLVIDO 46
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
A propósito, César, el domingo quiero
llevarme a María a pasar unos días en mi
casa, si no os parece mal.
¿Si nos parece mal, la dejarás aquí?
¡No!
¡Lo sabía! ¡Está bien, llévatela!
Quiero llevarla algún día al cine, el sábado
que viene la traigo. ¿De acuerdo?
¡Está bien, ya lo has decidido, llévatela!
¡Qué majo eres, bonito!
¡Huuuu..! (Refunfuñaba César)
Su madrina no tendrá ningún inconveniente,
¿no es así?
De ninguna manera, Dolores, puedes llevarla
al cine cuando quieras.
Gracias, querida, vistes mal, pero eres muy
amable.
La expresión de Julia, era de rabia contenida,
hizo un gran esfuerzo para no contestar a
Dolores con otra grosería por tratarse del día
que era. (El cumpleaños de María), cualquier
otro día posiblemente se la habría armado.
Óscar y Nuria, entraban en el salón en
aquellos instantes.
¡Se enfría la cena, chicos! (Gritó César)
Simulando las secuelas de aquel diálogo que
mantuvieron en el jardín, se incorporan los
EL RECUERDO DEL OLVIDO 47
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
dos al resto del grupo, como si nada hubiese
sucedido entre ellos.
De los presentes, sólo una persona (Dolores),
los miraba escudriñante e inquisidora.
- Aquella noche al parecer trasnocharon
todos, pues al día siguiente, sábado, lo mismo
mis padres, que sus amigos, se levantaron
bastante tarde, bueno no; a César Garrido lo
vi sobre media mañana al salir de su casa.-
Iván, iba distraído pensando en Babia, en sus
cosas de juventud, o quizá en alguna pericia
que pudiera hacerle a alguien, sobre todo a
Cuasiforme con el que la tenía tomada.
¿Dónde vamos, Iván?
¡Ah, hola, César! No te había visto.
¿Qué llevas en la cabeza? ¿Te preocupa algo?
¡Qué va, cosas mías! ¿Parece que vas muy de
guapo?(Se interesaba Iván al ver a César
vestido de traje)
Voy a ver si recojo unos análisis del médico.
¡Ya! Con esa cara, seguro que te da
alcoholemia.
¿Serás bestia? ¡Si te pego un sopapo...
Ja,ja,ja,ja... (Reía Iván al comprobar la
aptitud de César, pues le decía en broma lo
de pegarle)
EL RECUERDO DEL OLVIDO 48
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Vete a dormir ya, que ya va siendo hora, ¿no
te parece? (Le recriminaba César en broma)
¿Para qué? ¡Tiempo dormido, tiempo morido!
¡Y sólo se vive una vez, César!
Sí, claro, en eso tienes razón, pero como no te
cuides, la tuya va a ser una vida intensa, pero
muy corta.
¡Que me quiten lo " bailao "!
¡Anda, golfo! ¡Vete a la cama!
Me lo pensaré, adiós César.
Ve con Dios...
Se despedía César, compadeciendo aquel
proceder de Iván con la cabeza.
Ya por la noche, Julia se disponía a ducharse,
por lo que comenzó a desnudarse.
Desde el exterior y oculto entre las adelfas,
aquel jardinero extraño contemplaba y seguía
todos sus movimientos. ¿Cómo podía saber
Julia que era observada por alguien? No, no
lo sabía, ni podían imaginárselo, sin
embargo, un sexto sentido le hizo detectar la
ventana del baño que en aquellos momentos
permanecía sin cortinas, pues estaban
abiertas de par en par. Después de cerrarlas
estando medio desnuda, siguió con lo que
hacía, terminar de desnudarse para darse
una refrescante ducha, pues el ambiente era
EL RECUERDO DEL OLVIDO 49
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
de un cierto bochorno, que mantenía los
cuerpos en un estado de sudoración pegajosa
continua.
A través de las cortinas, sólo podía ver aquel
sujeto de Cuasiforme nada más que la silueta
de Julia, pero parecía no importarle, aunque
sólo fuera aquello, una simple silueta, a él le
bastaba para excitarse.
Aquella noche no parecía ser la primera vez
que Cuasiforme vigilaba a Julia, pues se le
veía muy tranquilo, como si aquello fuera
algo que hacía a menudo.
Allí entre aquella adelfa del jardín, con la
figura de Julia tras la cortina, como si
aquello que hacía fuera la cosa más natural
del mundo, los movimientos continuos de su
brazo y el leve gemido que se escapaba por su
boca, hacía sospechar la fogosidad de sus
pensamientos hacia aquella mujer, que
imaginaba desnuda mas haya de los cristales.
Fue Iván al salir de casa, y después de salir
del jardín, el que se dio cuenta de aquella
persona escondida en actitud sospechosa y,
tras unos instantes de observación, pudo
darse cuenta de quién se trataba.
Pudo notar levemente lo que hacía en aquel
lugar, pero entonces no le dio importancia,
quizá porque su mente en su manía
EL RECUERDO DEL OLVIDO 50
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
persecutoria hacia Cuasiforme, le hizo pensar
más en la trastada que podría hacerle ahora
que estaba descuidado. Aunque eso sí advirtió
perfectamente, que su interés estaba en el
cuarto de baño de su casa, de donde no
desviaba su mirada.
El resorte gamberro le saltó a Iván en su
cabeza, y sin pensárselo dos veces volvió a
entrar al jardín a hurtadillas para ponerse lo
más cerca de Cuasiforme que pudiese.
Al situarse ya a una distancia prudencial
para evitar que lo pudiera coger, y en el
silencio de la noche, dio unos fuertes ladridos
que cogiendo al jardinero por sorpresa, hizo
que su corazón se encogiese y todo su cuerpo
sintiese un espeluznante escalofrío. El susto
fue tal, que Cuasiforme en lugar de tratar de
cogerlo huyese del lugar despavorido.
A pesar de saber de su presencia por las
grandes carcajadas de Iván, el susto, y tal vez
la vergüenza de que pudiera haberle visto lo
que hacía, propiciaron que ni su mirada se
girase hacia dónde provenían aquellos
ladridos.
Ya con la satisfacción de haber hecho la
primera gamberrada, Iván continuó su
camino, aún le esperaba una larga y bella
noche por delante para disfrutar.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 51
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Aquel fin de semana, mi mayor preocupación
era el modo de darle de sí a los cinco reales
de mi paga con la cuadrilla de amigos, de
bar, en bar, haciendo alguna que otra
gamberrada o, como bien decía mi madre,
soplándole la oreja a alguna niña que
engatusaba, hasta altas horas de la
madrugada, en la que ya, abatido por el
cansancio, buscaba la querencia y el reposo
de mi cama.
A media mañana en la iglesia de San Pedro se
celebraba la misa obligatoria de domingo,
donde los fieles participaban con el fervor y
la devoción habitual.
Dos de aquellas personas eran, Julia
Maldonado y su marido Óscar Reberte, un
matrimonio muy puntuales y comprometidos
con sus deberes religiosos, en especial los
domingos.
Mientras a Óscar se le podía ver entregado y
recogido en la oración, como buen cristiano,
a ella parecía no afectarle ese recogimiento
tan necesario e imprescindible.
Su expresión era de todo lo contrario, era de
evasión, parecía distraída, como si algo le
EL RECUERDO DEL OLVIDO 52
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
preocupase, como si sus pensamientos
estuvieran en otro lugar, en otro plano
diferente.
Después de la celebración, los saludos y
buenos deseos para amigos y conocidos, el
matrimonio Reberte...
¿Té ocurre algo querida? ¿Te veo pensativa,
estás bien?
¿Doy la impresión de estar mal?
Te encuentro distraída, como si algo te
preocupase.
En absoluto, me encuentro perfectamente
Óscar, no te preocupes por mí, estoy bien.
Mejor así, me había preocupado verte así, no
quiero que...
Estoy cansada, sólo eso.
¿Quieres que volvamos a casa?
No, miremos por el parque, quizá veamos a
Iván...
Para verlo hay que pedir audiencia. ¡Qué
crío! ¿Cómo podrá tener ese aguante?
Eres tú, Óscar, el que debería hablar con él, y
hacerle entender que tiene una familia, que
vivimos en la misma casa...
Quizás sea la edad del pavo, esta edad tan
difícil en los niños, tal vez cuando la pase se
comporte de otro modo y asiente la cabeza,
¿no crees?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 53
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Tú siempre dándome carrete, como a los
peces...
No te enfades, mujer, tampoco es un
delincuente, no nos da disgustos graves.
Todo llegará, Óscar, por algo se empieza y
después... cuando queramos enderezarlo no
podremos, acuérdate de esto, Óscar.
No exageres Julia, es algo travieso e
irresponsable, pero estoy convencido que, todo
eso se quedara atrás con sus dieciocho años...
ya madurará.
¡Habla con él, que es tu obligación!
¡Está bien, lo haré! Dame tiempo, ya hablaré
con él.
¡Ya hablaré, ya hablaré! ¡Siempre la misma
historia, y nunca te pones en tu sitio como
cabeza de familia! ¡Toda la carga me la dejas
a mí, yo soy la mula de la casa y ya tengo los
nervios a flor de piel!
¡Tranquilízate, no seas neurótica!
¡Sólo me faltaba oírte decir eso! ¡Yo una
neurótica! ¡Estoy harta de cargar con toda la
responsabilidad de la casa, y educar a tu hijo!
¡De intentarlo, vaya, porque ya veo que no
consigo nada con él! ¡Y para colmo tengo que
pelear contigo! Tus viajes...
¿Qué dices, Julia, por favor? ¡Estás hablando
de mi carrera, de mi profesión ...! ¡De mi vida!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 54
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Me encuentro sola, jodér! ¿Podrías pasar más
tiempo conmigo, no crees? Pero no... ¡Seguro
que estás mejor en tus viajes con alguna
"pilinguis "!
¡Julia, por Dios! ¿Te parece lógica tú
preocupación? ¿Cómo puedes pensar eso de
mí? ¿Crees que voy por ahí rompiendo
corazones? ¿Es eso? ¡Dime! ¿Eso crees?
No tengo ganas de discutir, me voy a dar un
paseo.
¡No puedes dejarme así, Julia! ¡Debemos
hablar de esto, me oyes!
Los pasos de Julia ya habían comenzado a
moverse, y tan ofuscada se sentía, que ni
siquiera contestó a su marido, tan sólo seguía
su camino, como si con ella no fuera, como si
nadie se dirigiese a ella.
¡Julia! ¡Maldita sea!
Renegaba Óscar, el proceder de su mujer
viéndola marchar.
Sola y airada cómo iba, Julia parecía no
reparar en nada de cuanto le rodeaba, seguía
amasando aquel enjambre de ideas que al
parecer le torturaban, unas, las
preocupaciones del proceder de Iván al que
no conseguía meter en vereda, otra aquellos
celos rabiosos que le mordían las entrañas.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 55
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Eran aquellos celos infundados? ¿Tendría
alguna otra preocupación Julia?
Sea como fuere, su mente bullía de tal forma,
que aquel dolor de cabeza que sentía podría
hacérsela saltar por los aires de un momento
a otro, si no ponía remedio y trataba de
calmarse, por lo que respiró hondo, echando
el aire muy despacio por su boca varias veces,
hasta que consiguió lo que pretendía, calmar
sus tensados y puntiagudos nervios.
Todos sus movimientos habían sido
observados, por aquel jardinero y guarda del
parque desde la torreta del Palomar.
Después de observarla detenidamente, aquel
jardinero tan mal agraciado físicamente,
alto, pesado, mal encarado y peor vestido, se
decidió a bajar las empinadas escaleras hasta
el almacén de herramientas en la planta baja,
donde guardaba sus apero de trabajo.
Después de abrir con movimientos torpes la
puerta de madera, salió al exterior con
intención de acercarse a Julia, dejando tras
de sí la talanquera chirriante (puerta de
madera destartalada), mientras se cerraba
por su propio peso e inclinación.
Fue Julia la que ya mas serenas se percató de
Cuasiforme, que permanecía delante de ella,
en su camino, recostado tímidamente sobre
EL RECUERDO DEL OLVIDO 56
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
un sauce llorón, sin atreverse a dirigirle la
palabra a Julia.
Sí, le gustaba observarla, siempre lo hacía,
pero Cuasiforme era un hombre retraído y
huraño, una persona huidiza y esquiva,
generalmente con todo el mundo, sin embargo
la presencia de Julia la toleraba. Por alguna
extraña razón se sentía atraído por ella, tal
vez por ser la madre de aquél que tanto lo
martirizaba, haciéndole bromas pesadas e
hiriendo a las palomas, o tal vez podía ser,
porque Julia a menudo solía darles restos de
pan, trigo, y otras cosas para sus palomas,
aunque nadie podía saber que podía pasar
por aquella dudosa mente humana.
¿Me esperas a mí? (Preguntó Julia al verlo en
su camino detrás del sauce)
Quería enseñarle mis aves... ¿Quiere verlas,
señorita?
¿Quieres enseñarme tus palomas, Cuasi? Está
bien, vamos.
Hay muchas, ¿sabe? Otras vuelan...
A mí también me gustaría volar, ¿a ti no?
Me da miedo... no quiero...
Sí, seguramente también yo sentiría miedo.
Pase por aquí, señorita, están allí arriba... Le
indicaba Cuasiforme el paso hacia las
escaleras.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 57
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Subiré yo primero para que no se asusten,
señorita. No les gusta ver a extraños, ¿sabes?
Eso mismo me sucede a mí.
Y, a. .. (Quiso estar de acuerdo con el parecer
de Julia, pero quedó la frase sin terminar)
Suba, suba...
Era un palomar abierto, y sobre las paredes,
en los huecos de la misma pared anidaban las
libres, otras parecía tenerlas en cautividad,
en jaulas, en unas jaulas unidas en el centro
de la torreta, aquellas parecían mutiladas o
heridas, a juzgar por sus patas entablilladas y
sus alas vendadas.
¿Le gusta, señorita ...? ¿Son bonitas, verdad?
Sí... muy bonitas, Cuasi, y libres... ¿Qué les
ocurre a estas?
Preguntó Julia al ver la cautividad y el
estado de aquellas aves.
Vienen heridas y yo las curo, ¿sabe usted?
Tienen accidentes...
Sí, claro, accidentes...
Las palomas conocían perfectamente a su
cuidador, por lo que a pesar de la presencia
de Julia, poco a poco, y tímidamente, al
ofrecerle Cuasiforme la mano con algunos
granos de trigo, aquellas aves se iban posando
una tras otra sobre su brazo y sus hombros,
mientras otras pululaban a su alrededor.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 58
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Julia veía en aquel grandullón a un pequeño
niño jugando con sus juguetes, unos juguetes
vivos y animados, pero juguetes para él al fin
y al cabo.
¿Tienes comida todavía, Cuasi?
Ya casi que no... pero ellas comen por ahí,
¿sabe usted?
Pero tienes que darle tu comida y agua, no
puedes permitir que se acostumbre a buscar la
comida en otro palomar, podrían quedarse
allí y no regresar nunca.
Sí, lo sé...
No te olvides de recordarme mañana, te daré
más. ¿De acuerdo?
Sí, lo haré, sí...
Las tienes muy bien cuidadas, te felicito. Yo
no lo haría mejor.
Gracias, señorita... ¿Quiere... coger una?
No, déjalo, Cuasi, tengo que irme, otro día
las cogeré, te lo prometo. ¿Te parece bien?
Sí... si usted quiere...
Por supuesto que quiero. Te veré mañana...
¡Ah! ¡Y llévame los tiestos que te pedí!
Le gritaba a Cuasiforme mientras bajaba las
empinadas escaleras del torreón.
¡Lo haré, no se preocupe! ¡Le llevaré las
mejores!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 59
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Después de oír cerrarse la talanquera (puerta
de madera destartalada) ,Cuasiforme,
terminaba de decir casi como con un suspiro:
¡Las mejores!
El lunes 12 de junio de 1955 alrededor de las
seis de la mañana, el pueblo se desperezaba,
sus almas iban cobrando vida para
reincorporarse de nuevo a sus quehaceres
diarios, unos en el campo (la mayoría), otros
en las pequeñas tiendas, en los alrededores de
la plaza de España, y los bares mañaneros,
los churreros etc. etc.
Otros sin embargo, debían hacerlo fuera, en
la capital, en Badajoz, como era el caso de
Óscar, que para esa hora se encontraba en su
cocina desayunando cuando el teléfono le
sobresaltó de tal manera, que no faltó mucho
para que el café, se derramase sobre el tapete
de la cocina.
¿Sí?
¿Oscar?
¿Ah, eres tú? ¡Dime, César!
Gracias a Dios que estás ahí todavía...
¿Ocurre algo, César?
Espero que no, Óscar. ¿Está Julia levantada?
¿Es que quieres hablar con ella?
¡No, no! Quería pedirle un favor.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 60
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿A estas horas de la mañana un favor?
¿Quieres explicarte de una vez? ¿Te ocurre
algo?
Ya te digo que no es nada, Óscar, sólo
pretendo que se acerque a nuestra casa para
ver si se encuentran bien Nuria y la niña.
Estoy llamando desde Badajoz, tenía el hotel
reservado... bueno el caso es que estoy
llamando a casa y no me coge nadie el
teléfono, me parece extraño que nadie lo
haga, tendrían que estar mi mujer y mi hija
ahí en casa.
¿Quizá estén dormidas a estas horas, no crees?
Me sentiré más tranquilo si va Julia a
cerciorarse, por favor.
Siento tener que decirte que no está en este
momento, habrá bajado a por la leche, el pan
y el periódico, como todos los días.
¿Podrías acercarte tú, por favor?
Creo que estas exagerando, amigo mío, a estas
horas hay muchas almas durmiendo, Nuria y
tu hija serán dos de ellas.
Me sentiría más tranquilo si fueses a mirar.
No sé si podré ir yo, César, tengo que levantar
a Iván, ya sabes que éste se muere cuando cae
en la cama. Anoche no sé a la hora que vino,
seguro que de madrugada, así que después
cuesta un trabajo espabilarlo... de todas
EL RECUERDO DEL OLVIDO 61
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
formas, no te preocupes, ya le diré a Julia que
vaya a mirar, y que después te llame. ¿De
acuerdo?
Gracias, Óscar, que no se le olvide llamarme,
por favor.
Sí, lo hará, no te preocupes. Estáte tranquilo
que lo hará, César. ¿Qué tal se presenta la
semana?
Parece que las ventas han bajado un poco, ya
veremos esta semana como se da.
Seguro que empezará a moverse el comercio
ahora con la recolección del tomates...
Tiene gracia, pero así es, para un corredor de
comercio, el baremo de mis ventas se basa en
eso precisamente, en la tierra, en el campo,
pero bueno, ya tiramos.
Bueno, César, cuídate, ya nos veremos el fin
de semana, y no te preocupes por nada, estáte
tranquilo que no ocurrirá nada, no seas
malpensado.
No puedo evitar ser como soy. ¡Qué le voy a
hacer! A propósito de ser como soy, tengo que
hablar contigo el sábado, no me falles.
¿Lo he hecho alguna vez?
Después de un largo silencio por parte de
César, por fin se decidió a contestarle a su
amigo.
Ya hablaremos, Óscar. ¡Llamadme!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 62
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Venga, que sí! ¡” Pesao ”!
Después de colgar el teléfono, gritó a Iván
sólo una vez para decirle: ¡Levántate, Iván,
que me tengo que ir! ¡O lo haces, o llegaras
tarde al trabajo, tú verás!
Al otro lado del hilo telefónico, César
acababa de bajarse de un tren de cercanías.
En aquel instante, al intentar fumar un
pitillo comprobó que su pitillera estaba vacía,
por lo que se dirigió a la pequeña tienda de
lecturas, tabacos y chucherías de la estación,
con intención de comprar algunos.
¿Me da cigarrillos por favor?
Negro o rubio, señor.
Prefiero rubio, gracias.
¿Algo más, señor?
Sí, deme el periódico, y un paquete de
caramelos, por favor.
Aquí tiene usted, señor, son una veinticinco.
En aquel momento, al abrir su monedero,
César pudo comprobar que también estaba
vacío.
Contrariado por el sofoco que le produjo
aquella situación, no le quedó más remedio
que pedir disculpas y buscar el socorro de
algún banco cercano, donde poder abastecerse
EL RECUERDO DEL OLVIDO 63
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
de algo de dinero, para su estancia en la
capital además lo necesitaba.
Lo siento, perdóneme... no sé cómo ha podido
ocurrir... yo...
No se preocupe, Señor, le guardaré su
compra.
Gracias, es usted muy amable. Volveré.
Adiós, buenos días, señor.
Sus pasos resonaron como martillazos en el
eco de una estación vacía, en la que
empezaba a vibrar la vida, poco a poco, a
esas horas de la mañana.
¡Señoritos! ¡Mucho traje, “ pa” qué! ¿" Pa" no
llevar un duro en el bolsillo? ¡Bah! (Renegaba
el tendero entre dientes)
Tuvo suerte César, al parecer justo al salir de
la estación y alrededor de las seis de la
mañana, el Banco abría sus puertas para los
más madrugadores, viajeros, tenderos,
fruteros, carniceros, etc .. Por lo que le fue
sumamente fácil y rápido conseguir lo que
deseaba.
Buenos días, señor. ¡Qué madrugador!
Sí, buenos días. A la fuerza, pero sí, tiene
usted razón.
¿Le puedo servir en algo, señor?
Deme doscientas pesetas, por favor.
Enseguida, señor.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 64
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Después de unos segundos, los hábiles dedos
del cajero habían rellenado el formulario
correspondiente, y se lo extendía para que lo
firmara.
Aquí tiene... ¿Me lo firma, por favor? (Así lo
hizo César, pensativo y taciturno.)
Gracias, señor, aquí tiene, cien y cien...
doscientas pesetas. ¡Que tenga usted un buen
día, señor .
César, casi no parecía escuchar al cajero
cuando le hablaba, parecía pensar en otra
cosa. ¿Sería en su compra, y la vergüenza que
le produjo el no haber llevado dinero encima?
¿O, tal vez pensaría en su mujer y en su hija?
¿Acaso tendría algún otro problema?
Sea como fuere, a César sólo se le vio dar
media vuelta llevando sus pasos hacia la
puerta, mientras sus labios pronunciaban un
tímido: Sí...
De vuelta sus pasos a la pequeña tienda de la
estación...
¿Me ha mi compra, por favor?
¡Ah, sí! Aquí tiene, señor. Muchas gracias.
Trataba de mostrar su amabilidad el tendero
con su cliente, mientras recogía el billete de
cien pesetas de las manos de César.
Con esto hace dos... dos, dos, dos... y tres
cinco, cinco, cinco... y cuatro duros,
EL RECUERDO DEL OLVIDO 65
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
veinticinco, veinticinco, veinticinco... y
veinticinco cincuenta, cincuenta y cincuenta,
cien. ¡Eso es, señor!
¡Gracias a Dios! ¡Creí que no acababa nunca!
Lo siento, señor, no estoy acostumbrado a dar
cambio de tanto dinero.
No importa, gracias.
Adiós, señor, buenos días.
¡Qué tío! ¡Seguro que no es el único que tiene .
(Exclamaba estupefacto el tendero)
Ya en la calle con la mirada aún ausente,
algo pasó por su cabeza, que los pasos
volvieron a dirigirse hacia aquel viejo
teléfono colgado en la pared.
Tras depositar alguna moneda en el cuento
pasos, el teléfono cumplía su misión y
conectaba con el número marcado...
En los segundos que precedieron, mientras
sonaba la señal y antes que levantase en al
otro lado el auricular, su mente parecía
hablarle y contestarse sola...
Sí, es mejor, quizá Óscar no pueda ir...
Julia... igual tarda en llegar... es probable
que no puedan, es mejor que lo haga sí.
Me sentiré más tranquilo si van ellos a casa...
quizá me preocupe demasiado, pero no puedo
evitarlo, soy así, ¿Qué se le va a hacer? Lo
peor que puede ocurrir, es una pequeña
EL RECUERDO DEL OLVIDO 66
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
reprimenda con el inspector por molestarlo a
estas horas. ¡Bueno, tan temprano no es ya!
¿Sí? ¿Comisaría de policía, dígame?
Óscar parecía que seguía ausente.
Cuerpo de guardia, policía municipal de
Montijo, ¿dígame?
¡Ah! Perdón... Buenos días. ¿Me podría poner
con el inspector, por favor?
Tras un breve lapsus de tiempo, la misma voz
le volvía a informar.
¿Oiga?
Sí, sí dígame.
El inspector no se encuentra en estos
momentos, si desea dejarle algún mensaje, yo
se lo comunicaré.
Pues verá... ¿Con quién hablo, por favor?
Con el subinspector Hermoso de Mendoza...
¡Ah, es usted, domingo! Pues verá, la cuestión
es que estoy preocupado por mi mujer y mi
hija, les he llamado a casa y no responden...
¿No le parece muy temprano?
Ellas deberían estar allí, me preocupa que mi
mujer no responda al teléfono, temo que les
haya podido ocurrir algo malo... estén
enfermas...
¡Está bien, se lo comunicaré cuando llegue .!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 67
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Ahora, jodér! ¡Tiene que ser ahora!
Perdone... lo siento, no debía haberle gritado,
lo siento.
Estoy algo nervioso, y. ..
Tranquilícese, hombre, tranquilícese... ¿Qué
puede ocurrir? ¡Ah! El inspector... don César
Garrido, preocupado por su mujer...
(Dirigiéndose a su superior)
Dígale que diremos ahora.
Iremos al momento, señor Garrido, esté
tranquilo.
Gracias, muy amable.
Julia para entonces volvía de la compra como
todos los días, su periódico, su leche y su
pan...
¿Mamá, mi bocadillo?
Enseguida te lo hago, Iván.
¡Vamos, que llegaré tarde!
¿También podías haberte levantado un poco
antes, no es verdad?
¡Sí, podía, pero habría dormido un poco
menos!
¡Ya! ¡No te has parado a pensar que el sueño
es el mismo a las ocho de la mañana, que a
las once de la noche . ¿Por qué no te acuestas
antes?
¡Hay que vivir la vida, mamá!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 68
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡No hay forma de hacerte entender las cosas,
tú a tú bola!
¿A qué hora has venido?
Ya me formalizaré, mama, todo es cuestión de
tiempo. ¡Qué más da!
Eso espero, y espero que sea pronto. Aquí lo
tienes... ¡Qué más da!
Gracias, mamá. ¡ Muá! (Con un rápido beso
en la mejilla de su madre)
Al salir Iván al jardín, pudo observar al
jardinero con sus flores... en efecto, allí se
hallaba Cuasiforme como todos los días, al
pie del cañón cumpliendo sus tareas diarias,
pero con la misma cara de pocos amigos que
solía tener en todo momento, incluso también
parecía interesarse por Julia, al parecer
observaba a través de la iluminada ventana
de la cocina.
En esta ocasión quizá por no llegar tarde a su
trabajo, Iván no le hiciese alguna de las
gamberradas a la que estaba acostumbrado.
Esta vez Cuasiforme podía respirar tranquilo,
mientras lo veía alejarse calle abajo.
Con la primera mirada a la casa de César, el
inspector pudo comprobar que la puerta
permanecía abierta, algo que le llamó
EL RECUERDO DEL OLVIDO 69
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
poderosamente la atención, pues, no había
luz en el dormitorio principal.
Era extraño ver un dormitorio encendido, el
resto de la casa pagada y sin embargo, la
puerta abierta.
Los resortes policiales parecían haberle
resaltado al inspector Manuel López
Sánchez...
Dime una cosa, Domingo...
Usted dirá, inspector.
¿Notas algo extraño en la casa?
¿Cómo no sea la puerta? ¿Está abierta y que?
¿Te parece normal eso? ¿Sólo ves que está
abierta?
Sí, bueno, una luz encendida, una bicicleta
tirada por el suelo... el césped regado...
Sí, claro, claro, y pajaritos volando, y la
manguera de regar allí. ¡No te joroba!
(Señalando el punto de riego del jardín de
César y Nuria)
¡Me refiero, a ver si ves algo extraño,
anómalo, inusual... iregular...
La verdad, es que no.
¡Ya! ¡Sígueme, anda! Vamos a ver qué ocurre.
Dentro de la casa, el silencio era total,
parecía estar deshabitada, sin embargo el
inspector... mejor dicho; su intuición le decía
que algo no iba bien en aquella casa. Ese fue
EL RECUERDO DEL OLVIDO 70
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
el motivo por el que decidió acercarse al
dormitorio principal con todas las reservas
posibles, incluso esgrimiendo su pistola por lo
que pudiera ocurrir.
El espectáculo que le mostraron sus ojos, fue
aterrador, Nuria permanecía en su cama en
un baño de sangre, las sábanas revueltas
empapadas de rojo carmesí. Su "picardías"
(camisón corto), destrozada, dejando al
descubierto, tanto sus muslos salpicados de
sangre, como sus pechos y su cara totalmente
rojas.
A los pies de la cama en actitud, como de
arrepentimiento o abatimiento, se encontraba
Óscar con un enorme cuchillo de cocina
ensangrentado también.
¡Quieto, Óscar! ¡Quieto dónde está, o será el
último movimiento que haga!
¡Qué! ¿Quién ...?
¡Suelta ese cuchillo! ¡Vamos, suéltalo!
Tan aturdido estaba Óscar, que parecía no
oírle, parecía estar fuera de sí.
¡Qué sueltes el cuchillo, jodér! (Gritaba el
inspector tratando de desarmar a Óscar)
Los dedos de Óscar, poco a poco y, muy
lentamente, fueron perdiendo fuerzas y
abriéndose, hasta dejar caer el cuchillo de sus
manos al suelo.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 71
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Acércate! ¡Ven hasta aquí! (Le señalaba
Manuel López desde la puerta, obligándolo a
separarse de la escena de lo que parecía ser
un crimen)
¡Espósalo, Domingo!
Señor...
¡Qué les ponga las esposas, subinspector, y le
lea sus derechos! ¡Jodér!
Cosa que no titubeo en hacer su ayudante el
subinspector Domingo Hermoso de Mendoza.
Mientras éste leía sus derechos a Óscar que
parecía no reaccionar, el inspector se ocupaba
de eso; inspeccionar la escena, y asegurarse
del crimen cometido.
En efecto, pudo comprobar que Nuria había
sido asesinada, al parecer con aquel cuchillo,
y de varias puñaladas.
A priori, la víctima parecía haberse resistido,
por lo que intuía, que no pudo morir de la
primera puñalada, ni tal vez de la última,
pero esos serían detalles del instituto
anatómico forense, su misión era descubrir el
móvil, porque al parecer el criminal ya lo
tenía, sería cuestión de interrogarle y atar
cabos.
Su primera reacción fue hacerlo en la casa,
tratar de que Óscar confesase la verdad sobre
lo que pudiera haber ocurrido allí, sin
EL RECUERDO DEL OLVIDO 72
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
embargo, sus pies se clavaron al suelo al darse
la vuelta y dirigirse hacia la puerta donde se
encontraba Domingo con el detenido, un leve
gemido parecía provenir de aquella
habitación de enfrente, a oscuras y con la
puerta abierta.
¿Qué? Un momento, Domingo. ¿A oído eso?
¿El qué, señor?
Un gemido... ¿Tiene esta familia animales
domésticos, algún perro, el gato?
Que yo sepa no, señor...
Apartando a su ayudante y precavido como
siempre solía hacer, penetró en la habitación
para... con sigilo, encender la luz del
dormitorio, a la vez que apuntaba con su
arma hacia dónde había creído oír el gemido.
Todo fue tan rápido, que casi al unísono
rompió el silencio de la noche un desgarrador
grito de niño... no, una niña aterrada, aquel
susto había terminado por romper sus
nervios.
¡María!
A punto estuvo de disparar su arma
reglamentaria el inspector, de no haber sido
por sus bien templados nervios.
¡Tranquila hija, tranquila! ¡No ocurre nada,
tranquila!
¡Pobre niña! (Exclamó Domingo)
EL RECUERDO DEL OLVIDO 73
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, ¡pobre niña, Domingo! El susto que se ha
dado.
¡No llores, bonita, que no pasa nada!
No parece que sea tan sencillo, Domingo.
¿Qué quiere decir, señor?
Sencillamente, que no está así sólo por este
susto que le he dado yo.
¿No? ¿Y por qué sí no?
Tendrías que darle un repaso al manual del
buen policía, Domingo. ¿No ves cómo está la
criatura?
Sí, ya la veo, ya. ¿Le parece el susto que le ha
dado?
Ha sido mayor el impacto de ver cómo
mataba Óscar a Nuria, a su madre.
¿Usted cree que ha podido ...?
Sin lugar a dudas, por ese motivo se escondía
muerta de miedo.
Pensaría que podríamos hacerle daño...
¡Tal vez! Pero... ¿Crees que Óscar no le
aterrorizaba?
Tiene razón, inspector. ¡Qué tonto, no pensar
en eso!
Hazme caso, Domingo, léete el manual, que
tus facultades deja mucho que desear. ¿De
acuerdo?
Sí, señor, se lo prometo. ¡Hasta me empieza a
preocupar a mí!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 74
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
María en un rincón de la cama aterrorizada
les oía hablar, pero parecía no entender
nada, parecía ausente, así la recogió el
inspector, después de envolverla en una
colcha de la misma cama, para que no sé
enfriarse en el camino de vuelta al cuerpo de
guardia.
¿Vamos, Domingo? (Invitaba a su ayudante a
seguirlo) Después mandaré al forense y al
juez que tramiten las diligencias oportunas, y
a nuestro cuerpo de investigación.
¿Cuerpo de investigación? ¡No es más que
uno!
¿Un cuerpo es, no es así? Vamos, salgamos de
aquí, que la niña deje de ver esta escena.
Óscar parecía no recibir señal alguna de su
cerebro, el impacto emocional que le había
causado el crimen, era importante al parecer,
seguramente le costaría unos minutos
reaccionar, quizás horas. ¿Quién sabe?
En el cuerpo de guardia, el ambiente era
distendido, relajado, aquel era un pueblo en
donde nunca pasaba nada.
Aquella rutinaria monotonía fue rota por
aquel dramático acontecimiento y, al entrar
el inspector en las dependencias con el
detenido y la pequeña María...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 75
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Atienda usted a la niña! ¡Haga que la vea un
médico! (Requirió la atención urgente de la
niña, Manuel López)
¡Sí, señor!
Usted, Domingo, traiga al detenido a mi
despacho.
Le sigo, señor...
¿Hace falta que le marque el camino?
No, claro que no.
¡Pues vaya solo, jodér!
Sí, señor.
Puerta, deme línea. (Solicitando el auricular)
Después de marcar varios números... sí,
parecía que funcionaba (cosa rara casi nunca
lo hacía), daba su señal al otro lado del hilo.
¿Señor juez?
Sí, dígame, ¿quién es? (Se oyó al otro lado)
Siento molestarle, señor, siento hacerlo a
estas horas...
No importa, señor López, me disponía a
desayunar en este momento. ¿Ocurre algo?
(Contestó el juez después de reconocer la voz
que le hablaba)
Ha ocurrido una desgracia, señor, se ha
cometido un crimen en el pueblo.
¿Qué me dice usted?
Cierto, señor, a primera vista parece haber
sido Óscar Reberte, que...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 76
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Óscar Reberte? Pero... ¿A quién ha matado?
La difunta es, Nuria Casado, la mujer de
César Garrido, señor.
¡Santo cielo! ¡Qué me dice usted! ¡Pero, si
eran íntimos amigos!
No serían tanto, cuanto la ha matado.
¿Está seguro de lo que me dice?
Así parece, señor, lo encontramos en la escena
del crimen con el cuchillo aún en su mano.
¡Bendito sea el cielo! ¿Qué le ha podido pasar
por la cabeza a ese hombre, para hacer una
cosa así?
Eso es algo que debo averiguar yo, señor, le
mandaré un informe en el momento que
descubra el móvil.
Sí, hágalo, por favor. ¿Dónde ha ocurrido?
En el dormitorio de la casa de la víctima.
Mandaré a nuestro experto en huellas e
investigación de pruebas e indicios. Si tiene
usted a bien...
¡No se preocupe, López, iré en el acto!
Gracias, Señor, le mantendré informado.
Sí, le agradecería que así lo hiciera, este caso
me ha dejado perplejo. ¡Qué horror!
Bien, señor, que pase un buen día.
Ya lo dudo, López, me ha fastidiado usted el
desayuno.
Lo siento, señor, no ha sido esa mi intención.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 77
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Lo sé, lo sé, no se preocupe. Buenos días.
Adiós, señor, buenos días.
Girándose hacia el agente que hacía el
servicio de puerta...
Mande a Delgado en casa de César Garrido,
dígale que es urgente, y que lleve el equipo
completo, póngalo al corriente de los hechos.
¿Me ha comprendido?
Sí, señor, perfectamente. ¿Alguna otra cosa
más?
Sí, localice al marido de la fallecida y le
comunique también lo ocurrido.
¿Cómo lo puedo localizar, señor?
Se encuentra en Badajoz, es corredor de
comercio, había reservado hotel allí y se
llama César Garrido... ¡Es todo cuanto puedo
decirle! ¡Jodér! ¿Es que tengo que darle su
trabajo hecho? ¡Ponga a trabajar a su cerebro
de una puñetera vez, y haga su trabajo!
¡Jodér, jodér! ¡Ah! ¡Y no se le ocurra avisar a
Julia, la mujer del detenido . De eso me
encargaré yo personalmente, ¿está claro?
Sí, señor, como usted ordene.
¡Bien!
Tras hilvanar los primeros trámites
imprescindibles para proseguir con la
investigación, el inspector tomó el rumbo de
su despacho, allí lo esperaba Domingo
EL RECUERDO DEL OLVIDO 78
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Hermoso de Mendoza con el detenido, al
parecer ya algo más tranquilo, más sereno,
con más conciencia de los hechos que los
primeros minutos.
Bien, vamos a ver, Domingo... ¿Cómo se
encuentra el señor Reberte?
Parece que responde a los estímulos orales y
visuales, señor.
¡Déjate de coñas, Domingo, habla en
cristiano! Que te haya dicho que repases el
manual, no quiere decir que me vengas con
tecnicismos, las cosas claras que las
entendamos todos.
Aquella pequeña reprimenda, parecía haber
calado en el subinspector, pues tan cortado se
quedó, que no pudo ni articular palabra para
contestar a su superior.
Dígame, Óscar. ¿Cómo se encuentra?
¿Es cierto? (Preguntaba Óscar Reberte sin
creerse aún lo que había sucedido)
El inspector afirmaba con la cabeza, lo que
incrédulo aún dudaba Óscar.
¡No puedo creer lo que está sucediendo! ¡Dios
mío! ¿Está ...?
¡Muerta, Óscar, está muerta!
¿Pero cómo ha podido ocurrir? ¿Por qué me
tiene esposado a mí, Manuel? ¿No creerá que
yo...?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 79
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Señor Reberte... ¿Quiere explicarme qué
hacía con el arma del crimen en la mano?
Sentí tanto dolor por su muerte, que quise
arrancárselo del pecho. Me aterraba verla
con el clavado.
¿Quiere decir que usted no ha sido? ¿Que ya
se encontraba asesinada cuando la encontró?
Por supuesto, inspector, yo soy incapaz de
hacer una cosa así, éramos buenos amigos.
Si trata usted así a los amigos, no quisiera ser
enemigo suyo.
¡Le repito que yo no he cometido semejante
atrocidad!
¿Cómo es que se encontraba a esa hora tan
temprana en su dormitorio?
Somos amigos y tenemos llaves de su casa, y
ellos de la nuestra.
No ha sido esa mi pregunta, señor Reberte.
¿Me quiere explicar que hacía a esa hora en
casa de César Garrido?
Me ha llamado esta madrugada por teléfono
desde Badajoz, desde su hotel, suele reservar
un hotel para quedarse la semana que
trabaja allí.
Sí, eso ya lo sé. ¿Qué le ha dicho César
Garrido? ¿Qué era eso tan urgente para
acudir a su casa?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 80
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Estaba preocupado por su familia porque no
le respondían al teléfono, y quería asegurarse
de que estuvieran bien.
¡Qué extraño, eso mismo nos dijo a nosotros!
¿Qué tal se llevaban ustedes? Quiero decir,
que como era la convivencia entre ustedes.
Yo no he hecho semejante canallada,
inspector, soy un hombre pacífico.
Sí, pero a veces, los hombres pacíficos
también pierden los nervios en alguna
ocasión. ¿Me quiere responder a mi pregunta,
por favor?
Ya le he dicho que éramos amigos.
¿Buenos amigos?
¡Por supuesto! Jamás hemos tenido ningún
problema entre nosotros, se lo aseguro.
Soy el padrino de su hija como sabe, y nuestra
amistad es ejemplar.
¿Qué piensa usted de lo que pudo haber
ocurrido en el dormitorio de su amigo?
No sabría decirle, cuando yo llegué estaba
muerta, se lo juro. Yo no he tenido nada que
ver con el crimen de Nuria, era una buena
amiga y la quería como tal.
¿La quería? ¿Tenía usted alguna relación
amorosa con ella?
¡Cómo puede pensar eso, por Dios!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 81
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Éramos amigos, y nada más! ¡Qué locura está
diciendo!
Es mi trabajo, debo preguntar, mi obligación
es descubrir el móvil. ¿Tenía usted algún otro
motivo para querer matarla?
Insisto en mi inocencia, Manuel, y comprendo
que deba hacerme preguntas, pero no
señalarme ya como asesino. ¿No cree?
Tenía que hacerle esa pregunta, lo siento.
Veamos... ¿Conoce a alguien en el pueblo, o
fuera de él, que tuviera algún problema con
Nuria, que pudiera haberlo hecho?
Somos un círculo de amistades muy reducido
y entre nosotros no hay ningún tipo de
problemas, se lo puedo asegurar.
En el lugar del suceso, no he visto nada
revuelto, nada extraño que me pueda hacer
pensar en el robo, por lo que descarto esa
posibilidad, es más; la puerta de entrada a la
vivienda permanecía abierta cuando mi
ayudante y yo llegamos al lugar de los hechos,
lo que me sugiere que, el asesino o asesinos
entraron plácidamente con su llave... o, ella
misma le abrió, y si ella abrió... ¿Reconocerá
que lo haría a un conocido . ¿No es así? ¿Qué
cree usted que pudo ocurrir, entró con su
llave el criminal o, le abrió la señora Casado?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 82
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Cuando usted llegó la puerta permanecía
abierta, porque así la dejé yo.
¿Quiere decir, que fue usted el que la abrió?
¡Sí, pero no es lo que usted piensa, inspector!
¡Cuándo llegué a la puerta, ésta estaba
cerrada, y cuando entré con idea de
cerciorarme... de ver que estuvieran bien,
como me había pedido César, la dejé como
usted la vio!
¿Qué pretende decirme con eso... ¿Qué
alguien había entrado antes?
Exacto, eso es lo que creo.
Sin embargo, sigo pensando lo mismo, él o, los
individuos que entrasen antes que usted, y
siempre según su versión... repito; los
individuos que entrasen antes que usted...
¿Entrarían de la misma forma que acabo de
decirle, no es así, señor Reberte?
¡No lo sé, no lo sé! ¡No puedo pensar, me está
volviendo loco!
Tranquilícese, Óscar, sólo pretendo hacer mi
trabajo lo mejor que sé, y le puedo asegurar,
que no tengo ningún interés en cargarle a
usted las culpas de este crimen, al contrario;
lo que pretendo es esclarecer el caso lo antes
posible, y que la verdad salta a la luz
¡Yo no la he matado, inspector!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 83
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, pero reconocerá que es lo único que tengo
por el momento, usted siga colaborando y ya
iremos dando luz a la investigación.
¡Esto debe ser un sueño, no puede estar
ocurriendo!
¡Ojalá fuese eso, solamente un sueño, o
pesadilla, como quiera llamarlo!
En aquel preciso momento, entraba César
Garrido en las dependencias policiales
visiblemente nervioso y acalorado.
¿El inspector don Manuel López, por favor?
(Le pregunta al guardia de puertas)
En estos momentos se encuentra ocupado.
¿Qué desea? ¿Si le puedo ayudar en algo ...?
Soy César Garrido, el marido de Nuria
Casado, es muy urgente que hable con él, por
favor.
¡Ah, el marido de la señora ...! Siento mucho
lo de su mujer.
Muchas gracias, agente. ¿Qué ha ocurrido?
Avisaré al inspector, él le informara, él le
dará todo los datos, perdone...
Sí, gracias.
Fue a buscar a su superior bastante
apresurado, dejando a César con un
semblante desolador, parecía conmocionado
con el suceso, lógicamente debía haberle
afectado mucho la noticia.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 84
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Inspector... (Entreabriendo la puerta del
despacho)
¿Tiene un segundo, por favor?
¿Qué ocurre?
El oficial de puerta se quedó callado, por lo
que se vio obligado a acercarse hasta él, si
quería que aquel hombre hablase lo que
tuviera que decir.
¿Sí?
El señor Garrido pregunta por usted. (Le
susurró al oído)
¡Ah, gracias! Dígale que estaré con él en un
segundo.
Después, su atención volvía a dirigirse a
Óscar.
Quiero que vaya haciendo memoria, por sí
puede recordar algo que nos pueda ayudar,
algún detalle, algo.
Por insignificante que parezca, no dude en
hacérmelo saber. ¿Me ha comprendido?
Sí, lo sé, pero no creo que pueda aportarle
más detalles que los ya mencionados...
Haga un esfuerzo, le conviene.
Volveré en unos minutos.
Con una mirada entre compasiva y recelosa a
la vez, el inspector abandonó su despacho,
dejando sumido en sus preocupaciones y
temores a Óscar.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 85
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Señor Garrido, lamento mucho lo de su
esposa!
¿Qué ha ocurrido, Manolo? ¿Es cierto lo que
me han comunicado por teléfono?
Lamentablemente sí, es cierto, lo siento.
¡Quién ha podido hacer algo tan horrible,
Dios mío! ¿Y mi hija? ¿Se encuentra bien mi
hija?
Sí, no se preocupe, está perfectamente o, al
menos eso creo, he ordenado que la visite un
doctor para asegurarme, pero no se preocupe,
seguramente no ha sido más que el susto.
¡Pobre hija mía! ¿Cree que han tratado de
robar? ¿Quién?
No, César, nadie forzó la cerradura.
¿Entonces, abrió ella a su asesino?
En eso estoy, y. .. Sintiéndolo mucho debo
darle otro disgusto.
¡Mi hija!
No, tranquilícese hombre, su hija está... no,
creemos tener al asesino.
¿Lo ha cogido? ¿Quién es?
Después de un breve, pero intenso silencio, en
el que parecía estar ansioso César por saber...
Óscar Reberte.
¿Qué? ¿Qué me dice, inspector? ¿Estás seguro?
En esta vida no se puede estar seguro de
nada, César, lo que si tengo claro es que se
EL RECUERDO DEL OLVIDO 86
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
encontraba a los pies del cuerpo con el
cuchillo aún en su mano, y reúne esos
requisitos que comentaba, con el que, además
de ser conocido, poseía una llave de la casa.
¡Óscar, no puede ser! ¡Santo Dios, no puedo
creer esa monstruosidad de Óscar! ¿Pero por
qué? ¿Qué motivos tenía Óscar, para matar
de esa forma a mi mujer?
Buscaremos respuestas a todas las preguntas
que podamos plantearnos, César, mientras
tanto debería dejar que continúe con mi
investigación sin interferir mi trabajo, si yo le
necesito se lo haré saber. ¿De acuerdo?
Como usted diga, inspector, ayudaré en lo que
esté en mi mano...
Otra persona irrumpía en las dependencias
policiales, la señorita Dolores, Dolores
Casado, vociferando a diestro y siniestro.
¡Lo sabía! ¡Dónde está ese criminal! ¡Cómo
sabía yo que no era trigo limpio! ¡Asesino!
¡Asesino!
Tranquilícese, señorita... (Le salía al paso el
inspector, tratando de hacerla razonar)
¡Dolores! ¡Dolores Casado! ¡Y soy hermana de
Nuria, por si no lo sabe! ¡Dónde está ese
criminal, que quiero decírselo a la cara!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 87
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Le repito que debe calmarse, Dolores, deje el
caso en nuestras manos y haremos todo lo
posible porque todo se aclare. ¿De acuerdo?
¡No hay nada que aclarar, es él, el asesino!
¡Díselo tú, calzonazos! ¡Anda, dile quién es
ese tal Reberte! (Dirigiéndose a su cuñado
César, que la miraba atónito y perplejo,
viendo el modo de entrar, y de comportarse
de su cuñada)
¿Cómo puede estar usted tan segura, Dolores?
¡Lo sé, es un asesino, a apuñalado a mi
hermana!
Sí, eso ya lo sé, pero no es eso lo que le acabo
de preguntar, le decía, que cómo puede estar
tan segura de que ha sido él, el autor de las
puñaladas. ¿Es que lo vio acaso? ¿Vio matar a
su hermana?
No he visto cómo la mataba, pero como si lo
hubiera visto.
¿Quiere explicarse mejor, por favor?
El viernes pasado fue el cumpleaños de
María, mi sobrina, y no es porque a mí me
guste espiar a nadie, no señor, salí por
casualidad al balcón, a la terraza jardín de
Óscar ( señalandolo), y sin querer, pude
escuchar a Nuria y a Óscar, hablar en el
jardín. ¡Más que hablar discutir!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 88
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Tenía algo que ver la conversación, con lo
ocurrido hoy con Nuria?
¡Pues, sí!
¡Hable de una puñetera vez! ¡Jodér!
Dolores, pegó un respingo hacia atrás
asustada por el grito del inspector.
¡Perdone, perdone! No quería... siga, por
favor.
Resumiendo, le escuché cómo le decía a
Nuria, que por su familia sería capaz de
matar. ¡Eso es!
¿Por su familia?
¡Sí, por su mujer y su hijo!
¡Ya! ¿Eso es todo?
Pues sí, ¿le parece poco?
César permanecía pensativo, apesadumbrado
y dolido por los hechos. Nunca pensó que su
amigo Óscar pudiera haber sido capaz de
hacer algo semejante, y mucho menos a su
familia.
Le agradezco su colaboración, Dolores, pero
ahora le agradecería que me dejase continuar
con la investigación. Gracias.
No sin antes llamarle asesino a la cara.
¡Bastardo, criminal! Ya sé que me estás
escuchando. ¡Asesino!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 89
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
En efecto, Óscar permanecía en el despacho
del inspector esposado y sentado en su silla
como le dejara el inspector.
Desde allí podía oír perfectamente los gritos e
insultos de Dolores, pero no quería
pronunciarse al respecto, tan dolido estaba
por la pérdida de su amiga, que no tenía
ánimos para defenderse de aquellas
calumnias e injurias que vociferaba Dolores .,
Su mente más bien estaba en su amigo César.
¿Qué pensaría su amigo de él? ¿De verdad
creería que había sido capaz de hacerle daño
a su mujer? ¿Creerá en mi? ¿O, me creerá un
asesino? ¡Dios! (Exclamaba en la soledad del
despacho con sus dudas e incógnitas)
¡Domingo, por favor! Llamaba el inspector a
su ayudante, que permanecía removiendo
unos papeles sobre el escritorio.
¿Hizo lo que le ordené?
Sí, señor, le están atendiendo en estos
momentos.
Gracias, Domingo.
¿Le gustaría ver a su hija, señor Garrido?
Sí, por favor.
Acompañe a los señores al consultorio,
Domingo.
Dirigiéndose a su ayudante para volverse de
nuevo hacia César...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 90
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Lo veo después, César, debo aclarar esto
cuanto antes. ¿Lo comprende verdad?
César no movió los labios para pronunciar
palabra alguna, el temor y la sospecha de que
fuese su amigo el asesino, le corroía las
entrañas. ¡Su mejor amigo!
Y, para colmo de males, su cuñada, la
hermana de Nuria, había venido a
corroborar lo que ya sospechaba, y casi
aseguraba el inspector Manuel López. ¡Qué
tragedia!
De un solo mandoble, perdía dos seres
queridos, su mujer y su mejor amigo.
¡Ah! Sólo una pregunta más, César... ¿Llamó
al señor Óscar Reberte, para que fuera a su
casa esta madrugada?
César sólo aseveró con la cabeza, afirmando
la pregunta del inspector.
Bien, eso es todo, volveré a estar con usted.
Más tarde, en el consultorio médico...
¿Cómo se encuentra María, doctor?
¡Ah, hola, señor Garrido, pase por favor!
Tenía intención de hablar con usted...
Dígame, doctor... ¿Se encuentra bien?
¡Hija! Exclamaba Dolores al ver a María.
Físicamente sí, se encuentra bien, no le ha
sucedido nada... me preocupa más la parte
EL RECUERDO DEL OLVIDO 91
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
psíquica, esa cuestión debo valorarla con mis
colegas.
¿Qué quiere decir, doctor? ¿Le ocurre algo a
mi hija?
No, tranquilícese, César, ha sufrido un fuerte
shock emocional, y quiero asegurarme de su
estado, eso es todo.
Dale un beso a papá, cariño... (Le solicitó
César con cariño su hija)
¿No la ve usted más callada, doctor?
Sí, en efecto, ya le digo que ha recibido un
fuerte impacto emocional, que le ha
sobrecogido. Tenga en cuenta, que ha visto a
su madre muerta y ensangrentada.
¿La ha visto?
No pudo evitarse, créame, y. .. Aunque ese
estado es reversible, tampoco puedo predecir
cuánto tardará en reaccionar con
normalidad.
Haga todo cuanto pueda por ella, doctor, y
no repare en gastos, por favor. Quiero a mi
hija feliz y en mi casa.
Por supuesto, señor Garrido, esto puede ser
cuestión de horas quizá, me gustaría que se
quedara, voy a necesitar que otro colega mío
la examine, y cambiar opiniones. ¿Le parece
bien?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 92
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, claro, haga lo que deba hacer, doctor, y le
agradezco su interés por mi hija. Gracias,
muchas gracias, doctor.
Es mi deber, créame que lo hago con gusto,
cuidaré de ella, esté tranquilo.
Dolores permanecía con la niña, tratando de
agradarle, sin embargo, el semblante de su
sobrina era de expectación y ausencia a la
vez, parecía como que nada ni nadie le
rodease, como si se encontrase perdida en un
mundo vacío, no sólo de personas o cosas, si
no, también de expresiones y sentimientos.
¡Pobre niña! ¡Qué ha hecho con ella ese
canalla! Siempre te dije que esa familia no
me gustaba, César, te lo dije y nunca me
hiciste escaso.
Para mi siempre ha sido un gran amigo,
jamás me ha fallado en nada, siempre que lo
he necesitado lo he tenido dispuesto a
ayudarme, Dolores, no sé que puedes ver de
malo en él que a mí se me haya escapado.
Ya ves lo que ha ocurrido, mira qué tragedia,
es egoísta y posesivo, sólo le importa su vida y
la de los suyos.
Sí... nunca me habría imaginado algo así de
él.
¡Cobarde! ¡Pero por qué! ¿Tanto odio sentía
hacia Nuria, como para matarla? ¡Yo soy el
EL RECUERDO DEL OLVIDO 93
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
dolido, el engañado! Soy yo el que tiene que
soportar la Cruz de saber... ¡Dios!
¿Qué dices, César, que te ocurre? ¿Te
encuentras bien?
No importa, Dolores, son cosas mías. Cuida
de María por favor. Cuándo lo permita el
médico llévatela unos días contigo, no quiero
que regrese a casa aún... ¿Lo harás?
Sí, claro, no te preocupes, yo cuidaré de ella,
César.
Te lo agradezco, Dolores...
Con sólo ver la expresión de dolor contenido
que reflejaba el rostro de César, hasta
Dolores se sentía estremecida y preocupada
por su cuñado, un hombre del que siempre se
reía y gustaba de hacerlo cabrear con sus
cosas, pero en esta ocasión la amargura de
César era tal que, hasta conmovió a la
aparente dura e insensible Dolores.
El inspector don Manuel López Sánchez, era
un hombre perseverante, astuto, era un
hombre, que a pesar de vivir y de dirigir la
comandancia municipal, no había dejado
nunca de superarse en sus estudios y técnicas
policiales, era un hombre, que a pesar de su
juventud y por su propio carácter, le hacían
EL RECUERDO DEL OLVIDO 94
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
ser tanto un hombre querido y respetado por
todos, como un insuperable policía.
Algunos en el puesto de guardia se habían
abandonado después de haber conseguido por
oposición su puesto, cómo podía ser el
subinspector Domingo Hermoso de Mendoza,
pero éste no era su caso. Él era un hombre
tenaz, y su meta era siempre superarse a sí
mismo, lo que hacía, que fuese un hombre
especialmente eficaz en el desarrollo de sus
funciones, siempre al día en las técnicas tanto
psicológicas, como prácticas o teóricas de su
puesto.
Después de unos segundos de reflexión, en
donde parecía tratar de recomponer
mentalmente el puzzle del caso que le
ocupaba, sus pasos volvían al despacho,
donde Óscar permanecía esperando. (Su
despacho)
Bien, veamos... ¿Ha conseguido recordar algo
nuevo, señor Reberte?
A medida que pasa el tiempo, más anonadado
e incrédulo me siento, inspector.
Dígame que esto es una pesadilla, que todo
acabará cuando despierte.
No, Óscar. ¡Ojalá pudiera decírselo y que
fuera cierto! ¡No! Se ha cometido un
EL RECUERDO DEL OLVIDO 95
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
asesinato, y por desgracia, las pruebas
apuntan hacia usted, Óscar.
¡Válgame el cielo! ¿Pero, que ha podido
ocurrir?
Eso mismo espero que me diga usted. ¿Qué
ocurrió? ¿Por qué lo hizo? ¿Qué motivos
tenía? ¿Qué relación tenía usted con la
víctima? ¡Todo! Quiero saberlo todo. Y le
vuelvo a repetir, Óscar, por su bien espero
que ayude a aclarar las cosas, si no lo tiene
jodido.
Hubo un largo silencio por parte de los dos,
Óscar cabizbajo y meditabundo, como
espiando sus propios recuerdos, y el inspector
deseoso e impaciente esperando que Óscar
recapacitase sobre lo ocurrido, y pudiera
darle alguna respuesta a sus preguntas.
Viendo que Óscar permanecía callado, optó el
inspector por romper aquella tensión de
espera con una pregunta, quizá ayudase a
Óscar a iniciar una declaración que le
satisficiera.
Diego una cosa, Óscar, no quiero que me
malinterprete usted, sólo pretendo esclarecer
el caso, se lo aseguro... ¿Qué ha querido decir
Dolores con eso de que, por su mujer usted
sería capaz de matar? ¿De qué hablaban
ustedes en el jardín?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 96
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Se puede saber de qué me está hablando
Manuel?
Me ha dicho usted que su relación con Nuria
y don César Garrido, era especialmente
buena... ¿No es así?
En efecto, así es. Siempre ha sido buena.
Me quiere explicar de qué discutía con Nuria
el día del cumpleaños de su hija María...
¡Oh, sí! ¿Cómo sabe eso?
Al parecer tuvo usted un testigo indiscreto
aquella noche, Dolores Casado.
¡Esa mujer! ¿Habrá alguna persona en la que
no esté interesada?
Sí, ya sabemos la forma de ser que tiene, pero
esta vez por desgracia para usted, le oyó
amenazarla de muerte. ¿A qué vino aquello?
No fue así, inspector, no amenace de muerte a
nadie, y menos... le puedo asegurar que con
mucho menos motivos a Nuria.
Quiero creerle, Óscar, le espero...
¡Dios!
Exclamó Óscar viéndose presionado a contar
su secreto, aquel secreto que llevaba guardado
tantos años, pero que ahora estaba obligado a
descubrírselo al inspector si quería demostrar
su inocencia. La verdad es que, se debatía
entre declarar la verdad, o no hacerlo, pues
dudaba en qué podía ser peor para él, si ir a
EL RECUERDO DEL OLVIDO 97
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
la cárcel posiblemente veinte años o, hacer
público su secreto, por el daño quizá que
podría hacerle a otros, a terceros.
A pesar de todos los pros y los contras que
bullían en su cabeza, decidió contar la
verdad, quizá todo pudiera tener alguna
solución más sencilla de la que él tanto temía,
o al menos en eso confiaba.
De no ser así, que Dios lo cogiese confesado,
pues la onda expansiva de su declaración
alcanzaría a muchas personas, y en especial a
las más queridas.
Por fin decidió pronunciarse:
Siento tener que decir...
¡Sí? ¡Diga, díga!
Aquel viernes nueve de junio, el cumpleaños
de María...
No se preocupe, César, diga la verdad, todo
tiene una solución si hay una explicación
lógica, créame.
Pues verá (ya se sentía más confiado), aquella
noche fue Nuria la que me invitó a salir al
jardín, era ella la que deseaba hablar
conmigo.
¿Sobre qué?
Sobre nuestra relación...
¿Mantenían una relación amorosa?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 98
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
No, ahora no, pero la habíamos tenido hace
diez años, y ella seguía enamorada de mí, al
parecer.
¿Quiere hablarme de eso, Óscar?
No sé que puede tener de intereses esta
historia para el caso, pero ya que insiste se la
contaré a pesar del daño que pueda causarle
a... a mi esposa, y a César, incluso a nuestros
hijos.
Le prometo que si no es relevante para el
caso, será algo que quede entre usted y yo,
pero comprenda que debo conocer cualquier
detalle por insignificante que éste parezca,
quizá nos arroje un poco de luz para conocer
el camino a seguir.
Sí, lo entiendo.
Sucedió hace diez años como le digo, yo en
aquel entonces regentaba un pequeño negocio
con mi esposa, una pequeña tienda en la que
a veces nos turnábamos los dos, otras veces y
según las horas, nos quedamos sólo uno para
cerrar el establecimiento...
De todos nuestros clientes y amigos, destacaba
por su vitalidad, por su ardiente carácter,
una digamos... amiga muy vivaracha e
inquieta, algo alocada y provocadora, una
chica con muy mala suerte en el amor. A
pesar de buscarlo con toda su alma, sólo
EL RECUERDO DEL OLVIDO 99
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
encontraba un desengaño tras otro, por lo que
habitualmente solía beber demasiado, cosa
que le perjudicaba aún más, pues los hombres
veían en ella una presa fácil, una fruta
jugosa y fácil para poder desatar sus instintos
en ella. De ahí que tuviera que soportar
tantos desengaños, mientras ellos sólo
pretendían divertirse, ella realmente se
enamoraba de la persona, esos hombres, que
uno tras otros iban minando y
resquebrajando su corazón.
Un día tuvo que ser más fuerte su desilusión
para que ocurriese aquello... aquella chica se
llamaba Nuria, sí, Nuria Casado...
Le escucho, Óscar, siga, siga.
Pues... como le digo, tuvo que ser su
desilusión y desesperanza tal, que estuvo
bebiendo alocadamente, y no me pregunte
cómo, vino a sincerarse conmigo, que en ese
momento me disponía a cerrar la tienda...
cosa que hice y, al quedarnos solos...
¿Qué te ocurre Nuria, te puedo ayudar en
algo?
Soy una desgraciada, todo me sale mal.
¿Necesitas hablar de ello?
Tú eres el único que me escuchas, Óscar, y
hasta en esto me castiga mi sino, eres un
hombre casado, Óscar.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 100
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
No debes de tomarte las cosas tan a pecho,
Nuria.
Creo que deberías ser más consciente con lo
que haces, contigo misma, saber escoger un
compañero...
Lo intento, créeme que lo intento, Óscar, sin
embargo todo me sale mal, a veces tengo la
sensación, de estar ahogando mis penas en los
demás hombres. ¿Y sabes por qué? No. ¿Cómo
vas a fíjate tú, un hombre casado, en una
pobre chica como yo?
¡Qué estás diciendo, Nuria! Sabes que te
aprecio, que eres una buena amiga, pero no
puedo pensar en ti como mujer, amo a mi
esposa.
Lo sé, Óscar, perdóname. ¡Me siento tan
desgraciada!
Nuria se agarró a mi cintura, como un
náufrago a su única salvación, a ese trozo de
embarcación flotante, lo que hizo, que
sintiese una profunda pena, y una inmensa
compasión por ella, y aunque quisiera a mi
mujer y pensase en ella por encima de todas
las cosas, mis manos lentamente fueron
acercándose a su cintura hasta descansar
sobre sus caderas.
Aquellos ojos vidriosos, bañados de
estremecedoras lágrimas, emanaban tal
EL RECUERDO DEL OLVIDO 101
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
amargura, tanta desilusión, necesitaban tanto
amor que, casi me rogaban, me imploraban,
una pequeña limosna de amor.
Era tan débil, la veía tan desvalida, que casi
sin darme cuenta y sin saber muy bien quién
de los dos comenzó, nuestras caras, que
permanecían unidas en aquel abrazo de
afecto, de comprensión y cariño, que trataba
de mitigar su pena, poco a poco como le digo,
Manuel, nuestras caras se fueron deslizando
cómo dos seres sedientos buscando el fresco
manantial, nuestros labios se buscaron para
beber pequeños sorbos de amor al principio, y
terminar ahogándonos en nuestro mutuo
frenesí.
Recuerdo perfectamente el fuego de su
aliento, ese soplo de vida que sale por la
ventana del alma atravesando la grasa de sus
labios, mientras guardaba en silencio la
música de sus palabras.
El gemido de su pecho quebraba el aire,
hacía, que todo mi ser se estremecida de
placer...
Todo eso está muy bien, pero al grano. ¿Qué
carajo tiene que ver todo esto que me cuentas
con su muerte? ¿Engañaste a Julia, y que? ¿Té
hacía algún tipo de chantaje?
¡De ninguna manera, inspector, no, por Dios!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 102
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Quiere decirme de una vez, qué motivos
tenía para matarla?
¡Maldita sea! ¡Le repito que yo no la he
matado! ¡Estaba muerta, se lo juro!
Está bien, tranquilícese, tenemos mucho
tiempo.
Después de que Nuria se casarse con César...
¿Volvieron a verse? ¿Volvieron a tener alguna
otra relación?
Ya le he dicho que no. ¿Quiere equivocarme?
¡A quién se le ocurrió la idea ...? ¡ Olvidelo!
¿Han vivido siempre juntos? ¿Quiero decir,
cerca uno de los otros, no han dejado de
verse?
No. Nuestra relación de amistad ha sido
siempre buena, jamás hemos tenido en el más
mínimo roce por nada, ya ve que somos los
padrinos de su hija.
¡Bueno, eso no quiere decir nada! ¿O, sí?
El silencio volvió a reinar en la sala donde
Óscar volvía a quedarse algo ausente, y el
inspector, escudriñaba inquisidor esperando y
temiendo la respuesta de Óscar.
Dígame, Óscar. ¿Tiene algo que ver la niña
en todo esto?
Unos días después, volvía a ocurrir algo
parecido, pero en esta ocasión...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 103
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Dios santo, Nuria! ¿Qué te ocurre, estás
bien?
Su rostro era un poema de amargura, su
espíritu volvía a desplomarse sobre las cenizas
de algún posible amor, de algún otro
desengaño.
Aquella noche me vi obligado a llevarla a su
hotel. Sí, vivía en el pueblo, pero no sé por
qué razón me comentó que se alojaba allí, yo
la creí, sin embargo, mientras se me partía el
corazón a mi verla en aquel lamentable
estado, no digo que ella se aprovecharse de mi
debilidad, créame, pero ella se acurrucaba
sobre mi hombro depositando en él sus bellas
y dolorosas lágrimas que a mí tanto me la
lastimaban. No podía verla sufrir, quería
consolarla, solamente eso, consolarla, más;
cuando entró en su cuarto, bien por el
disgusto del desengaño, bien por la bebida, se
desplomó sobre su cama llorando y
recriminándose su proceder, su poca fortuna
en la vida.
En mi afán de consuelo, no pude por menos
que sentarme sobre su lecho y tratar de
calmarla, sin embargo; Nuria volvió a
abrazarme de nuevo y a enjugarme con sus
lágrimas, esas lágrimas que me partían el
EL RECUERDO DEL OLVIDO 104
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
corazón, que no podía soportar ver que
llorase de aquella manera...
Tras unos segundos de reflexión, Óscar
continuó su relato.
Le di un beso en la frente, esa sería mi
perdición, pues ella se abrazó con tal
desesperación a mi cuello... que después de
besarme apasionadamente, mi debilidad
volvió a perderme. Era una chica tan
ardiente, tan apasionada, guardaba tanto
amor en su pecho, que a veces pienso que fue
ese mismo amor el que la ahogaba, el que le
oprimía el corazón.
Sí, ya sé, ya sé, Julia. La amo con toda mi
alma o, al menos eso creo, si, y por ella sería
capaz de hacer cualquier cosa, como le dije a
Nuria.
¿Incluso matar por ella?
Puede pensar lo que quiera, Manolo, pero por
supuesto que no sería capaz de hacer algo así
ni por Julia, ni por nadie, soy incapaz de
hacerle daño a nadie. Es más; ahora me
siento culpable de esta declaración, cuando
antes del suceso, todo estaba olvidado tanto
por ella, como por mí, aunque ella me pidiera
un poco de amor y el viernes, estoy seguro de
que, ni ella le habría fallado a César, ni yo
habría sido capaz de matar por nadie.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 105
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Bueno... ¿Me quiere explicar a qué viene toda
esta historia, si dice que aquello había
quedado olvidado?
Y así és, inspector. La historia se la he
contado para que comprendiese que también
existe el recuerdo del olvido.
¿Qué quiere decir, Óscar? ¿Trata de volverme
loco o, de hacerme perder el tiempo? ¡Porque
le aseguro que no estoy para coñas!
Lo siento, inspector, perdone... creí que ya se
lo habría comentado.
¡Maldita sea, Óscar, hable claro! ¡Jodér!
María... María es hija nuestra.
¿De Julia y suya?
No, de Nuria...
¡De usted y de Nuria!
Así es, Manuel, lo siento.
¡San Dios, cada vez lo entiendo menos! ¿Me
está diciendo que María es hija suya y de
Nuria, de aquella relación, de aquel desliz?
Siempre lo hemos guardado en secreto y hasta
ahora nadie lo sabe, espero que siga siendo
así, inspector, ya de dije que no le serviría de
mucho, que yo le contara esto, pero... confío
en su discreción.
Sí, sí, sí, mientras no sea necesario...
Aquello le había dejado al inspector fuera de
juego, pues era algo que jamás hubiese
EL RECUERDO DEL OLVIDO 106
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
imaginado, estaba tan convencido de la
bondad y el civismo de aquellas dos familias
que, ahora le apabullaba por segunda vez la
tela de araña de la vida.
¡Cada vez lo entiendo menos! Si tenía usted
esa debilidad por ella, no lo creo capaz de
haberla matado.
¡Pues claro que no lo hice! ¿Es que aún lo
duda?
Perdone, Óscar, pero hasta el momento las
pruebas apuntan hacia usted. Se le encuentra
en la escena del crimen, las huellas que se
encuentran en el arma, deben ser suyas por
fuerza, y usted fue el que abrió la puerta.
Tras unos pequeños golpes en la puerta del
despacho, ésta se abrió dando paso a Delgado,
experto en huellas, pruebas e indicios.
Perdone, inspector.
Sí, dígame, Delgado. ¿Hay algo nuevo?
No ha sido el robo el motivo, se han
encontrado todas las pertenencias de la
víctima, incluso sus llaves, tarjetas de crédito,
documentación, etc.
Al parecer ha sido mientras dormía, un
crimen con premeditación y alevosía, la
víctima después herida parece que trató de
defenderse, pero todo le fue inútil.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 107
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, eso ya lo he podido comprobar. ¿Está
muerta, no?
Mi intención era decirle, que no murió de la
primera puñalada, sin embargo, he podido
apreciar que alguna de sus heridas no han
sangrado.
¡Entiendo! Esas heridas fueron hechas después
de fallecer la víctima. ¿No es así?
Así es, inspector.
¡Lo que me suponía! Ensañamiento con el
cadáver.
Él, o los asesinos, querían cerciorarse de que
no hablaría, y eso me hace sospechar otra vez
que, la persona que la mató es alguien
conocido, no hay duda.
La cabeza de Óscar caía sobre su pecho
lamentándose.
¡No he sido yo! ¡No he sido yo! ¡No, no, no!
Para levantarla gritando: ¡Yo no he matado a
Nuria! ¡Maldita sea, lo juro!
Veo que está usted muy nervioso, Óscar, será
mejor que descanse, yo haré lo mismo.
Reflexione por sí recuerda algo más. Aunque
crea que no tiene importancia, como lo que
acaba de contarme, usted hágalo. ¿De
acuerdo?
Óscar afirmaba con la cabeza sin pronunciar
una palabra.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 108
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Gracias, Delgado, venga conmigo y cuénteme
con más detalle...
Los dos policías se perdieron en el pasillo
cerrando la puerta del despacho a su espalda
dejando a Óscar sumido en un mar de dudas
e incertidumbres, viendo cómo todo apuntaba
hacia él.
Debería ocurrir un milagro para que la
investigación tomase otro giro, el que debía
coger para llevar a buen puerto el caso y a
conocer él, o los asesinos de Nuria, y conocer
los porqués de aquel terrible y lamentable
crimen.
¿Y dice usted, que ha encontrado todas sus
pertenencias?
Todo en la casa estaba en orden, sí.
¿Las llaves de la vivienda también, eh?
Sí, también estaban en su bolso. ¿Cree usted
inspector que, el señor Reberte ha podido
hacer algo tan horrible?
En estos momentos estoy totalmente confuso,
por un lado, me cuenta una historia
increíble que le quita todo viso de sospecha y,
por otro lado, tengo la certeza de que el
asesino ha entrado a la casa por la puerta de
entrada, y con llave... ¡No sé qué pensar!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 109
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Aunque mirándolo bien... ¿De conocer su
marido... ¡No ! ¿Y de qué manera si estaba en
Badajoz a esas horas? No, no, no...
Perdone, inspector, no entiendo nada. ¿Se
encuentra bien?
Perfectamente, yo ya mintiendo.
¡Ah! ¿Si es así? Pero... no cree que deberíamos
entendernos todo?
Su mente no paraba, casi que no escuchaba a
Delgado, él pensaba, él se contestaba, ese era
su modo de reflexionar y atar cabos.
¿Qué tiempo llevaba muerta la víctima?
Unas tres horas nada más.
¿Eso quiere decir, que su marido está fuera de
toda sospecha, no es así?
En efecto, así parece al menos.
¡Bien! Veamos, quiero una lista de amigos y
conocidos o, de todo aquel que haya podido
tener incluso con anterioridad, copia de la
llave de entrada. Algún experto que haya
podido abrirla sin llaves.
A propósito de expertos... investigue la
relación que mantenía Dolores con su
hermana, busque en el pasado, papeles,
documentos, rumores... ¡Lo quiero todo! ¡Lo
que sea! Hay que encontrar el hilo en esta
madeja antes de que se nos líe demasiado.
¿De acuerdo?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 110
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Por supuesto, inspector, comenzaré mañana a
primera hora.
¡Comenzara usted ayer a la mañana! ¡Quiero
resultados ya, Delgado! Busque la forma, pero
quiero resultados ya.
A sus órdenes, inspector.
Era ya tarde, el oscuro velo de la noche
empezaba a teñir de gris los verdes prados,
las pinceladas multicolores de los campos
palidecían con los últimos rayos del sol que
moría más allá del horizonte.
La tímida luna alumbraba los tejados
bañándolos de serena quietud, mientras más
abajo las farolas daban vida a las arterias de
un pueblo estremecido por aquel horrendo
crimen.
En aquel pequeño pueblo, tampoco dormía la
ley, el inspector pretendía seguir el caso en
caliente, antes de que algún cabo se le
desatase, o quedase olvidado.
Casi parecía como que, el cansancio y la
fatiga no hiciera mella en él, pues su actitud
no se había resquebrajado lo más mínimo en
las quince horas seguidas de trabajo, tan
EL RECUERDO DEL OLVIDO 111
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
inusual en aquel puesto donde nunca
(recordaba), había tenido algún caso
semejante.
¡Dónde está el Hermoso!
¿Señor? Respondió el agente de puerta algo
escéptico e incrédulo, sin saber muy bien a
quien buscaba su superior.
¡Domingo! ¡Jodér!
¡Ah, ya! Perdone, no le había... está en su
despacho, señor.
¡Bien! Haga que Óscar... El señor Reberte
descanse en una celda. ¡Ah, y quítenle las
esposas. ¿De acuerdo?
Entendido, señor, pero... ¿No cree que puede
ser peligroso?
Dígame una cosa... ¿Tiene usted gatos en su
casa? ¿Quiero decir, si tiene usted algún
animal doméstico, alguna mascota?
Sí, señor, un canario.
Pues... tal vez sea tan peligroso como su
pájaro. ¡Tenga cuidado con su canario, puede
ser peligroso!
¿No entiendo?
No importa, déjelo y haga lo que le digo.
Después de girar sobre sus talones, sus pasos
se dirigieron al despacho del subinspector
Domingo.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 112
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Acompáñeme, Domingo! Pronunció con tono
enérgico y contundente.
¿Ha encontrado ya la solución al enigma?
Pues aún no, pero no dude que lo lograremos,
esto no puede quedar así, no es tan sencillo
como alguien nos lo quiere hacer tragar.
¡Y esta peladilla raspa, Domingo! ¡Ya lo creo
que sí!
¿Alguna sospecha, inspector? ¿Duda que sea
culpable Óscar?
Algo me dice que es inocente, que me cuenta
la verdad. Tengo el presentimiento de que
alguien lo ha puesto ahí de carnaza.
Eso es una duda razonable. ¿No cree?
Aunque también puede ser un buen actor y se
hace pasar por un decho de bondad, de
inocencia y pureza. Un decho angelical...
un...
¡Basta, Domingo! ¿Se puede saber qué coño
estás diciendo? ¿Qué es eso de un decho?
Un decho es modelo, ejemplo de algo.
¡Pues habla claro! ¡Jodér! ¡No sé qué es peor,
sí que sigas cómo estabas, o que leas los
manuales policiales! ¡Anda... sígueme! Ahora
si te voy a marcar el camino yo, vamos.
¿Adónde vamos, inspector?
Haremos una visita a la Sra. Maldonado.
¿Aún no sabe lo de su marido, no es así?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 113
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Espero que no.
Los dos hombres se perdieron en la
profundidad de la noche buscando la forma y
modo de poner el suceso en conocimiento de
Julia, en especial el inspector, que, basándose
en sus conocimientos de psicología natural, le
bastaba observar las reacciones de las de
gentes para comprender su carácter, su forma
de ser, e incluso su intuición solía activarse
cuando alguien mentía, cuando ocultaba
algo.
Muy sagaz debía ser una persona para que él
se equivocarse.
La puerta de Julia se encontraba en aquellos
momentos entreabierta, bueno, la verdad es
que casi siempre estaba así, como la mayoría
de las casas en el pueblo... al menos de día.
Sus nudillos golpearon con fuerza y seguridad
sobre la hoja cerrada, solicitando la atención
de alguien en su interior.
¡Toc,toc,toc!
¿Sí? ¡Está abierta! ¡Adelante!
No cambió muchos su semblante al ver
aparecer en el hueco de entrada al inspector.
Julia era una persona metódica y
calculadora, era de carácter fuerte, pero solía
estudiar primero mentalmente todos los pros y
los contras antes de que su válvula de presión
EL RECUERDO DEL OLVIDO 114
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
saltase, antes de contestar a una pregunta o,
de emprender alguna acción. Así era Julia
Maldonado.
Me gustaría hablar con usted un momento,
por favor.
¡Ah, inspector! Buenas noches, usted dirá. ¿Si
en algo le pueda ayudar?
La verdad es que... no se trata de eso, señora
Maldonado... no es ayuda lo que espero de
usted.
De todos modos, estoy a su disposición para lo
que se le ofrezca... pero pasen, pasen ustedes.
Acomódese, inspector. ¿Domingo? (les
invitaba a sentarse a los dos agentes)
Estamos bien así, gracias. (Repuso Domingo)
Será sólo unos minutos... (Aseguró el
inspector)
¿Y bien? (Trataba Julia de averiguar el
motivo que les había llevado hasta su casa)
Verá usted... Julia... El caso es que, no sé muy
bien cómo decírselo... ¿No ha salido a la calle
hoy?
Sí, esta mañana temprano, a por la leche y el
pan... ya sabe, lo de todo los días.
¡Sí, claro! Lo de todos los días. ¿No ha
hablado con nadie hoy?
La verdad es que no, sólo he visto a
Cuasiforme, y él no habla mucho, la verdad.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 115
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Cuasiforme?
Sí, el jardinero.
¡Ah, ya, ese infeliz!
No, no crea, él es feliz como es... sólo que lo es
a su manera, es un hombre con mucha
imaginación, pero... ¿Seguro que ha venido a
verme para hablar de Cuasiforme?
No, claro que no. El caso es que me sorprende
de que sea usted la última persona en
enterarse del pueblo.
¿Enterarme, de qué, inspector?
De algo que no suele ocurrir por suerte todos
los días, un crimen en el pueblo.
¡Qué me dice, inspector! (Sorprendida Julia
ante tal noticia) ¿Un crimen aquí? Pero... ¿A
quién han matado?
Siento tener que darle las dos noticias más
triste que puede esperar, Julia. Han asesinado
a su amiga Nuria...
A Julia parecía no soportarle sus piernas, tras
un breve desvanecimiento de sus músculos el
cuerpo parecía avenirse al suelo, por lo que
los reflejos del inspector tuvieron que
activarse para evitar que Julia cayese a
plomo.
¡Julia, se encuentra bien!
Tras dejarla suavemente sobre el diván, ella
parecía recuperarse.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 116
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Siento haberle causado este efecto con la
noticia.
¡Mi amiga Nuria! ¡Dígame qué es mentira,
que eso no ha ocurrido!
Lo siento, es cierto.
¡Dios, bendito! ¡Muerta! Pe... pero... ¿Qué ha
pasado, como ha ocurrido?
Algo inexplicable, créame. Apuñalada.
¡Qué horror! ¿Y quién?
Esa es la segunda... su marido, Julia, su
marido.
¿César? ¡Dios santo! ¿Cómo ha sido capaz? Se
equivoca usted, Julia, no he querido decir el
marido de Nuria, perdóneme, ha sido al
parecer el suyo, el de usted...
¿Qué? ¡Imposible, inspector! ¡No puedo creer
que Óscar haya cometido esta barbaridad,
no! ¡No, no, no! ¡Mi marido está en Badajoz
trabajando!
Con aquel grito de incredulidad, o negación,
el llanto le manó por sus ojos con una congoja
y un dolor... no podía... no quería ni debía
pensar nunca, que fuese su marido el culpable
de aquel crimen tan horrendo.
Tranquilícese, Julia, haga el favor, que todo
tendrá una explicación lógica, ya lo verá.
¿Qué me quiere decir con eso, inspector? ¿No
acaba de decirme que es culpable? ¿Dónde
EL RECUERDO DEL OLVIDO 117
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
encajaba lógica cuando él es incapaz de
matar una mosca?
Eso es justamente lo que pretendo decirle...
Veamos, como se lo explicaría yo.
¿Quién ha podido? (Se preguntaba Julia en
voz alta)
Todas las pruebas apuntan por el momento a
Óscar, pero no hay que desesperar, Julia, tal
vez... bueno...
Tiene dudas de que haya podido ser él...
¿Verdad, inspector?
Pues sí, así es, en efecto.
¿Quién cree usted que ha podido ...?
Siento no poder darle esperanza, Julia,
compréndame, sólo puedo decirle que haré lo
posible por llegar al fondo de la cuestión.
La investigación no la voy a cerrar con el
cómo culpable, a menos que se verifique y se
constate de que así ha sido, sin embargo,
tengo serias dudas sobre el caso, creo... ¡Y es
darle falsas esperanzas! Creo como le digo,
que ha podido caer en una trampa.
¿Trampa? ¿Una trampa ideada por alguien,
para que?
No sé, Julia, eso es algo que debo indagar,
pero necesito algo de tiempo, créame.
¿Está detenido?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 118
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí. Y no puedo hacer otra cosa que tenerlo
allí hasta que el caso se ha resuelva.
Tengo que ver a mi marido, tengo que oír de
sus labios que es inocente.
Sí, él jura y lo perjura, pero estaba en la
escena del crimen con el arma homicida en la
mano cuando accedimos a la casa.
Ni así me puedo creer que sea culpable.
La llevaremos al cuerpo de guardia, cuando
quiera...
Sí, por favor. ¡Gracias!
A esas altas horas de la noche, también Iván
se encontraba fuera, en aquel parque de
sauces, eucaliptos y cipreses.
Allí solían reunirse con sus amistades,
amigos... amigas... se reunían para divertirse
bebiendo, fumando y, la distracción más
común era, la de vigilar las parejas de novios
y hacerles trastadas, les tiraban chinas, les
manchaban los bancos donde de antemano
sabían que se sentarían. En los bancos más
ocultos y oscuros, allí les manchaban con caca
de perros el asiento, para que cuando se
sentasen, pudieran llevar un buen recuerdo
para sus casas.
El artífice de la mayor parte de las ideas,
solía ser Iván, que tanto disfrutaba con todo
aquello.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 119
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
También tenía otra debilidad, la de cabrear
al jardinero y guarda del parque, el mismo
hombre alto, corpulento, bastante poco
agraciado y mal vestido, que cuidaba de su
propio jardín.
Aquel hombre algo retrasado, era el
encargado, tanto de labrar y abonar los
jardines del parque, como de plantar árboles
y selecciona toda la variedad de plantas que
ponía de temporada.
Jamás logró nunca pillarlo, pero Iván sabía
muy bien, que el día que el guarda lo cogiese,
quizá se arrepentirse, por eso se cuidaba muy
mucho de que eso no ocurriera.
En el trayecto que les separaba de la
comisaría o cuerpo de guardia, tanto Manuel,
el inspector, como Domingo y Julia,
permanecían en silencio, claro que, como es
lógico sus mentes permanecían activas.
Bueno, no todas, pues Domingo parecía ir en
Babia, sin embargo a Julia le saltó el resorte
en el pensamiento.
¿Qué hacía la policía municipal en casa de
Nuria?
Dígame una cosa, inspector, estaba
pensando... ¿Cómo es que fue usted en casa de
César?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 120
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Él mismo me había llamado desde Badajoz
esta mañana para decirme...
¿Él le dijo que habían matado a su mujer?
No, no exactamente, me llamó preocupado
por su familia, me dijo que fuera a ver qué
ocurría.
¿Por qué tenía que ocurrir algo?
En principio no debía de pasar nada, sólo
que no le cogían el teléfono, nada más.
¿Y mi marido? ¿Por qué fue mi marido?
Por el mismo motivo que fui yo, para ver si se
encontraban bien.
¿También le había llamado cesar a mi
marido?
Parece que así ha sido, sí.
¿Y no ve usted sospechoso que le diga a mi
marido que vaya a su casa, y después le dijera
a usted que hiciesen igual?
Según los informes que tengo hasta el
momento no. Claro que, viéndolo como lo
está viendo usted... ¿Me está diciendo que
pudo mandar a Óscar delante para hacerlo
parecer culpable?
¿Es eso lo que me quiere decir, Julia?
Sí, eso es.
¿Sugiere usted que el asesino puede ser César?
¿Qué la matase primero, y después se fuese a
Badajoz?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 121
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Es posible, no?
Siento tener que decepcionarla, Julia, César
permanecía en Badajoz desde el domingo
noche, es imposible que pudiera ser él, puesto
que la víctima para cuando el forense y el
juez la examinaron, llevaba solamente tres
horas muerta, lo que quiere decir que moriría
alrededor de las cinco de la mañana del lunes
día doce, o sea; hoy, esta madrugada, y él se
encontraba fuera como digo.
La astucia de Julia se estaba agudizando,
todos sus sentidos se activaban y crispaban
con los detalles, con cada palabra y, había
una que le había chocado, el inspector
hablaba en plural de los habitantes de la
casa. ¿Qué diría con aquellos?
No acabo de entender... ¿A dicho usted, se
encontraban?
Sí, claro, su mujer y su hija.
María estaba con su tía Dolores. ¿No es
verdad?
Se equivoca de nuevo, estaba con su madre.
La sangre parecía habérsele helado en las
venas a Julia al oír aquello.
¡Mi ahijada en aquella casa! ¿Se encuentra
bien María? Rectificó más tranquila con esa
pregunta. ¿Dígame, está bien?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 122
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, no se preocupe, Julia, se encuentra en
manos del doctor, hice que la viese el médico
para asegurarme de su estado.
¡Gracias a Dios! ¿Usted cree que ha podido
ver a su madre?
Ha sido muy traumático para una niña tan
pequeña ver esa escena.
Cuando la encontré estaba en su habitación,
acurrucada y muerta de miedo. También es
posible que tuviera una pesadilla, los niños
ya se sabe.
Sí, claro, eso espero. ¡Pobre María! ¿Ha
interrogado a César, inspector?
No lo he creído necesario, ¿por qué?
¡Tiene que hacerlo, tiene que aclarar muchas
cosas, entre otras explicar por qué mi marido,
porqué Óscar!
Sra. Maldonado, por favor, le ruego que deje
la investigación en manos de los
profesionales, no haga cábalas, y sobre todo,
no apunte a nadie si no va a disparar. ¿De
acuerdo?
Estoy segura que ha sido César el autor del
crimen de su mujer, quizá hayan discutido...
tal vez se fuese después de matarla.
¡Señora, por favor! ¡Le repito que deje todo
como está, ya haremos nosotros ese trabajo!
¡Jodér!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 123
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Julia optó por permanecer en silencio por el
momento, pero estaba claro que convencida
no había quedado con la postura del
inspector.
Ella tenía su propia teoría, una teoría que a
partir de aquel momento iría dando forma,
asta demostrar cómo ocurrió todo. (Según
ella)
Para Manuel todo parecía estar en orden,
aunque la veía algo tozuda y emprendedora,
su psicología no detectaba nada extraño o,
era muy buena rigiendo o, estaba
inmaculada.
Además; ¿qué motivo podría tener Julia? El
secreto de Óscar parecía estar eso; en secreto.
Parecía evidente que Julia desconocía por
completo el secreto de su marido.
Más tarde, en una de aquellas tabernas de
luz mortecina y triste, de mesas y sillas
plegables ante un tosco y rudimentario
mostrador y, como fondo, amén de algún cono
antiguo de vino, hecho de ladrillo, el mismo
material de barro rojo del que se componían
todos los conos que rodeaban aquella vieja
bodega, unas cajas de madera hacían de
EL RECUERDO DEL OLVIDO 124
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
estanterías para las botellas, unas llenas,
otras medio vacías.
Allí como digo se encontraba César, apagando
su tristeza en el vino amargo de la vida, al
parecer desesperado por la pérdida de su
mujer, de su amada esposa.
Lléname la copa, José...
¿No crees que deberías de dejarlo ya, César?
Yo te diré cuando quiera dejarlo...
No adelantas nada con beber de esta manera,
ten en cuenta que debes de cuidar de María
tú solo...
Sí, lo sé, pero sabes lo que me preocupa...
Me lo puedo imaginar.
No, no te lo puedes imaginar, José, es muy
duro perder a tu mujer, pero es más duro
saber que la ha matado tu mejor amigo. ¡Eso
es lo más duro! ¿Cómo podemos confiar en los
demás? ¡En todo el mundo! Si un amigo de
toda la vida es capaz de hacer algo así...
No te tortures, César, no puedo creer que
pienses que todo el mundo es malo, hombre.
Lléname, José... y deja la botella.
Te repito, que con todo esto no vas a
solucionar nada, ni lo vas a ver de otro modo.
Deberías marcharte a casa.
¡A casa! ¿Qué casa? ¿A un lugar manchado de
sangre le llamas casa? ¿Eso es un hogar? ¡Un
EL RECUERDO DEL OLVIDO 125
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
hogar era mi casa hace unos días, ¿pero
ahora ...? ¡No puedo entrar en esa casa! Me
recordaría todo a ella, llevaba ocho años
casado con ella, y esos son muchos años.
No importa, tienes que comenzar una nueva
vida al lado de tu hija María, y olvidarte del
pasado, que no hará más que herirte.
Sin volver a levantar el vaso, sin volver a
intentar beber de nuevo, su cara palideció,
sus facciones cambiaron, y apesadumbrado y
triste, sus pasos se dirigieron hacia las
escaleras de subida hacia la calle, mientras su
cabeza afirmaba la razón que tenía el
Tabernero.
Al volver a su casa en estado de embriaguez,
sus piernas no podían soportar su peso, se le
veía vacilante e inseguro.
A esas horas de la madrugada, Cuasiforme ya
se encontraba entre sus plantas y útiles de
jardinería, fue él, el que se fijó en el estado
tan lamentable que venía y, después de
abandonar sus herramientas salió de entre los
rosales donde se hallaba para acercarse a
César.
Su semblante era de recelo y bastante esquivo,
pero aún y así...
¡Señorito!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 126
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Tan sorprendente e inesperado fue, que al
encontrarse César abstraído en sus
pensamientos, logró darle un susto de
"muerte", también Cuasiforme se asustó con
su reacción dándose su consiguiente sobresalto
a la vez.
¿Eh? ¿Qué? ¡Quién anda ahí!
Soy yo, señorito. ¿Se encuentra bien?
¿Se puede saber qué haces a estas horas tan
tempranas?
Mi trabajo, señorito, las plantas me dicen,
que le gustan bañarse por la mañana
temprano, y yo...
¿Las plantas te dicen? ¿Hablas con las
plantas?
Claro, hablo con ellas todos los días, me dicen
cuándo va a llover, cuando va a helar... para
que las cubra, sabe usted... sí, son amigas
mías.
¿No tienes más amigos que las plantas,
Cuasiforme?
No, señorito...
A propósito... ¿Qué nombre es ese de
Cuasiforme? ¿Es ése tu nombre?
¡Sí...! Me lo pusieron los demás niños en el
pueblo... se reían de mí porque nací
deformado, ¿sabe usted?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 127
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Vaya por Dios! ¡ Hoohh! (Dando un traspié
casi se vino al suelo)
¡Cuidado, señorito, se puede hacer daño!
Cuasiforme se echó su brazo izquierdo sobre
el hombro para tratar de ayudarle a entrar,
al menos hasta el dormitorio, ya vestido y
limpio por agentes de la propia policía
municipal...
Allí el miedo de Cuasiforme parecía ser
mayor, tras entrar, no sin antes dudarlo,
Cuasiforme parecía nervioso, inquieto, como
temeroso por algo, como si algo en aquella
habitación le horrorizase.
Al llegar, su cuerpo parecía un guiñapo que
Cuasiforme descansó sobre la cama.
En principio le quitó la chaqueta, y después
de reposarlo sobre la almohada, sus ojos se
fijaron en los zapatos, adonde se dirigieron
sus toscos dedos.
Después de unos segundos, sus pasos se
encaminaron hacia la cocina para esgrimir
uno de aquellos cuchillos que colgaban bajo
la campana de la chimenea, para
posteriormente, regresar pesadamente como
solía andar, hasta la cama donde descansaba
César.
En esos momentos y mientras se inclinaba
hacia él con el cuchillo en la mano, por la
EL RECUERDO DEL OLVIDO 128
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
ventana del dormitorio y desde el jardín, una
voz joven le sobresaltó...
¡Cuasiforme!
Por lo inesperado, también él se asustó,
girando su mirada hacia donde escuchó su
nombre.
¿Eh? ¡Iván! ¿Qué haces a estas horas en la
calle?
No estoy en la calle, tonto, estoy en el jardín.
Eso he querido decir, jardín.
¿Has visto a mi padre, tonto?
Tu padre no es un tonto...
¡Te digo tonto a ti, tonto!
Yo tampoco soy un tonto...
¿Lo has visto o no? ¡Y suelta ese cuchillo que
te puedes hacer daño!
Tiene los zapatos atados... no puedo
quitárselos...
¿Y qué quieres, cortarle los pies, tonto?
Los cordones... ¡Y no me llames tonto!
Dime de una vez sí has visto a mi padre.
Ha salido con César y a bebido también, ¿o
qué?
Yo no sé... yo no sé nada, Iván. ¡No sé nada!
¡No sé nada!
¡Anda y que te zurzan! Gritó Iván
perdiéndose en la penumbra de la
madrugada.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 129
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Tras conseguir su propósito (el de desatar los
cordones de César), Cuasiforme salió de la
casa para continuar con la labor que le
esperaba: sus plantas.
En su lecho, César se debatía agitado, su
mente le jugaba una mala pasada, sus más
bellos recuerdos se confundían con la
pesadilla de su destino.
Mientras una parte de su subconsciente le
rememoraba los recuerdos de su "hija"
María... cumpleaños, fiestas, días de campo,
playa... por otro lado la pesadilla recién
vivida le torturaba sin piedad.
Ante la luz de sus ojos apagados, se paseaban
aquellas imágenes tétricas de su mujer
asesinada, cómo alguien entraba en su
habitación, empuñando el cuchillo sin poder
reconocerle el rostro y, que sigilosamente se
acercaba hasta la cama mientras Nuria
dormía, para asestarle varias puñaladas, en
donde podía apreciar por la silueta de su
sueño, cómo Nuria después de la primera
puñalada, y su lógica sorpresa, sin sentir
ningún dolor (o, al menos eso era lo que
César veía), Nuria se defendía tratando de
evadirse del mortal ataque de aquella
siniestra silueta que la amenazaba, logrando
EL RECUERDO DEL OLVIDO 130
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
esta acabar con su vida y, tan ciegamente,
que aún después de que su mujer se
desplomase inerte, aquella vil silueta siguiese
clavando el frío acero sobre su frágil y
delicado cuerpo.
Que sufría era evidente, por el sudor que
desprendía su cuerpo y como se agitaba sobre
la colcha de su cama.
Apuntaba el nuevo día sobre el horizonte, y el
naciente se teñía de luz y color acariciado por
los rayos del sol, cuando en aquella comisaría
volvía a rememorase el suceso del día
anterior.
Allí se encontraba el inspector y su ayudante
tratando de hacer un careo entre Óscar y su
mujer, Julia, tal vez de aquel encuentro
(entendió el inspector), pudiese sacar alguna
otra conclusión que indicase el camino a
seguir, pues de momento parecía como si algo
se le hubiese ido de las manos y no
encontrarse la punta del hilo.
Conocía la madeja (como él decía), pero tan
liado, que no sabía muy bien cómo seguir.
Sospechaba Manuel, que Óscar podía ser
inocente, pero... ¿Hacia dónde dirigía sus
pesquisas?
¡Óscar! (Gritó Julia al ver a su marido)
¡Julia, yo ...!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 131
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sé que no has hecho nada malo, cariño... yo
te sacaré de aquí, te lo prometo.
Yo no he matado a Nuria, Julia, lo juro...
¡Lo sé, yo te creo! Pero... ¿Cómo has podido ...?
Fue Cesar el que me dijo que iría a su casa...
¿Cómo iba yo a pensar que había sucedido
aquello?
Tanto el inspector, como Domingo, sólo
escuchaban atentamente lo que hablaban.
Comprendo, Óscar, pero no deberías haber
estado allí, no debías, no... yo haré que César
pague por esto, te lo prometo. Él es el
culpable, estoy segura, y no descansaré hasta
demostrarlo.
¿Cómo puedes pensar eso, Julia? ¿Cómo es
posible que creas que César ha podido matar
a su mujer? ¿Y por qué? ¿Qué razón podía
tener para hacer algo así? ¡No, no puedo
creerlo, mi amigo no!
Yo averiguaré el motivo y desmontaré su
coartada, no puedes pagar tú por un crimen
que no has cometido, Óscar.
¡No entiendo nada, creo que voy a volverme
loco!
Confía en mí, cariño, confía en mí.
Entonces decidió intervenir el inspector,
quería ver la reacción de Julia cuando oyese
EL RECUERDO DEL OLVIDO 132
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
la declaración de Óscar. Debía hacerlo
hablar de su secreto delante de su mujer.
¿Quiere hablarnos de Nuria, Óscar?
¡Me prometió ...!
Sí, lo sé, lo sé, pero es posible que sea mejor
para usted contar toda la verdad. ¿No cree?
Veo que su mujer es una mujer comprensiva,
quizá sea mejor decírselo.
¿Decirme, qué, inspector?
Julia se estañaba de la forma de hablar que
tenían los dos, y sobre qué hablaban. ¿Qué
sería aquello que debía conocer?
Los mecanismos de defensa de Julia, volvían a
activarse, volvía a estar alerta, debía
analizar aquello de lo que se tratase, y
además; al parecer también debía preparar
sus respuestas.
Es mejor que sea su marido el que se lo cuente
señora...
¿Algo que yo no sepa? Dime Óscar, ya sabes
que puedes confiar en mí, soy tu esposa.
Óscar buscaba la forma de decírselo a su
mujer de la manera que menos daño le
pudiera hacer, sin embargo, el procesador de
su celebro en aquel momento no encontraba
esa forma, tal vez no la hubiera, le haría
daño su declaración lo hiciese como hiciese,
EL RECUERDO DEL OLVIDO 133
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
pero tan presionado se veía, que debía
hacerlo.
Julia, yo... no sé cómo decirte lo mucho que te
quiero.
No hace falta, lo sé y no basta, pero... ¿Es eso
lo que querías decirme?
No, no es eso.
¿Entonces? ¿Qué es eso tan importante?
¡Está bien, lo haré! Tengo que confesar que
Nuria y yo habíamos tenido un romance.
El inspector escudriñaba la reacción de Julia,
pero pudo observar que a pesar de su
sorpresa, en el rostro mucho impacto
emocional no había sufrido.
¿Qué? ¿Estás loco? ¿Cómo has podido hacerme
algo así?
¿Cuándo ha sido eso? ¿Estabas casado
conmigo? ¿Estabas con las dos?
¡Tranquilízate, Julia, por favor! ¡Sí, fue de
casado, pero hace diez años ya de aquello!
¿Por qué hiciste salvó así, Óscar? ¿Cómo has
tenido guardado este secreto todos estos años?
¡Inocente de mí que creía que sólo era
amistad! ¡Qué ciega he estado!
¡Por Dios, Julia! ¡No me digas cómo ocurrió,
sólo sé que sucedió!
¿Continuó vuestra relación?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 134
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡No! ¡Ocurrió entonces, y punto final! ¡Hemos
sido buenos amigos cómo has podido ser tú, y
nada más, te lo juro!
¿Y quieres que me crea eso? ¿Quieres que
piense que no sucedió nada entre vosotros?
Quiero que comprendas...
¡Debes hacerlo, Óscar! (Le animaba el
inspector a decir aquello que tanto trabajo le
costaba)
Sí... debo decirte, Julia, que... bueno, que
María es fruto de nuestra relación.
¡Dios mío! Exclamó Julia.
Sí, lo siento, pero es así.
¿De ahí tu atracción por la niña, ahora
comprendo muchas cosas? ¡Lo que no
comprendo que es cómo has podido vivir con
éste secreto todos estos años, ni cómo has
podido engañarme a mí! ¿Tan poco de
importo? ¿Es que ya no me quieres?
¡No, no es eso, cariño! Si sigo a tu lado es
porque te quiero, aquello fue un desliz por mi
parte que ya tenía olvidado. Los dos
habíamos olvidado aquello. Quedamos en ser
buenos amigos y olvidarlo todo, y así ha sido,
hemos sido buenos amigos como tú sabes, pero
sólo eso, amigos.
Tienes que creer en mí, Julia, que sea padre
de su hija no significa que haya dejado de
EL RECUERDO DEL OLVIDO 135
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
quererte, ni a ti, ni a Iván, os quiero a los
dos... como quiero a María... ¡Dios bendito,
que locura!
Después de unos instantes de reflexión, Julia
contestó a su marido.
¡Está bien, yo te creo, Óscar! ¡Creo en ti, y sé
que es cierto todo lo que me estás contando!
Lo que no comprendo es, la relación que tiene
lo que me cuentas con el hecho de asesinato.
¿Qué me dice inspector? ¿Encierra a mi
marido por sospechoso de paternidad?
Evidentemente no, Julia, está aquí en espera,
mientras concluimos la investigación.
¡Cómo sospechoso, claro!
Así es, las pruebas apuntan todas hacia él y
no tengo de momento otro camino a seguir.
Tiene que investigar la coartada de César,
inspector, ya le he dicho que mi marido no ha
podido hacerlo, no ha sido él.
¿Por qué está tan segura, Sra. Maldonado?
Conozco a mi marido y sé que es incapaz...
¿En cambio a César si lo cree capaz, no es así?
La agudeza de Julia volvía a iniciarse. ¿Qué
debía contestar?
¿Cree usted, inspector ...? Bueno, a ver cómo
se lo digo... de haber sabido lo de María
César... ¿Cree usted que un marido se puede
cruzar de brazos ante ese engaño? ¿No cree
EL RECUERDO DEL OLVIDO 136
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
que se sentía traicionado tanto por su mujer,
como por el padre de su hija? ¿Dígame,
Manuel, no lo cree usted así?
Bueno... la verdad es que me lo pinta de unos
colores... es probable, sí. Así se podía quitar
de un plumazo a su mujer, castigándola con
la muerte, y a su amante con un castigo más
horrendo aún, la cárcel para el resto de sus
días.
¡Sí, claro que sí! ¿Ha pensado alguna vez
ingresara en las filas de la policía, por
casualidad?
Esos puestos son para personas como usted,
inspector, con ardor guerrero.
¡Ya! Bueno, bueno... si se decide algún día,
hágamelo saber.
Dígame una cosa, Julia... ¿Sobre qué hora
salió de su casa ayer?
¿Ahora soy yo la sospechosa, inspector?
No se lo tome a mal, son preguntas de rutina.
Sobre las cinco y media aproximadamente.
¿Y usted, Óscar?
Cuando me llamó César, sería alrededor de
las seis de la mañana.
¿O sea, que lo dejó en la cama? (Dirigiéndose
a Julia)
Sí, como todos los días, me levanto yo primero
para recoger el periódico y el pan... ya sabe...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 137
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, sí, si, ya me lo había contado, sí.
¿Quiere repetirme los pasos que dio, Óscar, lo
que ocurrió?
Ya le he jurado que no fui yo.
Lo sé, pero cuéntemelo otra vez, por favor.
Pues verá... sobre las seis de la mañana...
Rinnnng ...Rinnng.....
¿Sí?
¿Óscar?
¿Ah, eres tú? ¡Dime, César!
Gracias a Dios que estás ahí todavía...
¿Ocurre algo, César?
Espero que no, Óscar. ¿Está Julia levantada?
¿Es que quieres hablar con ella?
¡No, no! Quería pedirle un favor.
¿A estas horas de la mañana un favor?
¿Quieres explicarte de una vez? ¿Te ocurre
algo?
Ya te digo que no es nada, Óscar, sólo
pretendo que se acerque a nuestra casa para
ver si se encuentran bien Nuria y la niña.
Estoy llamando desde Badajoz, tenía el hotel
reservado... bueno, el caso es que estoy
llamando a casa y no me coge nadie el
teléfono, me parece extraño que nadie lo
haga, tendrían que estar mi mujer y mi hija
ahí en casa.
¿Quizá estén dormidas a estas horas, no crees?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 138
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Me sentiré más tranquilo si va Julia a
cerciorarse, por favor.
Siento tener que decirte, que no está en este
momento, habrá bajado a por la leche, el pan
y el periódico, como todos los días.
¿Podrías acercarte tú, por favor?
Creo que estás exagerando, amigo mío, a estas
horas hay muchas almas durmiendo, Nuria y
tu hija serán dos de ellas.
Me sentiría más tranquilo si fueses a mirar.
No sé si podré ir yo, César, tengo que levantar
a Iván, ya sabes que éste se muere cuando cae
en la cama. Anoche no sé a la hora que vino,
seguro que de madrugada, así que después
cuesta un trabajo espabilarlo... de todas
formas no te preocupes, ya le diré a Julia que
vaya a mirar y que después te llame. ¿De
acuerdo?
Gracias, Óscar, que no se le olvide llamarme,
por favor.
Sí, lo hará, no te preocupes. Estáte tranquilo
que lo hará, César. ¿Qué tal se presenta la
semana?
Parece que las ventas han bajado un poco, ya
veremos esta semana como se da.
Seguro que empezará a moverse el comercio
ahora con la recolección de tomates...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 139
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Tiene gracia, pero así es, para un corredor de
comercio el baremo de mis ventas se basa en
eso precisamente, en la tierra, en el campo,
pero bueno, ya tiramos.
Bueno César, cuídate, ya nos veremos el fin
de semana, y no te preocupes por nada, estáte
tranquilo que no ocurrirá nada, no seas
malpensado.
No puedo evitar ser como soy. ¡Qué le voy a
hacer!
A propósito de ser como soy, tengo que hablar
contigo el sábado, no me falles.
¿Lo he dicho alguna vez?
Después de un largo silencio por parte de
César, por fin se decidió a contestarle a su
amigo:
Ya hablaremos, Óscar. ¡Llamadme!
¡Venga, que sí! ¡” Pesao ”!
Después de colgar el teléfono gritó a Iván sólo
una vez para decirle:
¡Levántate Iván, que me tengo que ir! ¡O lo
haces, o llegaras tarde al trabajo, tú verás!
En ese instante el inspector le salía al
encuentro en la conversación, al parecer
había omitido un detalle con respecto a su
declaración anterior.
¿Dígame una cosa, Óscar ...? ¿Sabía desde
donde lo llamaba?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 140
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Si, por supuesto, me dijo que me llamaba
desde su hotel en Badajoz Bueno... no estoy
seguro. Me llamó desde Badajoz y me habló
del hotel...
¡Ya! ¿Estás seguro de eso?
Claro, eso fue lo que me dijo al menos.
¿Recuerda que era eso tan importante de lo
que quería hablar con usted?
Pues no me dijo de qué se trataba, sólo me
dijo que no le fallara, aunque un poco
extraño si que me pareció.
¿Cómo extraño?
No sé... le noté cierto misterio en su
petición... sí, creo que quizá era importante.
¿Aunque de eso debería de hablar él, si
queremos saber de qué se trata, no le parece?
Se lo preguntaré, no lo dude, lo haré.
Bien, continúe...
Sería alrededor de las seis y treinta de la
mañana cuando decidí ir a mirar...
La entrada de la casa permanecía cerrada,
sin embargo, en el dormitorio principal había
luz, por lo que imaginé que en aquellos
precisos instantes se estaría levantando Julia,
por ese motivo entre más confiado en la
vivienda a la vez que la llamaba.
¡Nuria! ¡Nuria, soy yo, Óscar! ¡Nuria!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 141
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Nadie contestó a mi llamada, por lo que
insistí.
¡Nuria, soy Óscar! ¿Puedo pasar? El silencio
volvía a ser su respuesta.
Al ver que sus llamadas eran inútiles, que
nadie le contestaba, decidió entrar dejando la
puerta abierta tras de sí.
Después de recorrer el pequeño pasillo de la
casa con habitaciones a ambos lados, por fin
alcanzó el dormitorio principal, abierto de
par en par y con la luz encendida, el
espectáculo fue aterrador.
Allí sobre la cama y aparatosamente
ensangrentada, se encontraba Nuria con un
enorme cuchillo de cocina clavado en su
pecho.
¡Dios mío! ¡Nuria, no! ¡Santo Dios, que ha
ocurrido! Nuria... no...
Los pasos de Óscar muy lentamente fueron
acercándose a su amiga Nuria.
Tan atónito e incrédulo, sin poder creer lo
que veía. Aterrado ante aquel horrendo
crimen y, como queriendo arrancarle la
muerte de su cuerpo, su mano empuñó el
cuchillo para arrancárselo de su pecho de un
fuerte tirón.
Pero no fue así como le hubiese gustado a él,
como él habría querido que sucediera no, ella
EL RECUERDO DEL OLVIDO 142
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
seguía sin vida, inerte, por lo que el
subconsciente de Óscar, no pudo por menos
que reconocer la triste realidad, había sido
horriblemente asesinada, lo que provocó un
shock emocional en Óscar, que le paralizó
todo su cuerpo ante tan terrible tragedia.
Fue así como lo encontró el inspector y su
ayudante cuando llegaron a la vivienda.
¿Recuerda si vio a alguien en su camino hacia
la vivienda de don César Garrido?
Debía preguntar el inspector, preguntar,
preguntar, tal vez pudiera salir del embrollo
donde se encontraba por algún otro camino.
¿Dígame, vio a alguien esa mañana al salir
de casa?
No, no recuerdo... después de pensarlo
durante unos segundos... ¡Sí! Sí, sí, aunque...
no puedo decirle quién, lo siento.
¿Me está tomando el pelo, señor Reberte?
De ninguna manera, inspector. Sé que vi a
alguien pero a esas primeras horas, con poca
luz del día, sólo pude apreciar una silueta,
una sombra y nada más, sólo eso.
¿Podrá decirme qué tipo de silueta? ¿Sería
delgada, gorda, alta o baja? ¿Reconocería
alguna característica de esa persona, aunque
no reconociera la cara, no es verdad?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 143
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Fue todo tan rápido... venía en mi dirección y
de repente tomó una bocacalle saliendo de mi
trayectoria.
Según usted, como era, dígame...
Parecía ser una persona corpulenta, aunque
parecía algún anciano caminaba lento, muy
despacio.
¡Ya! ¿Nada más, no recuerda otra cosa?
Eso es todo, lo siento. Siento no poder
ayudarle, inspector.
Julia hasta ese momento había permanecido
en silencio, tratando de entender y retener en
su memoria, cualquier detalle que le pudiera
servir para averiguar é investigar por su
cuenta, pues quería, debía y tenía que salvar
a su marido, dejarlo libre de sospechas, ella
sabía positivamente que el crimen lo había
cometido otra persona y debía demostrárselo
al inspector, fuera como fuera.
Veamos... usted asegura haber encontrado el
cuerpo ya asesinado, y su mujer asegura que
fue su propio marido el que la mató. ¿Quiere
decirme alguien, como cojones pudo hacerlo
su marido y qué motivos podía tener? ¿Me
quiere explicar alguno de los dos, como en tan
poco tiempo, pudo llegar el señor César
Garrido desde aquí, hasta el hotel en
Badajoz, desde donde hizo la llamada? Por
EL RECUERDO DEL OLVIDO 144
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
otro lado... ¿Esa persona que dice usted que
vio, Óscar... ¿Podría tener alguna relación
con el crimen? ¿Cree usted que se
correspondía con la persona de César
Garrido?
No, no creo que fuera César, inspector, era
más alto, más fuerte, más... quizá más viejo,
más anciano.
Aunque...
¿En qué está pensando, Óscar?
Estoy pensando, que no tenía por qué ser
necesariamente un anciano.
¡Pues explíquemelo que no lo entiendo!
Verá, inspector, también hay una persona en
el pueblo que podía encajar con esa silueta.
¿En quién está pensando?
En Cuasiforme... Dios me perdone si me
equivoco.
¿Ese infeliz? ¿Usted cree que ese infeliz haya
podido cometer un crimen así?
No me gusta poner la mano en el fuego por
nadie, inspector... aunque no lo creo capaz,
no.
Sigo pensando, que el que más motivos tenía
para hacer algo así, es su propio marido,
César Garrido. (Apuntaba insistente Julia
Maldonado)
EL RECUERDO DEL OLVIDO 145
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sra. Maldonado... ¿Está usted tratando de
ayudar en la investigación o, complicarla?
Sólo trato de ayudar, inspector.
¿Por qué después de oír que César permanecía
en Badajoz, en el hotel, sigue asegurando que
puede ser él, el culpable, señora?
Julia cayó unos instantes, debía poner sus
ideas en orden antes de contestar a tal
pregunta.
Tengo el presentimiento... sí, ya sé que un
presentimiento no es motivo para culpar a
nadie, lo sé, sin embargo y muy a su pesar,
demostraré que César Garrido ha asesinado a
su mujer. ¡No sé cómo, pero lo haré!
Ya le he dicho Julia, que para investigar
están los investigadores, que para eso nos
pagan, usted debe mantenerse al margen. ¿De
acuerdo?
No quería insistir Julia, y optó por callar de
momento, aunque su decisión era irrevocable,
su tozudez y su afán de salvar a su marido,
era más fuerte que las trabas que pudiera
ponerle el inspector en su camino.
Supongamos que se encontrase César aquí en
su casa a la hora del crimen...
(Preguntaba don Manuel López a los tres, a
Domingo, el subinspector que permanecía solo
EL RECUERDO DEL OLVIDO 146
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
escuchando cuanto allí se decía, a Óscar, y su
mujer Julia Maldonado)
Se cometió sobre las cinco y veinte de la
mañana según el forense, sobre esa hora más
o menos, pasa el primer tren hacia Badajoz...
suponiendo que llegase a cogerlo, tarda unos
cuarenta minutos en llegar a la estación de
Badajoz, por lo que, habría llegado a las seis
de la mañana. ¿Si después tuvo que llegar
hasta su hotel, aunque fuera en taxi, hubiese
llegado sobre las seis y media a su hotel?
¿Cómo es posible que llamase a las seis de la
mañana desde el hotel, media hora antes,
según los tiempos?
Es imposible que pudiera coger ese tren y
llegar a las seis para llamarme. (Comprendió
Óscar)
Julia no quiso pronunciarse al respecto, pero
su semblante afirmaba su convencimiento.
No, no puede ser... (Se decía para sí el
inspector)
Además; no había ningún problema en el
matrimonio. ¿No es así?
Que sepamos nosotros, no, inspector. (Afirmó
Óscar)
De no ser que su marido supiese lo de María,
lo de su mujer con Óscar.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 147
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Qué quiere decir, Julia? ¿Cree usted que
César sabía lo de Nuria con su marido, es
eso?
¡Es imposible que lo supiera! César no conocía
nuestro secreto. (Aclaró Óscar convencido de
que así era)
Sí, pero imagínate que Reberte se lo dijera.
Le contó lo vuestro y le dijo que María no era
hija suya... ¿Cómo crees que pudo reaccionar?
¿A cuento de que le iba a decir Nuria eso? No,
no puede ser, Nuria guardaba nuestro secreto
con mucho celo, era feliz con su marido y con
nuestra hija. ¡Con su hija!
Creo que así no llegamos a ninguna parte.
¡Acabarán por volverme loco! ¡Jodér!
¡Domingo, haga el favor de acompañar a la
Sra. Maldonado a su casa! Y usted, Óscar,
esté tranquilo, seguro que todo este embrollo
tiene una explicación lógica. ¡Encontrar el
buen camino, eso es lo que me falta,
encontrar el buen camino!
Salió pensativo hacia la calle, sus
pensamientos se le confundían tanto en el
cerebro, que necesitaba respirar un poco de
aire puro y despejarse, para tratar de
enhebrar alguna idea coherente.
Sin poder evitarlo, a la memoria le venía con
insistencia aquella figura misteriosa de la
EL RECUERDO DEL OLVIDO 148
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
cual le había hablado Óscar Reberte.
¿Tendría algo que ver en el caso? ¿Podría
haber sido aquel pobre infeliz de Cuasiforme?
Al menos debía hacerle algunas preguntas a
aquel sujeto, debía ir descartando
posibilidades, o personas que pudieran estar
relacionadas con el matrimonio Garrido.
Sin proponérselo, sus pasos lo llevaron como
por inercia de sus pensamientos a la casa de
César Garrido. La casa aparentemente
parecía vacía, cerrada, como si nadie
estuviera en su interior (sabemos que César
Garrido permanecía en su interior
durmiendo), pero fuera en el jardín podía ver
a Cuasiforme entregado a su tarea de
jardinero.
¡Eh, muchacho! (Grito desde el exterior
Manuel López)
Después de mirar hacia los lados, perplejo,
titubeando que pudiera llamarlo a él,
Cuasiforme se señalaba el pecho diciendo: ¿Es
a mí?
Sí, ven un momento, acércate.
Los pasos de Cuasiforme, lentos y pesados, se
movieron hacia el inspector. ¿Qué querría
aquel hombre de él?
¿Cómo te llamas, muchacho?
No me acuerdo...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 149
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿No sabes cómo te llamas?
No sé, no me acuerdo... me llaman
Cuasiforme, pero no me acuerdo de mi
nombre, hace tantos años que nadie me llama
por mi nombre, que no me acuerdo cuál es.
No importa. ¿ Te molesta si te llamo así?
¿Y por qué quiere llamarme "así "?
“Así”, no, hombre, quiero decir, sí te puedo
llamar Cuasiforme.
Sí... todo el mundo lo hace.
Quería preguntarte... ¿Empiezas muy
temprano tu trabajo?
A las plantas les gusta bañarse de madrugada.
¡Claro! ¿Y tú vienes muy temprano a
bañarlas, no es así?
¡Claro! Si, si no se enfadan conmigo y dejan
de hablarme.
Las plantas tienen esas cosas, sí.
No quería contradecirle, comprendía, que
una persona como Cuasiforme, con un bajo
coeficiente intelectual, pudiera pensar
aquellas cosas, por lo que el inspector le
siguió la corriente, tratando de que aquel
buen hombre no recelase de él, y le contestase
a sus preguntas.
¿Recuerdas a la hora que viniste a charlar
con las plantas ayer? ¿Recuerdas que hora
sería?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 150
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, lo recuerdo muy bien, después de las seis
campanadas sonó una.
¿Quieres decir, que serían las siete?
No, para las siete, suena la campana siete
veces, y sólo sonó una.
Comprendo, las seis y media.
Eso, sí, las seis y media.
¿A esa hora empiezas a trabajar? ¿A hablar
con tus plantas?
Antes de que cante el gallo me levanto.
Sí, te levantas, pero vienes a las seis y media
aquí.
No, a esa hora me fui de aquí ayer, luego
tengo que cuidar el jardín del señorito
Reberte.
Comprendo. O, sea... ¿Qué ayer a las seis y
media caminabas hacia la casa del señor
Reberte, después de haber regado, o cuidado
las plantas del señor César Garrido .
Sí.
¿Pudiste ver a alguien merodear por la casa
del señor Garrido?
El semblante de Cuasiforme se transformó, su
rostro parecía desprender miedo, sentir
pánico, el inspector como buen psicólogo pudo
darse perfecta cuenta de aquél cambio de
actitud, pero también comprendía que
Cuasiforme no iba a decirle nada más.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 151
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
El miedo y el recelo de sus ojos así se lo
hacían saber a Manuel, sin embargo, debía
intentarlo, podía ser Cuasiforme la sombra
que viera Óscar esconderse, y si se escondía...
¿Por qué motivo lo hacía? ¿Habría sido él, el
asesino de Nuria o, quizás hubiera sido
testigo del crimen y conociese al criminal?
Si era así, de una forma, o de otra,
Cuasiforme no despegaría sus labios, debía
ser muy cauto con sus preguntas.
No tengas miedo, muchacho, no va a ocurrirte
nada malo, créeme. Sólo tienes que decirme si
vistes a alguien merodear por la casa, y si lo
conoces.
¡No sé nada! ¡Yo no sé nada! ¡No he visto
nada! ¡No he visto nada! (Gritaba Cuasiforme
mientras corría despavorido calle abajo,
quizá en dirección a su casa.
El estupor y la incredulidad se hicieron dueño
del inspector, pero no podía hacer otra cosa
que dejarlo marchar, al menos por el
momento, pues los nervios de Cuasiforme, no
estaban para interrogatorios, además; había
que echarle un galgo para pillarlo, tal vez
otro día, en otro momento más tranquilo...
Después de mirar detenidamente la casa
donde habían ocurrido los hechos, emprendió
su marcha calle abajo en dirección al cuerpo
EL RECUERDO DEL OLVIDO 152
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
de guardia con semblante taciturno,
despistado, pensativo...
Después de que Cesar Garrido saliese de la
consulta del doctor, donde se quedaría
María, en espera de su reconocida por algún
otro especialista más cualificado en
psiquiatría, Dolores decidió cuidar de la niña
viendo el estado emocional de su cuñado
César.
¿Cree usted doctor que se curará?
¡Hay que tener fe, señora!
¡Señorita! ¡Señorita, doctor!
Perdón, señorita...
Casado... Dolores Casado.
En el rostro del doctor, se dibujó una mueca
risueña al oír el apellido de Dolores que,
tratando de disimular cubría con su mano.
Sí, claro, señorita Casado. Perdone.
¿Cuándo cree que me la podría llevar, doctor?
Muy pronto, señorita, espero que pronto.
Esperaré para llevarmela, doctor.
Bien, como desee. Se la volveré a traer una
vez que el psiquiatra la haya visto. ¿Le parece
bien?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 153
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Por supuesto, doctor, faltaría más!
Parecía no pasar el tiempo para Dolores, los
minutos eran horas para ella, sus nervios ya
de por sí tensos e irritados, dudosamente
soportarían aquella situación, tras conocer la
violenta muerte de su hermana Nuria, algo
muy doloroso para ella (pues a pesar de
expresar un carácter fuerte y de ser algo
cotilla y criticó una, en el fondo era una
persona muy sensible), tenía que rezar para
que a su sobrina no le ocurriese nada malo y
pudiera recuperarse pronto del traumático
trance que había tenido que presenciar. ( Ver
a su madre asesinada)
Tras dos largas horas de espera, por fin al
fondo del pasillo pudo ver a los facultativos
trayendo de la mano a María, su sobrina.
Sus nervios le obligaron a ponerse en pie e ir
hacia ellos, deseosa de conocer el diagnóstico
que los doctores pudieran haber hecho del
estado psíquico de la niña.
¡María, cariño! ¡Cómo está mi niña! ¡Oh,
cielo!
El semblante de María no parecía alterarse,
sus funciones permanecían estáticas y su
mirada aún se le podía ver ausente, perdida y
absorta.
Doctor... ¿Cómo está? ¿Se pondrá bien?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 154
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Los dos doctores guardaron un prudencial
silencio, por lo que Dolores se vio obligada a
insistir.
¿Se curará? ¿Está bien la niña?
Por fin se pronunciaban, aunque cautos, pero
lo hacían.
Señorita... lamento no darle un juicio
correcto de la enfermedad... Vera, después de
evaluar concienzudamente todo los criterios...
bueno, la verdad es que no podemos
pronunciarnos con un diagnóstico correcto.
¿Ustedes son españoles? (Preguntó Dolores
entre airada e incrédula)
Sí, por supuesto, señora... perdón, señorita.
¡Pues me hable en cristiano! ¡Jodér! Como
diría el inspector.
Resumiendo, no podemos predecir el tiempo
que le costará salir a la niña del shock
emocional.
Puede que ocurran dos cosas, señorita
Casado, una; que le cueste unas horas más,
tal vez días...
¿Y la otra?
La otra... ¡Ojalá nos equivoquemos! La otra
puede ser que no lo consiga.
¿Qué me está diciendo, doctor? ¿Me está
diciendo que no se recuperará mi niña? ¿Qué
EL RECUERDO DEL OLVIDO 155
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
puede permanecer así toda su vida? ¿Es eso lo
que me quiere decir, doctor?
Sintiéndolo mucho... sí, es eso.
¡No! ¡Pobre María! Pe... pero... ¡Sí mírela, si
no habla, si no se fija en nadie ni en nada, si
no atiende a lo que oye!
Sí, es una ausencia de estímulo sensorial en
primer grado muy avanzado, lo siento.
¡Pobre hija mía! ¡Toda la culpa es de ese
degenerado de Óscar Reberte! ¡Canalla,
asesino!
No debe de juzgar a nadie antes de ser
declarado culpable, señorita.
¡Lo sé yo, y me basta! ¡Ha asesinado a dos
criaturas, a mi hermana y a su hija!
Puede llevarse a la niña, si nota algún
cambio en su carácter, en su forma de actuar,
si no come bien, si duerme mal... cualquier
síntoma que le sea sospechoso, no dude en
traérmela, ¿de acuerdo?
Sí, sí, sí, claro, lo haré.
No le exija demasiado ahora al principio, es
mejor que actúe por su cuenta, esperemos que
alguna actividad le sirva de estímulo y rompa
la barrera que le separa de la realidad.
Se lo prometo, doctor, así lo haré, buenas
noches.
Vaya con Dios, señorita Casado.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 156
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Después de mirar a su alrededor, quizás
inconscientemente, buscaba alguna ayuda,
algo al fin, que le pudiera servir de apoyo en
la empresa que ella libremente había elegido,
sin embargo, también sabía que aquel estado
emocional de María, tal vez no era
precisamente una asignatura que tuviese
aprobada una mujer madura y soltera.
Pero sabía que debía de cuidar de María, al
menos durante un tiempo, y debía ser fuerte e
intentar solventar los problemas que le
causase María y su enfermedad, ya que en
casa de sus padrinos no la dejaría jamás, eso
sería lo último que hiciera Dolores (al menos
ésas eran sus intenciones), ya que a Óscar
Reberte lo creía un asesino, y a Julia una
mujer rencorosa y antipática.
(Era evidente que no congeniaban muy bien,
al parecer)
Aquella misma noche, María ya descansaba
en casa de su tía Dolores que, con mucho
cariño (a su manera), le había preparado una
bonita cama en otra habitación pareada con
la suya.
A pesar de la poca experiencia en maternidad
de Dolores, lo había pensado bien, pues así
podría vigilar el sueño de su sobrina y la
podría cuidar mejor teniéndola cerca.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 157
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Después de arroparla cuidadosamente,
también ella decidió descansar, pues la hora
ya era bastante avanzada y sus huesos no le
permitían ya hacer excesos de ningún tipo,
aunque el champán parecía soportarlo bien
(al menos en público), el descanso, o mejor
dicho la falta de descanso, la mataba.
Después de reinar la lógica calma nocturna
durante al menos una hora, algo desveló a
Dolores, unos quejidos y movimientos en la
cama de María que la hizo saltar de la suya,
temiendo que le pudiese ocurrir algo.
En unos segundos se colocó la bata que
descansaba sobre la percha del dormitorio,
para alcanzar rápidamente la habitación de
María.
Al abrir la puerta pudo comprobar que la
niña dormía, sí, pero parecía tener alguna
horrible pesadilla por la forma de
comvulsionarse que tenía.
Sudaba y gemía, se acurrucaba sobre sus
rodillas como si algo le produjese pánico,
como si quisiera esconderse dentro de ella
misma para terminar desapareciendo.
Dolores, tampoco tenía valor para
despertarla, sin embargo, era evidente que la
niña sufría y mucho.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 158
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Haciendo de tripas corazón sin comprender
muy bien si debía despertarla o, si sería
perjudicial para María, por fin aterrada
también como estaba Dolores, se decidió a
despertar y consolar a su sobrina, pero en ese
instante la niña parecía querer hablar, decir
algo en sueños, lo que hizo que sus pies se
clavasen al suelo, y su cuerpo se paralizase
esperando para ver qué sucedía, cómo
reaccionaba. ¿Hablaría? Y si era así... ¿Qué
diría? ¿Quiere decir esto que se pondrá
buena, que se sanará? ¿Sí habla se curará?
Mamá... ma...m... mama...
Asombrada como estaba, Dolores agudizaba
el oído tratando de oir y enterarse de lo que
dijese.
¡No, mamá! ¡Mamá, no! ¡No, no, no, no!
¡Pobre niña! Debe estar soñando con su
madre. O quizá la eche de menos. ¿Estaban
tan unidas las dos?
¡Mamá, no ...! ¡Mamá, mamá! ¡No, mamá!
Compadeciéndose de su sobrina, Dolores se
sienta en el borde de la cama para acariciar
el pelo de la niña, que sudoroso le caía sobre
el rostro.
El resto de la madrugada para Dolores fue
eterna, pues no estaba acostumbrada a velar
a nadie, ni a cuidar niños, era una solterona
EL RECUERDO DEL OLVIDO 159
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
acomodada y en su vida privada tenia
únicamente, los vicios menores de una
persona de su edad, posición y estado.
Normalmente solía dormir toda la noche de
un tirón, sin sobresalto alguno, pero en esta
ocasión, su sobrina María le exigía
inconscientemente su cuidado y atención, por
lo que le dio el alba recostada a la cabecera
de la niña.
Aquella mañana la niña continuaba dentro
de su silencio, en el mismo estado que se
acostó, lo que parecía preocuparle seriamente
a Dolores, por lo que pensó dedicarle más
tiempo, jugar con ella, activar su
subconsciente con algo, tal vez en distraerla
con viejas fotografías donde tanto ella, como
el resto de los rostros conocidos para la niña,
se plasmaran en diversos lugares, en
diferentes épocas, haciendo tal o cual
actividad, quizá aquello (pensó Dolores),
pudiese arrancar a María de esa fina línea
que divide el mundo real del limbo donde se
hallaba inmersa.
¿Te apetece jugar, cariño? ¿Quieres jugar con
la tía Dolores? ¿Eh? ¿Te apetece?
La penetrante y dolorosa mudez de María,
hacían mella en el aparente duro corazón de
EL RECUERDO DEL OLVIDO 160
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Dolores, que se veía impotente ante aquella
terrible situación que debía afrontar con la
niña, y debía solucionar, o al menos tratar de
que su sobrina se sintiese cómoda, se sintiese
bien a su lado y, sobre todo, intentar que
María no sufriese con exceso su enfermedad,
incluso trataría de sacarla del infierno donde
parecía estar.
Mira, cielo... vamos a jugar a conocer
personas... ¿Quieres? El que más personas
conozca, gana. ¿De acuerdo?
La niña parecía no tener sensación alguna, su
mirada continuaba ausente, perdida.
Después de coger aquél álbum de fotos, se
sentó rodeándola con su brazo izquierdo,
tratando de infundirle ánimo y confianza.
¡Mira la tía, Dolores! ¿Es guapa la tía,
verdad? Bueno, era, aunque ya sabes lo que se
suele decir, quien tuvo mantuvo, y retuvo
para la vejez.
Aunque mi niña se parece a su tía, mira qué
guapa estás aquí, cariño... mira, ¿lo ves?
¡Qué vestido tan mono! ¿Ese vestido te lo
regalé yo, sabes?
¡Estabas tan guapa con él!
Poco a poco, parecía que María se esforzaba
en atender a su tía, la mirada parecía que a
veces se dirigía hacia dónde Dolores le
EL RECUERDO DEL OLVIDO 161
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
señalaba, aunque muy de “ soslay”, pero lo
hacía.
¡Mira papa!
Dolores evitaba enseñarle a su sobrina fotos
de Nuria, de su madre, tal vez (pensaba
Dolores), sería contraproducente para ella,
no debía hacerlo, la niña no debía ver ni
recordar el rostro de su madre, por eso
cuando salía su hermana en el álbum, la hoja
pasaba rápidamente, y a otra página.
En una de las veces que miró el álbum de
fotos, algo vio María que la aterró zafándose
de los brazos de Dolores para correr a otro
sofá, en otra parte de la sala.
El semblante despavorido de la niña, asustó a
Dolores crispando su sistema nervioso.
Para tratar de calmar a María, Dolores
trataba de cogerla con el álbum bajo el
brazo, pero la niña continuaba huyendo.
Después de intentar varias veces cogerla sin
éxito, Dolores dejó el álbum sobre la mesilla
de centro para sentirse más cómoda y atender
a su sobrina. Esta vez sí logró que la niña
permaneciese en su sitio sin huirle.
Tranquila, cariño, no tengas miedo. La tía
cuidará de ti, cielo.
Acariciándole y besando sus mejillas, la niña
parecía calmarse.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 162
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Después de que Cuasiforme huyese del
inspector, se refugió en El Palomar, un lugar
del parque donde se sentía seguro y donde
cuidaba sus palomas, una aves que volaban a
su libre albedrío por donde querían, pero sin
embargo, su sitio de dormir siempre era el
mismo, tenían buena comida que Cuasiforme
le proporcionaba, y agua no les faltaba
nunca.
Allí criaban y volvían, no siempre en buen
estado, pues no faltaba el clásico gamberro,
como Iván, por ejemplo, que disfrutaba entre
otras maldades disparándoles pequeñas
piedrecitas con el tirachinas, y a menudo
alguna aparecía con alguna ala rota o alguna
pata quebrada, las que más suerte tenían,
pues alguna conseguía matar.
En esta ocasión, Cuasiforme pudo notar como
alguna de sus palomas se comportaba de un
modo extraño, y después de cogerla con sumo
cuidado, notó que en efecto, la pata la
llevaba herida, tal vez de la mano de Iván.
Después de acariciarla con gesto de
preocupación, Cuasiforme se dispuso a curar
aquella pata rota y, cogiendo unos pequeños
palitos del mismo suelo del Palomar, con un
pedazo de cuerda entablilló en silencio la
EL RECUERDO DEL OLVIDO 163
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
pata de la Paloma para depositarla
posteriormente en una jaula vacía, tal vez la
preservaba de un nuevo accidente, y la
atendía encerrada hasta que soltase los
pequeños huesos, después volvería a darle su
libertad.
Abajo en el parque en aquellos momentos
Iván ideaba alguna trastada, pues pasear por
pasear en el parque, bajo los sauces, no lo
hacía por hacer.
Desde abajo pudo ver a Cuasiforme en el
Palomar, lo que despertó su instinto travieso
y sin pensárselo dos veces, sigilosamente entró
en el torreón del Palomar, sus ojos buscaban
cualquier cosa que pudiera servirle para sus
propósitos, que no serían otros que aquellos
que se le ocurriese sobre la marcha, y según lo
que tuviera a mano.
En la planta baja podía ver aperos de jardín,
palas, picos, azadas, carretilla, mangueras de
riego, un cubo lleno de agua, cuerdas...
No le hizo falta pensar mucho para idear
alguna travesura.
En las escaleras de subida al palomar cruzó
una cuerda a medio peldaño, más adelante
colocó algún rastrillo sobre el suelo y sobre la
puerta entreabierta, el cubo de zinc lleno de
agua.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 164
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Ya había pensado la huida, pues conocía bien
el lugar, aquél pequeño ventanuco por donde
Cuasiforme no podría entrar, y a él le iba al
pelo para huir, pero si quería que sus
trampas fueran efectivas debía permanecer en
aquel almacén de herramientas, el máximo
tiempo antes de huir.
No era la primera vez que se reía de
Cuasiforme, o le gastaba una de aquellas
bromas pesadas, lo que hacía que Iván al
estar acostumbrado, la espera le fuera fácil.
Al bajar Cuasiforme absorto con sus
pensamientos (posiblemente en lo que
acababa de hacer), su pie tropezó con aquella
cuerda de la escalera cayendo los cuatro
peldaños que le quedaba para llegar al suelo,
lo que le provocó un fuerte dolor de huesos.
Pronto se dio cuenta de la presencia de Iván,
que permanecía cerca de aquella ventana que
eligió para salir pitando de allí.
La indignación de Cuasiforme le hizo tratar
de cogerlo, debía de hacerle entender, que
aquello no estaba bien, que aquello le dolía,
pero a los pocos pasos tampoco vio el rastrillo
en el suelo que, al pisarlo le golpeó la cara
con fuerza, eso provocó la ira de Cuasiforme
que más ciego aún, quiso alcanzar a Iván,
EL RECUERDO DEL OLVIDO 165
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
que en pocos segundos se precipitaba al
exterior por aquel hueco.
Después de unos segundos, Cuasiforme
comprendió que por allí no podría salir, por
lo que se dirigió a la puerta, que al tratar de
abrir, el cubo de zinc lleno de agua se le
cayese en su cabeza dejándolo, amén del golpe
del cubo, empapado de agua.
Para cuando intentó darle alcance, Iván
había desaparecido de su vista.
El decepcionado Cuasiforme no pudo más que
resignarse y seguir con sus tareas.
Cuasiforme no era un hombre rencoroso,
dentro de sus pocas luces todo su afán era
intentar de que los demás lo viesen cómo una
persona más, no como un bicho raro o, un
animal, él tenía su corazón como cualquier
criatura que hiciera adiós, pero por mucho
que lo había intentado, en toda su vida sólo
había una persona que lo comprendía en el
pueblo, y esa era Julia, la madre de Iván, por
eso le dolía tanto que aquel mozalbete lo
trajese mártir. ¿Cómo podemos ser los
humanos tan diferentes? (Se preguntaba
Cuasiforme)
En la comisaría a esas horas se libraban otras
batallas.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 166
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Dígame, Delgado, ¿cómo lleva el trabajo que
le encargué?
Siento tener que decirle inspector... tengo
algunos apuntes, rumores...
¿No ha logrado algo positivo?
Creo que no, señor... no hay huellas, no falta
nada en la casa como sabe, de entre sus
amistades he podido averiguar que nadie
posee llaves de la vivienda.
¿Alguien sospechoso?
Creo que no, me han parecido coherentes las
personas con las que he hablado.
¿Qué huellas encontró en la vivienda?
¿Cogería huellas de la puerta de entrada,
pomos interiores, etc., cama de la víctima y
demás?
Por supuesto, las huellas inconcretas de la
niña, y las de ellos cuatro.
¿De los cuatro, eh?
Sí, de los dos matrimonios, es normal si están
a menudo en sus casas.
Sí, claro, sin embargo... ¿Cree usted que
alguien de fuera haya podido cometer un
crimen tan limpiamente? ¿Y con qué motivo?
¿Por qué?
Mi experiencia me dice, que no existe el
crimen perfecto, señor, aunque nadie haya
visto ni oído nada.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 167
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Eso mismo pienso yo, pero... ¿Cree que lo
haya cometido alguien fuera de esas dos
familias?
No sabría decirle, inspector, pero es extraño
no encontrar una huella ni incluso de
zapatos, distintas a las personas que
habitualmente andaban allí.
Sí que es raro, sí.
¿Ha hablado con el jardinero, inspector?
Sí, lo he intentado, pero ese hombre está
atemorizado.
¿Qué motivos tiene para tener ese miedo?
¡No lo sé! Es algo que también debería
investigar usted. Por qué está tan huidizo,
por qué le cuesta hablar, contestar a lo que se
le pregunta, por qué es tan reacio con las
personas que no conoce.
¡O, sí es él así ya de por sí! ¡Qué sé yo!
Lo intentaré, quizá yo tenga más suerte.
Bien, hágalo.
El especialista en pruebas e indicios, huellas y
demás, trató de obedecer al inspector, pero a
éste parecía que alguna pieza no le encajaba
en aquel puzzle, dentro de la poca noción que
tenía aún de los hechos, había algo que
quería que Delgado le corroborase o le
denegase.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 168
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Ah, otra cosa, Delgado! Quería pedirle su
opinión... dígame... suponiendo que usted
cogiese el primer tren hacia Badajoz... es un
"suponer ". Cómo le digo, sale de aquí, de
esta estación alrededor de las cinco de la
mañana... ¿Sabe usted a la hora que llega?
Sí, claro, su llegada la tiene a las seis de la
mañana, lo he cogido alguna vez.
Eso pensaba yo. ¿No se puede coger un taxi y
llegar a ese hotel donde se alojaba el señor
Garrido y llegar a las seis al hotel, no es
verdad?
Imposible, pero cabe la posibilidad de que no
fuese desde el hotel, desde donde nos llamase,
sino desde la propia estación.
¿Por qué razón le diría a su amigo que estaba
en el hotel?
Quizás haya un malentendido...
Puede. También puede ser que César Garrido
sepa más del caso de lo que nos pretende
hacer creer con sus lágrimas y el dolor que
demuestra por la pérdida de su mujer. ¿No
cree?
Es posible que tenga usted razón, inspector.
Lo que significa que Julia Maldonado tiene
razón.
Es una mujer lista, parece que está muy
segura de su corazonada.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 169
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, así es, quizás le proponga un puesto en el
cuerpo de guardia. Aunque para eso tengo
que enseñarle el ardor guerrero que dice que
tiene que tener un buen policía.
Eso será más difícil.
Los dos se carcajearon unos segundos, lo que
tardó el inspector en darse cuenta, de que
Julia entraba por la puerta de la comisaría.
Hablando del rey de Roma...
Buenos días, inspector. ¿Delgado? Saludaba
Julia al experto con una leve inclinación de
cabeza.
¿Cómo ha pasado la noche mi marido,
inspector?
Supongo que bien... ¿Y usted, Julia, le ha
dejado dormir el caso? ¿Quiero decir, si ha
pensado en él?
Sí, claro que he pensado, y cuanto más
pienso, más convencida estoy de que ha sido
Cesar el que ha matado a su mujer.
A eso le llamo yo una manía persecutoria...
Llámelo como quiera, Manuel, pero estoy
convencida y no hay quien me haga pensar lo
contrario.
Ya lo veo, ya. Pero... ¿Se ha parado a pensar
que también podía querer Nuria chantajear a
su marido, y este para evitar que usted se
enterase de lo de María... la matara?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 170
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Óscar no es un asesino, inspector, él es
incapaz de matar una mosca. ¡No he perdido
la confianza en él y sé que no miente!
Pero digo yo, que... ¿Ha podido ser otra
persona?
¿Por qué esa fijación con Césa?
Las preguntas de Manuel hacía que Julia
recapacitase más sus respuestas, no quería
errar algún detalle.
Si, tiene razón, inspector, usted investigue lo
que crea conveniente, pero a mi marido lo
quiero libre cuanto antes.
No se preocupe usted, que no estará encerrado
más que el tiempo necesario, yo como
comprenderá, no tengo más interés que
detener al culpable.
Le comprendo...
Le decía... ¡Sí, con eso de que podía ser otra
persona!
Su propio marido ha identificado una silueta,
y la ha relacionado con ese jardinero suyo.
¿Qué me quiere decir, que no comprendo?
Sí, que según la versión de Óscar, al parecer,
cuando caminaba hacia la casa del señor
Garrido, pudo observar a alguien que
sospechosamente se apartaba de su camino.
Es normal que de ser ese buen hombre
estuviera en la calle, madruga mucho, lleva
EL RECUERDO DEL OLVIDO 171
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
los jardines del parque y algunos otros
particulares, como puede ser el mío y el de
Nuria... bueno, el de César.
Sí, es normal que ande por allí a esas horas,
pero lo que no veo normal es que al ver a su
marido se fuese por otra bocacalle. ¿No cree
también, que eso es una actitud sospechosa?
Si es así como me lo cuenta, sí, pero insisto en
que ese pobre hombre no haría mal a nadie,
créame.
Lo miraré también, por supuesto que lo haré.
Yo sigo estando... Bueno, pienso que César
debió de enterarse de lo de su mujer con mi
marido, pienso que conocer después de diez
años una cosa así, y enterarse de que María
no era hija suya, es muy duro para un
hombre.
¿Y para una mujer es menos duro, Julia?
No sé qué decirle... volvía a pensarse la
respuesta.
¿Sería distinto para ella?
Era tan feliz con su hija... recuerdo que me
dijo, que no tenía más hijos porque su hija
María valía por tres.
¡Comprendo!
¿Ha encontrado usted alguna prueba más
sobre ...? (Dirigiéndose Julia al experto y
forense Delgado)
EL RECUERDO DEL OLVIDO 172
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Lo siento, pero no. ¿Tendría que tenerla?
Usted es el investigador, supongo que sí...
Parecía que Delgado no quería decir nada
sobre lo que pudiera o no pudiera saber sobre
el asesino de Nuria, y menos por supuesto a
alguien del entorno, donde al parecer se
centraban las sospechas.
¿Podría ver a mi marido, inspector?
Sería mejor que no lo hiciera, es mejor,
estará más tranquilo si no hurgamos más en
su herida, ¿no le parece?
Está bien, como quiera. Buenos días...
Adiós Julia, vaya usted con Dios. (Inspector)
Adiós, señora Maldonado, buenos días.
(Delgado)
La insistencia de Julia hacía, que el inspector
pensase también en César Garrido, pero antes
de interrogarlo debía (o, al menos eso creía),
dejar pasar algún tiempo, quizá un par de
días, pues lo había visto bastante afectado
por el crimen de su mujer, y el estado de
shock en el que había quedado temporalmente
al menos, su hija María.
Ya encontraría el momento de hablar con él,
de preguntarle qué era aquello tan
importante de lo que quería hablar con Óscar
Reberte y sobre todo, quería ver la reacción
EL RECUERDO DEL OLVIDO 173
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
de Cesar cuando se enterase de que su hija no
era suya, según había declarado Óscar.
En aquellos precisos instantes, aún en la
cama por la borrachera con la que se acostó,
César parecía estar dentro de alguna terrible
pesadilla, por la agitación de su cuerpo y las
perlas de sudor que le rodaban por su rente.
La imagen de la pesadilla de César, era
borrosa, casi no podía, más que reconocer a
su esposa ensangrentada, no así a su asesino,
no podía reconocer su rostro...
De un fuerte sobresalto se despertó totalmente
aterrado por aquellas imágenes que le
torturaron en sueños.
Después de levantarse pesadamente y después
de algún traspié por la resaca, pudo alcanzar
el cuarto de baño donde, después de apoyarse
en el lavabo, permaneció unos segundos
mirándose al espejo, pero también aquel
espejo parecía cobrar vida, también él, se
empecinaba en mostrarle la imagen de Nuria,
que así como la veía en el sueño cubierta de
sangre, le extendía los brazos como pidiendo
ayuda, como pidiendo clemencia, como
rogando perdón, lo que provocó el lógico
asombro de César, que atónito sacudía la
cabeza intentando alejar aquella imagen de
él, o quitársela de su mente.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 174
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Acto seguido se mojó copiosamente la cabeza
tratando de ver más clara la realidad.
Para entonces, Julia se montaba en un tren
igual que el que pudiese haber cogido César
aquella madrugada, con dirección a Badajoz,
también su intención posiblemente sería
desmontar una posible coartada de César.
Debía según ella demostrar, que en efecto,
pudo llamar desde la estación, y por otro
lado, debía asegurarse que nadie en aquel
hotel lo había visto la noche anterior al
crimen, como él aseguraba, según le dijo por
teléfono a Óscar, a su marido.
Sabía positivamente que el inspector daría
aquellos pasos, y que interrogaría a César
también, pero por si las dudas, que ella
corroboró, haría su propia teoría e
inculparía al asesino, a César.
Por un lado, era normal que siendo la mujer
de Óscar Reberte quisiera defender su
inocencia, es normal, pero por otro, la
tozudez de aquella mujer era obsesiva. ¿Por
qué no pudo cometer el crimen otra persona,
como el inspector le sugirió?
Sólo ella sabía por qué motivo.
En los cuarenta minutos de viaje, a Julia le
venían a la memoria escenas, en donde veía
EL RECUERDO DEL OLVIDO 175
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
perfectamente el trato especial con el que
trataba su marido a María.
¿Cuando me vas a llevar al cine padrino?
¡Cuándo quieres ir! ¿Eh? ¿Cuándo?
¿Me llevas hoy? Si, por favor... ¡ Que echan
una muy bonita, que me gusta mucho!
Está bien, pero tienes que adivinar cuántos
dedos voy a sacar. ¿De acuerdo?
¡Vale!
La niña ya conocía las cosas de su padrino,
sería muy fácil para ella adivinarlo, siempre
lo hacía...
Di un número.
¡El tres!
Óscar después de haberse escondido la mano a
sus espaldas, la volvía a sacar...
¡¡Sí!!
¡Bien! ¡He ganado! ¡He ganado!
Gritaba María jubilosa y feliz. Aunque Óscar
no gritase, no se sabía muy bien quién era el
más feliz de los dos, a juzgar por los besos que
le daba en el rostro a la niña después de
cogerla en brazos y zarandearla en el aire.
Así transcurrió el tiempo, embelesada por la
ventanilla del tren como si en realidad le
importase algo aquellos bellos paisajes
campesinos, con sus bien embarrados
(encalados, blanqueados), pueblos que se
EL RECUERDO DEL OLVIDO 176
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
extendían por ellos a lo largo de las vías del
ferrocarril.
Al llegar a Badajoz, su paso apresurado se
dirigían hacia la parada de taxis, a la salida
del andén ferroviario.
Después de indicarle Julia la dirección del
hotel, el taxista sin extralimitarse en la
velocidad comenzaba su recorrido por las
calles Pacenses.
¡Volando, señora! (Contestó el taxista con
aire decidido y resuelto)
El tráfico para media mañana era intenso,
pero fluido, por lo que no tardó en llegar el
vehículo a las puertas del hotel.
Julia se miraba su reloj y volvía a apuntar el
tiempo transcurrido en la carrera, así como
lo hiciera con el tren al bajar de éste.
Son... treinticinco pesetas, señora. ¿He hecho
bien la cuenta?
Pues no lo sé, usted sabrá lo que me cobra.
¿Cómo le veía tomando notas del tiempo,
pensé ...?
¡Pues no piense, que para eso ya estoy yo!
¡Qué carácter!
Tenga, y gracias por todo.
Por nada, señora, por nada... ¡Bendito sea
Dios, qué mujer!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 177
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Ya Julia no quiso darle la réplica,
sencillamente lo ignoró para continuar su
camino hacia recepción.
¿Desea algo la señora? (Preguntó el
recepcionista solícito)
Sí, buenos días.
¿Alguna habitación en particular? ¿Con vistas
a la plaza? Con...
¡No, no deseo habitación!
¡Perdón, creí que ...! ¡Usted dirá!
Mire, es importante que me diga si ha estado
en el hotel el señor César Garrido, y si ha
sido así, desde cuando. ¿Cuándo se inscribió,
por favor?
¡Ah, es eso! Trataré de complacerla, señora.
Entretanto el recepcionista cogió el libro de
registro y comenzó a hojearlo...
Veamos... según la reserva... El domingo a la
mañana debió cogerla, sí.
¿Está seguro de eso?
Creo que sí, señora, no me gustaría
equivocarme... según el libro cogió la
habitación el domingo a primera hora.
Le ruego que lo confirme, es de vital
importancia para mí conocer la hora en la
que entró en el hotel.
Julia parecía nerviosa, pues su teoría podría
irse al garete, podría no ser cierta.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 178
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sus subconsciente no admitía al parecer que
César hubiera ido allí el domingo a la
mañana, estaba segura de poder desbaratar
la posible coartada que César pudiese tener
con aquél ajustado viaje. Ajustado en cuanto
a tiempo, por eso debía encontrar algún
testigo que supiese en realidad cuando llegó
César al hotel.
El recepcionista trataba de comunicarse con
alguien por teléfono, alguien que le pudiese
verificar exactamente aquello que Julia le
exigía.
¿Oficinas? Buenos días, por favor sería tan
amable de indicarme el horario de registro de
un cliente...
Parece ser que yo lo tengo en el libro, sí, pero
tengo la reserva para media mañana del
domingo.
...
No, parece que no. La cliente me solicita la
hora exacta, es importante.
...
¿Cómo me dijo, que se llama? (Preguntó a
Julia) ¡Ah, sí! César Garrido. Recordó el
recepcionista sin dar tiempo a contestar a
Julia.
...
Sí, gracias.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 179
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
...
¿No? ¿A qué hora? Ya lo tengo, gracias, muy
amable.
...
Venga, recuerdos.
Estaba equivocado, perdone, al parecer el
recepcionista de noche no apuntó la hora de
entrada al tratarse de una reserva.
¿El recepcionista de noche?
Sí, al parecer no ocupó la habitación aquel
domingo como le decía, sino el lunes.
El rostro de Julia no reflejaba ninguna
sorpresa, como si supiese positivamente que
fuese así.
¿Sabe la hora exacta?
Sí, claro, ocupó la habitación a las seis
cuarenticinco.
Las siete menos cuarto, lo sabía. ¿Estuvo
usted el domingo aquí? ¿Quiero decir si le vio
por aquí el domingo?
No, no lo vi, conozco bien al señor Garrido,
es cliente nuestro desde hace años, estoy
seguro que de haberlo visto lo recordaría.
¿Qué quiere decir, que es imposible que
estuviera en el hotel? ¿Estuvo aquí todo el
tiempo?
Bueno, más o menos.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 180
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Bien, no sabe el favor que me ha hecho,
muchas gracias.
No hay por qué darlas, señora, a usted,
buenos días.
Sí, si, si buenos días.
Ya su mente parecía no escuchar a su
interlocutor, es más; casi parecía como si
estuviese en otro lugar hilvanando sus ideas.
Tenía el tiempo del tren, el del taxis y la
corroboración de sus sospechas por parte de
aquél recepcionista, sin embargo; aún dudaba
como si le faltase algo, como si le hiciera falta
algún otro detalle. Como si algo se le
estuviera escapando a sus ideas de incriminar
a César Garrido.
Aún y así, volvió a coger el camino de vuelta
a Montijo con sus apuntes en el bolsillo.
Ahora el inspector Manuel López estaba
obligado a escucharla y admitir, que su deber
era interrogar a César Garrido. Quizá
pudiese hacerlo confesar la verdad o, al
menos la tortilla daría totalmente la vuelta y
se convencería de la inocencia de su marido
Óscar Reberte.
Una macabra sonrisa se dibujaba en su rostro
mientras hacía sus cábalas.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 181
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Ya de regreso en Montijo, a Julia parecía no
importarle nada de todo aquello que le
rodeaba, incluso la obsesión por demostrar la
inocencia de su marido y la culpabilidad de
Óscar, había hecho que se olvidase por
completo de su propio hijo.
Su fijación: la comisaría.
Debía poner aquello que había averiguado en
conocimiento del inspector.
Allí con el oficial de puerta se encontraba el
subinspector Domingo Hermoso de Mendoza.
Buenas tardes, Domingo. ¿Podía hablar con
su superior?
¡Hola, señora Maldonado! ¿Cómo está usted?
Eso es lo que menos importa por ahora,
Domingo.
¿No ha dormido bien esta noche, o qué?
¡Menos cachondeo, que no está el horno para
bollos!
Perdone... ¿La veo con tan mal carácter?
¡Pamplinas! ¡Vine a ver al inspector!
Está bien, como quiera... sígame.
Después de solicitar el correspondiente
permiso con los nudillos sobre la puerta...
¿Señor inspector?
Dime, Domingo.
La Sra. Maldonado desea verle, señor.
Hágala pasar...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 182
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Solo bastó verle el rostro para comprender la
indignación y el descontento que sentía por
aquella visita tan reiterante. ¡Cuándo
decidiría aquella mujer dejarlo en paz!
¡Cuándo se daría por vencida y lo dejaría
investigar el caso a su manera!
Pronto se daría cuenta que aquello estaba
muy lejos de ocurrir.
¿Inspector?
Tomé asiento, Julia. (Convencido que la
tendría que soportar otro rato, a ella, y a sus
disparatadas ideas.
Usted dirá que le trae de nuevo por aquí.
Pues verá, inspector... he podido tomar los
tiempos de ida...
Si, lo sé, conozco perfectamente el cronómetro
entre esta estación y la de Badajoz, sí.
¿Sabe también el tiempo que se tarda en taxis
al hotel?
Puedo calcularlo perfectamente.
¿Puede calcularlo? ¿Puede calcular también el
momento en el que llegó César al hotel?
¡Hombre, tanto como eso no, pero puede estar
segura que lo sabré .
Yo ya le puedo decir, que a pesar de tener
reservado el hotel desde el domingo a la
mañana, no ocupó su habitación hasta el
lunes de madrugada y, ¿sabe a qué hora?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 183
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
No, pero estoy seguro que usted me lo dirá.
A las siete menos cuarto.
¡Se lo dije! Sabía que lo haría.
No quería interrogarlo aún porque me
parecía un hombre bastante afectado por la
pérdida de su mujer, pero veo su insistencia...
comprendo que desee tener cuanto antes a su
marido en casa, pero las cosas llevan su
tiempo... ¿Lo entiende, verdad?
No quiero discutirle su teoría, inspector, le
comprendo perfectamente, sólo que...
No se preocupe Julia, su marido está bien
atendido y sabe positivamente que creo en él,
que admito su versión de los hechos como
buena, así que no debe temer nada.
Gracias inspector...
Y no se preocupe, que daremos con el
verdadero asesino.
Julia trató de volver a hablar, pero el
inspector al conocer aproximadamente lo que
iba a decir, le salió al paso.
Sí, ya sé que piensa en César Garrido como el
autor de los hechos, pero eso es algo que debe
dejar a la policía. Deje que nos ganemos el
sueldo que nos dan. ¿De acuerdo?
Bien, dígale a Domingo que le acompañe
hasta su casa.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 184
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Julia asentía con la cabeza mientras se
retiraba del despacho.
Parecía más satisfecha ahora que le había
dicho el inspector que creía en su marido, y
confiaba que aquellos pequeños, y a la vez
grandes detalles que puso en su conocimiento,
le hiciesen definitivamente investigar a César,
aunque seguía sin saber qué era aquello que
se le escapaba.
Al igual que allí en la estación de Badajoz, su
masa gris le decía a Julia: ¡Claro! También
debía situar a cesar en la estación de Badajoz
a la hora de la llegada del tren de las cinco y
diez de la madrugada, sí, el que llegaba a las
seis en punto. Pero... ¿Cómo podía demostrar
aquello sí César lo negaba?
Fue en Domingo, el subinspector, donde vio
alguna posibilidad, tal vez él pudiera darle
alguna pista de qué hacer.
Me dice Manuel... ¿Si podría usted hacer el
favor de acompañarme a casa?
¡Cómo no, faltaría más!
Ya en la calle, Julia decide intentar
convencer a domingo para que le ayudase en
la dudosa tarea de encontrar alguna otra
prueba en contra del que ella creía el asesino
de su amiga Nuria.
Verá, Domingo...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 185
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, dígame.
¿Si tuviera que situar a alguien en algún
lugar, como lo haría?
¿Cómo dice?
Sí, si usted tuviera que demostrar que alguien
ha estado en algún sitio en concreto... ¿Cómo
podría demostrarlo usted?
Pues, no sé, supongo que hay muchos
caminos... enseñar fotos y esperar encontrar
alguien que lo hubiera visto... si el lugar en
concreto dispone de vigilante tal vez lo
recordase, comercios, bancos, cuentas
corrientes... ¡Qué se yo, hay tantas formas!
No se me había ocurrido lo de la fotografía...
pero lo del Banco...
Le asombraría a usted, Julia la cantidad de
datos que pueden extraerse de una cuenta
corriente.
¿Está seguro?
Por supuesto, créame.
El caso es que... bueno, sabemos que César
Garrido no fue al hotel hasta la madrugada
del lunes, sobre las seis cuarenticinco.
Eso nos dice, que en efecto, pudo coger ese
tren después de perpetrar su crimen.
Si (decía Julia convencida de las suposiciones
del subinspector), pero deberíamos de
relacionarlo con la estación también, tuvo
EL RECUERDO DEL OLVIDO 186
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
que llamar desde allí. ¿Y eso nos lo dirá la
cuenta corriente?
Quizá no, pero puede que nos desvele alguna
otra cosa interesante. ¿No cree?
Es posible. ¿Pediría usted ese extracto por mí?
Bueno, por usted... lo haré por la obligación
que tengo de investigar el suceso.
Gracias, Domingo, no sabe cómo se lo
agradezco.
Volvía a reflejar la cara de Julia aquella
satisfacción contenida y, una leve mueca
dibujaba en sus labios una supuesta sonrisa.
Por otro lado el inspector, ante la
perseverante insistencia de Julia, y
comprendiendo la existencia de algunas
lagunas en la declaración de Óscar con
respecto a los ocurrido con su amigo, decide
interrogar a César, era la única persona que
podía sacarlo de sus dudas.
Daría un paseo hasta su casa y de paso
comprobaría el estado de ánimos que tenía.
Aparentemente parecía no haber nadie, pues
la puerta permanecía cerrada, aún y así
decidió llamar.
¡Ah, inspector! Buenas tardes, perdone, yo...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 187
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Se disculpaba César por su estado.
(Permanecía en bata y zapatillas de casa.)
No se preocupe usted, César, no me importa.
No hace mucho que me he levantado, he
estado duchándome y. .. pero... pase, pase por
favor.
Gracias, serán sólo dos minutos.
Una vez en su interior...
Usted dirá, inspector, es referente a Óscar...
Sí. Bueno, no... en fin, quiero decir que si, en
efecto, se trata del caso que nos ocupa.
¿Ha confesado ser él? ¿Lo ha hecho?
Aún no puedo adelantarle acontecimientos,
hay muchos cabos sueltos.
¿Cómo habrá podido hacer algo así? ¡No
comprendo que ha podido ocurrir!
Yo tampoco comprendo nada, y espero que
usted me aclare algunas cosas.
¿Cómo cuáles, Manuel?
Como por ejemplo... El tren que cogió para ir
a Badajoz. Sabemos que nadie le vio en
Badajoz el domingo, ni en el hotel hasta las...
Sí, tiene razón...
Después de un tenso silencio, el inspector
volvió a preguntar:
¿Y bien?
Lamento esta confusión, inspector, no quise
preocuparle diciéndole que había salido
EL RECUERDO DEL OLVIDO 188
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
aquella mañana, eso era algo que debía
hablar personalmente con él.
Creo que es hora de que empiece yo a
enterarme de algo. ¿No le parece?
Tiene razón inspector, pues verá: El sábado
día diez después del cumpleaños de María,
mi... mi hija, nos levantamos algo tarde,
bueno, miento, a Nuria y a la niña las dejé
en la cama...
Siga, siga.
(Le animaba a continuar don Manuel López)
Al salir de casa me encontré con Iván, el hijo
de Óscar, ya le conoce...
Sí, claro.
Después de saludarlo, me dirigí al centro
médico...
Señor César Garrido, pase, por favor.
¿Qué tal César? ¿Cómo se encuentra?
No acabo de sentirme... me encuentro flojo.
Bien, bueno, veamos... en los análisis no
aparece nada anormal, no hay anemia, el
colesterol está bien...
¿Si los análisis dicen que me encuentro bien,
porque este mal estar?
¿Desde cuándo no se hacía una analítica así,
César?
Pues la verdad, no creo haberla hecho tan
completa nunca, y de no haber sido por este
EL RECUERDO DEL OLVIDO 189
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
malestar general tan persistente,
probablemente no me la habría hecho nunca.
¿Conocía su esterilidad?
¿Mi, que?
Deduzco que no.
¡Doctor, por favor! ¿Qué me está diciendo?
Según las pruebas a las que le he sometido no
hay duda, pensé que Vd. conocía su situación.
Pues no, me deja usted de piedra. ¿Yo estéril?
¿Desde cuándo?
Me temo que desde siempre, César, lo siento.
Pero... pero doctor, me puede explicar...
¿Cómo mi hija ...?
Eso es algo que yo no puedo explicarle, César,
yo únicamente me remito a las pruebas
clínicas y, según ellas, no cabe la menor duda
de lo que le digo, lo siento, pero es así.
Mi mujer... mi mujer me habló de su
embarazo, si, estábamos solteros, pero la niña
era mía. ¡Mía! ¿Comprende usted, doctor? ¡Mi
hija!
El doctor pudo darse cuenta de la terrible
decepción de César, por lo que, humildemente
inclinaba el rostro hacia la mesa que tenía
delante tratando de comprenderlo, y
compadecerlo al mismo tiempo.
¿De quién es mi hija? ¡Nuria me juró que era
mía! ¡Ahora comprendo por qué en nueve
EL RECUERDO DEL OLVIDO 190
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
años no hemos vuelto a tener hijos! ¡Soy un
desgraciado! ¡Maldita sea mi estampa!
Le comprendo, César, comprendo que se
sienta decepcionado, engañado, pero creo que
era mi deber enseñarle la cruda realidad.
A hecho bien, doctor. Ha hecho bien. ¡Ojalá
no lo hubiese sabido nunca! ¡Pero ha hecho
bien!
¡María!
(Exclamaba César dolido por aquella fatídica
realidad, una realidad que él mismo no había
deseado conocer.)
Aquello me partió el corazón, inspector.
Sí, comprendo que es algo muy doloroso. Es
muy duro despertar de un hermoso sueño
como es el de ser padre.
Enterarme después de diez años que la niña
no era mía... tenía la obligación de hablarlo
con Nuria, debía conocer la identidad del
padre, que ella me dijese la verdad. Lo
necesitaba...
El inspector a pesar de conocer aquella
historia, observaba a César, como buen
psicólogo también necesitaba conocer la
identidad del asesino de Nuria, por lo que
esperaba algo nuevo de boca de César.
Aquella noche inspector...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 191
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿La misma del sábado?
Sí, esa noche, debía aclararlo con Nuria...
En el cuarto de estar de su casa, se hallaba
Nuria cuando entró su marido, yendo por su
ofuscación directamente al grano.
¿Quién es el padre de María?
¿Qué te ocurre, estás bebido, o qué?
¡Contesta! ¡Quién es el padre de mi hija,
maldita sea!
¿Me quieres decir a qué vienen estos gritos?
¡Nunca pensé que pudieras engañarme!
¡Jamás pensé que pudieras ocultarme un
secreto como éste! ¡Me juraste que era mía!
¡¡Mi hija !! ¿Recuerdas?
¡Es tu hija! ¿Se puede saber a qué viene todo
esto?
¡Mientes!
Pero... pero... ¿Quién te ha dicho ...?
¡Nadie! ¡No ha hecho falta que me lo digese
nadie!
¡Estás loco! ¿Cómo puedes pensar a estas
alturas que la niña no es tuya, es tu hija? ¡Y
habla más despacio que puede oírte!
¿Importa mucho si se entera? ¿También
quieres tenerla a ella engañada toda la vida?
No puedes pensar... yo te juro...
¡No jures, mala mujer! ¡No jures en vano!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 192
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Claro, cómo ibas a imaginarte tú que te
casabas con un hombre estéril!
¡César! ¡Por Dios, qué me dices!
La verdad, que estás casada con un hombre
que no puede tener hijos! ¿No has sospechado
que pudiese serlo? ¿No has pensado que
llevamos nueve años casados y no has
conseguido quedar en estado?
Aquello fue la gota que colmó el vaso, el
ánimo de Nuria se derrumbó comprendiendo
que en efecto, sin que nadie le dijese a César
el secreto que tan celosamente había
guardado, él mismo, y por ese azar de
destino, conociese la verdad.
Viendo la contundencia de su marido lo
comprendió, y algo se quebró dentro de su
pecho, que la hizo romper el llanto deseando
y pidiendo que la tierra se abriese bajo sus
pies.
¿Comprende mi desengaño, inspector?
Hay que reconocer, que hay cosas, que mejor
no saberlas nunca. ¿No cree? (Inspector)
Yo amaba a Nuria, Manuel, la amaba, no
debió engañarme. ¡No debió hacerlo! No
debió sembrar en mí la semilla de la ilusión,
para segarla de esta manera. No, no debió
hacerlo.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 193
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
El inspector estudiaba sus palabras. ¿Querría
decir aquello, que asesinó a su mujer?
¿Habría sido capaz César en su ofuscación de
haber hecho algo así? Tenía que dejarlo
hablar, aún lo veía sensible e inseguro, no
quería presionarlo, solamente dejarlo a su
aire, después haría las conjeturas pertinentes.
Dígame una cosa, César... ¿Reconoció
Nuria...?
Sí, me dijo quién era el padre y, cual no sería
mi sorpresa al oír el nombre de mi mejor
amigo, de Óscar Reberte.
Aquella noche no pude dormir, los fantasmas
del pasado mes torturaban, haciendo que a
mi mente viniesen aquellos recuerdos en
donde me sentía feliz a su lado, y sobre todo,
cuando me dijo que sería padre del hijo que
traía. Fue niña y la quiero, no puedo
entenderlo de otro modo, es mi hija, la he
criado pensando que era mía y así seguiré.
Hábleme del domingo, César. ¿Recuerda que
hizo aquel día?
Debía haber cogido el tren aquella mañana,
sin embargo; tan preocupado me tenía al
haber conocido aquella despiadada verdad,
que, no me pregunte dónde estuve, ni que
hice. Anduve sin rumbo fijo, tomé algunas
EL RECUERDO DEL OLVIDO 194
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
copas, se me hizo de noche y seguí tomando
copas.
Sólo recuerdo haberme despertado en un
banco del parque a altas horas de la
madrugada.
Al mirar el reloj, recuerdo que eran las
cuatro de la mañana, recordé que aún tenía
tiempo de coger ese tren y atender mis
negocios en Badajoz, y así lo hice.
Al pasar frente a mi casa, mi intención fue
entrar y pedirle perdón por mi
comportamiento a Nuria, pero no lo hice y
seguí mi camino hacia la estación.
Lo demás ya lo sabe...
¿Le notó algún comportamiento extraño a su
mujer?
Las dejé en perfecto estado, inspector. ¡Lo
juro!
¿Recuerda si lo vio alguien, o estuvo con
alguien aquella noche del domingo día once?
No, lo siento. Bueno... a Cuasiforme en mi
jardín, pero estoy seguro de que él no se
percató de mi presencia en la penumbra de la
noche.
¿No estuvo con nadie?
No, no lo recuerdo...
Está bien... no le robo más tiempo.
No es ninguna molestia, inspector.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 195
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Ah, una cosa más! ¿Cree usted firmemente en
la culpabilidad de Óscar Reberte?
Yo, ya no sé qué pensar, inspector... quizá
siguiesen viéndose a nuestras espaldas,
abusando de mi confianza y, he pensado
también que ella pudiese haberle dicho de
dejarlo, para que Óscar tomase una decisión
así, no sé...
Sí, claro, también puede ser. Buenas tardes,
señor Garrido.
Baya con Dios, inspector...
Julia no cejaba en su empeño en intimidar a
César, por lo que en su empeño de recopilar
alguna otra prueba en contra suya, se había
valido del subinspector Domingo,
sonsacándole el modo de solicitar del Banco
aquel extracto bancario.
Acompañado por ella y tras identificarse,
Domingo pedía aquel comprobante con
ánimo de que le pudiese aclarar algún
detalle, pues hasta el momento, él mismo
creía estar dando palos de ciego.
Buenas, Domingo, no es preciso que se
identifique, es suficientemente conocido...
Es mi deber el hacerlo.
Como quiera, usted dirá que se le ofrece.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 196
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Necesito un extracto de los últimos
movimientos en la cuenta del señor César
Garrido, y lo quiero ahora.
¡Claro, faltaría más!
¡Ah! También me va a dar los mismos datos
del señor Óscar Reberte.
Como usted diga, Domingo.
Julia se sorprendió sobre aquella petición de
Domingo. ¿A cuento de que pedía ese informe
de su marido?
Perdone, Domingo... ¿Para qué quiere ese
informe de mi marido?
¡Nunca se sabe, señora! ¡Nunca se sabe!
Según el inspector, mi marido está limpio de
culpa. ¿Por qué sigue investigándolo?
Rutina, señora. Es pura rutina confrontativa,
no se preocupe.
¿Si usted lo dice?
El recelo volvía a reflejarse en Julia, pero
como siempre, su cabeza permanecía fría,
siempre meditaba antes de contestar, e
incluso, como en aquella ocasión, prefirió
callarse, pues tampoco Domingo le parecía un
hombre del que pudiera fiarse, sus cábalas
eran a veces incoherentes y disparatadas,
guardaría su plan de defensa para usarlo con
alguien más serio, más sesudo y con más
EL RECUERDO DEL OLVIDO 197
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
acierto policial que aquel pobre diablo de
Domingo.
Aquí tiene, Domingo, este de Reberte, y éste
de Garrido. ¿Es eso lo que quería?
Esto es, sí. Muchas gracias.
A usted, buenos días.
¿Vamos, Julia? Invitaba Domingo a que le
siguiera fuera del local, nadie tenía por qué
conocer aquellos datos, de eso sí que era
consciente el subinspector.
Dígame, Domingo, no me impaciente.
Tiene que calmarse, Sra. Maldonado, o puede
darle algo a corazón.
Al corazón me va a dar si no me lo enseña de
una vez. ¿Hay algo que le llame la atención?
Trataba de conocer Julia con impaciencia.
Probablemente hubiese algún detalle en aquel
papel que ella pudiese utilizar en contra de
César, y a favor de su marido.
Tenía usted razón, señora Maldonado, tiene
un reintegro de doscientas pesetas del lunes
día doce, precisamente de la sucursal de la
estación.
¿De la de Badajoz?
Sí, señor, así es. Ya no hay duda de que
cogido ese tren.
¡Lo sabía! Gritó Julia convencida de lo que
decía.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 198
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Ve algo en el de mi marido?
Aparentemente no. Parece estar todo en regla,
aunque para eso habría que investigar más a
fondo.
¡Déjese de fondo, Domingo! ¡Vamos a la
forma!
¿Qué quiere decir?
¡Quiero decir que se centre en la forma . Que
piense como lo hizo, como lo planeó y como
ejecutó el crimen.
¡Ya! ¿Por qué no me lo dice usted? ¿Por qué
no me cuenta que ocurrió y por qué?
Su entusiasmo esta vez le había traicionado y,
ante aquella pregunta debía meditar muy
bien su respuesta, no podía permitir que
Domingo sospechase que ella tenía otro
interés, más que el de salvar a su marido de
aquella acusación criminal.
¡Ojalá, tuviera yo todas las respuestas,
Domingo! Sin embargo confío en los hombres
de ley como usted, y sé positivamente, que
cogerán al criminal.
De eso puede estar segura, Sra. Maldonado.
La espada de la justicia siempre pende de un
hilo sobre la cabeza del culpable, basta un
pequeño error, una pequeña prueba para que
ese hilo se rompa y caiga la espada sobre la
cabeza del culpable con todo el peso de la ley.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 199
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Después de pensar unos segundos sobre
aquella metáfora de domingo, y con una leve
sonrisa, Julia contestó:
¡Sí, claro! Le ha quedado muy bien, Domingo.
¿Eso dicen los libros de la ley?
No lo sé, se me acaba de ocurrir. Ja,ja,ja...
Julia le siguió la corriente.
Ja,ja,ja,ja... ¡Tiene gracia! Ja,ja,ja,ja...
Bueno, supongo que debo dejarla, señora.
Sí, no vivo lejos. Gracias por todo, Domingo,
no olvide decirle al inspector...
No se preocupe, lo haré. Adiós, que tenga un
buen día.
Eso espero... adiós.
De regreso a su casa Julia deambulaba por el
parque, parecía estar nerviosa, preocupada,
su semblante era tenso y nervioso, algo
parecía inquietarle para que se comportase de
aquella forma, normalmente era una mujer
meticulosa y calculadora, y todo cuanto hacía
lo hacía después de meditarlo, pero en esta
ocasión, sus pensamientos parecía preocuparle
más de lo que normalmente lo hacían.
¿Tendría algo que ver la estancia de su
marido en la cárcel?
Abstraída en sus pensamientos iba, cuando
algo le llamó la atención, el jardinero
EL RECUERDO DEL OLVIDO 200
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Cuasiforme parecía seguirla por las veredas
del parque.
Sus instintos le hizo volver la cabeza para
comprobar que, en efecto, Cuasiforme estaba
allí tras ella, su fijación hacia ella le hacía
observarla y seguirla a menudo, algo que a
Julia parecía no importarle, quizás sólo
pretendía pedirle comida para sus palomas,
algo que habitualmente solía hacer.
¿Qué ocurre Cuasi, necesitas algo?
Yo no... Las aves...
No es el mejor día para pedirme algo para las
palomas, Cuasi.
¿Está enferma? ¿Se encuentra enferma,
señorita?
No... no es eso. Son cosas mías.
¿Le puedo ayudar en algo señorita ...?
¡Qué puedes hacer tú! No... tú no me puedes
ayudar, Cuasi... es algo... es igual, déjalo.
¿Quieres pasarte mañana para recoger el
trigo de las palomas?
Sí... ¡Comen mucho, sabe ?
Sí, lo sé, las mismas demasiado.
Recuérdame que te de alcohol y yodo... seguro
que necesitas, ¿no es así?
Todos los días tienen sangre... siempre hay
heridas...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 201
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Por eso! Recuérdamelo que te hará falta. ¿De
acuerdo?
Como usted diga, señorita... ¿Está
preocupada?
¿Qué te hace pensar eso, Cuasi?
La veo triste y no me gusta verla así.
La vida no es tan sencilla como puedes verla
tú. Hay cosas que nos afectan, que nos
producen amargura y rabia. ¡Ojalá pudiera
ser como tú, y no tener estos sentimientos que
me destrozan por dentro .
¿Se ha roto por dentro? ¿Le duele?
Sí, Cuasi, me duele y me hace mucho daño...
¡Si yo pudiera sentirlo! ¡Si yo pudiera
quitarle ese dolor ...!
Mejor, que no lo sientas nunca, Cuasi, deja
que este castigo lo padezcamos los demás.
¡Ojalá que no conozcas nunca el dolor del
amor!
Cuasiforme bajaba la cabeza, pensando en lo
que Julia le decía. ¿Qué no sintiera el amor?
¿Tanto dolía eso? Algunas ideas se formaban
en su cerebro, para decirle a Cuasiforme que
tal vez él ya conociese aquel dolor, o lo que
era lo mismo, y aunque para él fuera distinto,
el amor podía conocerlo, podía quizá saber y
conocer el dolor del amor, aunque sólo él
EL RECUERDO DEL OLVIDO 202
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
sabía el porqué de aquellos pensamientos, sólo
él.
También él tenía su pequeño corazón dentro
del cofre de su pecho, por lo que también
podía ser tan vulnerable como cualquier otra
persona.
En el camino de regreso a la comisaría,
Domingo pensando en sus cosas, apenas si se
daba cuenta de lo que ocurría a su alrededor,
sus pasos por inercia caminaban solos en la
dirección que tan bien conocía, fue su propio
nombre el que lo arrancó de sus
pensamientos.
¡Domingo! ¡Domingo!
¿Qué? ¡Ah, inspector! ¡Perdone, no le había
visto!
Ya te veo lo distraído que éstas. ¿Te preocupa
algo?
Pensando en la actuación policial.
¿En qué piensas?
Sí, en cómo hay que encaminar las pesquisas,
ya sabe...
Sí, claro, ya sé. ¿Y hacia dónde las ha
encaminado usted?
Pues verá, lo último es que el señor César
Garrido hizo un movimiento en su cuenta
EL RECUERDO DEL OLVIDO 203
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
corriente en la estación de Badajoz al bajar
del tren de las cinco y diez.
¿El tren de las cinco y diez?
Sí, el que llega a las seis de la mañana.
¡Ya! No hacía falta haber dado ese paso, ya
sabemos por su propia declaración que en
efecto, fue ese el tren que cogió.
¿Ah, así?
¡Por supuesto! Debe estar más al corriente de
las investigaciones, Domingo, que siempre va
en el vagón de cola.
Lo siento, yo creí...
¡Escuche usted, Domingo... este caso me
preocupa... ¿A usted no ?
¡No tenemos ni idea de lo que ocurrió! ¿Es
eso?
El señor Reberte en su declaración dijo que
era imposible que César Garrido supiera su
supuesto romance con su mujer, ahora resulta
que efectivamente, pudo enterarse por esos
azares de la vida, por lo que discutió con su
mujer y, según él, las dejó bien a las dos, a la
madre y a la hija, sin embargo, no recuerda
en absoluto nada de lo que le ocurrió, ni
dónde estuvo todo el domingo hasta las cuatro
de la mañana.
¿Cree que tuvo... bueno, que planeó el
crimen, é involucró al señor Reberte para
EL RECUERDO DEL OLVIDO 204
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
vengar la tradición de la que había sido
objeto?
La mente humana es impredecible, nadie
puede vaticinar que haría en una situación
de extrema tensión.
¿Eso quiere decir que sí?
El pensamiento del inspector estaba en otra
cosa por lo que aquella pregunta se quedó en
el aire sin respuesta
¿Y sin embargo quería hablar con Óscar
Reberte el sábado siguiente cuando se viesen?
¿Para hablar de su hija ...? ¿Para qué situarlo
en el lugar del crimen? ¿Si era detenido
Reberte como el criminal, no podría hablar
con él al estar detenidos? ¿O, cree usted
Domingo, que pueda ser esa otra treta de su
coartada?
¿Usted qué cree?
¡Si me lo hubiese querido preguntar yo a mí
mismo, lo habría hecho! ¡Jodér!
Yo no quería...
¡Déjalo! ¡Tráigame a Iván Reberte
Maldonado, y me lo traiga de las orejas!
Iván...
¡Sí, el hijo del señor Reberte! ¡Rápido!
¡A sus órdenes, inspector!
Sólo Manuel entró en el cuerpo de guardia.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 205
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Dónde está Delgado! (Le preguntó
autoritario al agente de puertas)
En su despacho, señor.
¿En el suyo?
En el de usted, le está esperando.
¡Bien!
Resuelto cómo iba, entró en su despacho, allí
estaba en efecto Delgado repasando unos
formularios, supuestamente esperándole.
¡Ah, inspector, le estaba esperando!
¡Lo sé! ¿Algo nuevo? ¿Habló con el jardinero
como le ordené?
Me ha sido imposible, señor.
¿Qué quiere decir con eso?
No pude hacerlo, parecía aterrorizado, al
verme huyó y me ha sido imposible
localizarlo.
Tenía que haber actuado con más tacto, es
una persona recelosa, no le gusta los
desconocidos.
Yo pienso que huye de algo, tiene miedo y eso
me hace sospechar, quizá sepa más de lo que
se podía pensar de él.
¿Usted cree, que pueda tener algo que ver con
el crimen?
No me cabe la menor duda, de hecho, los
testigos, mejor dicho, el sospechoso lo ha
situado en la escena del crimen.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 206
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
No exactamente, Delgado, sólo en la calle.
Sí, pero en actitud sospechosa, si lo conocía...
si cuidaba su jardín y lo conocía... ¿Por qué
huir de él, porque esconderse? ¿Por qué huyó
de usted y ahora de mí?
Desde ese punto de vista... tiene usted razón,
Delgado, tal vez se nos aclaren las ideas si lo
interrogamos. ¿Le parece peligroso?
Nunca se sabe, inspector, hasta la cara más
angelical puede ser un delincuente.
¿Eso no lo dirá usted por él, no?
Ninguno de los dos se atrevió a sonreír por el
comentario del inspector, tras pensar en el
aspecto de Cuasiforme.
Bien, veamos... ¿Dónde cree que puede haber
ido?
De una persona así nunca se sabe, lo mismo
está en el pueblo, que ha podido salir de él y
estar corriendo todavía.
Si tiene algo que ocultar es probable que se
halla ido del pueblo, y si es así, será difícil
dar con él. ¿No le parece, Delgado?
En ese momento Domingo entraba en el
despacho con Iván.
¿Inspector?
¡Ah, Domingo! ¡Pase, pase! ¡Pasa, muchacho!
¿Quería hablar conmigo, inspector? ¿Le
aseguro que yo no he hecho nada, lo de las
EL RECUERDO DEL OLVIDO 207
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
palomas no he sido yo, nadie me ha visto... y
la luz se fue en el pueblo sola, yo no he
fundido ningún plomo, no he hecho contacto
en las farolas, se lo juro...
Sí, sí, sí, ya sé que todo eso que me cuentas no
lo has hecho tú, ya lo sé.
Le decía el inspector con un tono de sorna
sabiendo positivamente de sus andanzas.
Dime una cosa... Iván... si tú quisieras
esconderte en el pueblo... ¿Dónde te meterías?
¿Quiero decir si quisieras hacerlo, claro...
dónde te esconderías?
No sé... ¿Tengo que hacerlo, tengo que
esconderme? ¿De quién?
¡Vamos a ver si nos enteramos, Iván! Te
hablaré claro para que me entiendas.
Queremos hablar con ese jardinero vuestro,
si, el que cuida del parque, que ha
desaparecido. Quiero que me ayudes tú a
localizarlo. ¿Crees que puedes ayudarnos?
¡Ah, es eso! A Cuasiforme es fácil encontrarlo.
¿Ah, sí? ¿Me quieres decir cómo?
Sólo hay un lugar en el pueblo donde él se
siente bien, donde se siente libre y protegido.
¿Dónde está ese lugar, Iván? (Preguntó
Delgado)
El Palomar del torreón del parque, allí es
donde se refugia siempre que huye.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 208
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Siempre que huye de quien? (Se interesó el
inspector)
¡De mí! Siempre que le hago alguna pericia se
refugia allí.
¡Comprendo! ¡Nunca pensé que podría
alegrarme de oírte decir algo así, pero en este
caso nos has servido de mucha ayuda .
Quiero que me esperes aquí en el cuartelillo,
hasta que yo venga, ¿me has entendido Iván?
Sí, claro, lo haré.
Espero que no me defraudes, confío en ti.
Hace usted muy bien, soy de fiar, soy un tío
legal.
¡Ya lo sé, ya! (Decía el inspector mientras
pensaba todo lo contrario)
Usted, Delgado... acompáñeme...
¿Cree que pueda ser peligroso? (Preguntó
Delgado)
Usted mismo ha dicho antes que nunca se
sabe, ¿no es verdad?
¡Ha sido una pregunta de las tontas!
¡Olvídelo!
¡Bien, vamos!
Tras visualizar la torre desde el exterior
pudieron comprobar que en efecto, se
encontraba allí aquel hombre feo y mal
encarado, grande y fuerte, pero tontorrón,
aunque debían ir con cautela, nunca se puede
EL RECUERDO DEL OLVIDO 209
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
saber, cómo puede actuar una persona
acosada, y menos, si en realidad tenía algo
que esconder y se sentía amenazado o en
peligro, teniendo en cuenta su corpulencia y
sus pocas luces.
Después de sopesar los pros y los contras, y
comprobar que sería imposible que aquel
hombre pudiese escapar de allí sin tener
oportunidad de detenerlo, el inspector pensó
que sería mejor evitarlo, hacerse notar desde
abajo para evitar una posible reacción
violenta en aquel hombre que, por otra parte
si la tenía, ya estaban preparados para
cualquier eventualidad.
¡Cuasiforme! ¿Estás ahí? ¡Cuasiforme!
El corazón de Cuasiforme se aceleró al
sentirse descubierto.
¡Cuasiforme, soy el inspector, quiero hablar
contigo!
El temor parecía adueñarse de Cuasiforme,
que no comprendía muy bien qué querían
aquellos hombres que le acosaban, no sabía
exactamente qué querían de él. Él no había
hecho nada, nada.
Allí se quedó paralizado por el terror que le
infundía el agente de la ley, y sólo él sabía el
motivo, sólo él.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 210
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
El inspector al ver que no hacía por bajar,
optó por subir él al Palomar. Allí se lo
encontró sobre un rincón entre las palomas
que revoloteaban sobre él con alguna posada
encima.
¡No tengas miedo! ¡Tranquilo, no quiero
hacerte daño! ¡Tranquilo!
Vamos, sal de ahí, dame la mano.
Cuasiforme lo dudaba, temía que aquel
hombre le pudiera hacer daño.
¡Dame la mano, no temas, soy tu amigo!
Parece que la palabra amigo tranquilizó al
jardinero, que poco a poco, y muy despacio,
sacó el brazo y le dio la mano a Manuel, que
intentaba sacarlo de aquel rincón.
Por fin consiguió hacerlo.
Tranquilo... soy tu amigo... no tienes nada
que temer...
La psicología del inspector había dado su
fruto, ahora sería más fácil tratarlo.
¿Quieres bajar conmigo y enseñarme tus
plantas? ¿Me enseñas a hablar con ellas?
Parecía que a Cuasiforme, aquello de las
plantas le había gustado. (Era un enamorado
de ellas, como sabemos)
El inspector lo dejó bajar delante, después lo
siguió.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 211
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Tras comprobar Dolores el estado de
ansiedad de María, pensó que quizá sería
mejor que el psicólogo observase su
comportamiento.
Para Dolores era difícil comprender las
reacciones de su sobrina, pues, como mujer
soltera y sin hijos, no había tenido
oportunidad de conocer a los niños, pero a
pesar de todo, el estado psicológico de María
y su comportamiento, le resultaba bastante
extraño y le preocupaba aquellos altibajos en
su carácter. ¿Por qué permanecía tan en
EL RECUERDO DEL OLVIDO 212
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
silencio? ¿Por qué se asustó cuando jugaba
con ella con el álbum de fotos? Y lo que a
Dolores le resultó más extraño: ¿Por qué
después de dejar el álbum de fotos, la niña se
calmó y se dejo acariciar?
No podía comprender aquella reacción de la
niña. ¿Sería su propia madre después de
haberla visto asesinada la que le infundía
aquel terror?
¿Recordaría María la escena sangrienta, y
por eso se aterraba al recordarla?
Como quiera que fuera, sería mejor que el
propio psicólogo diera su opinión, que le
viera, que la estudiase.
Me sentiré más tranquila. (Pensó Dolores)
A la niña parecía no importarle mucho que la
llevasen de aquí para allá, simplemente se
dejaba llevar.
Ya en admisión...
Quisiera ver al doctor Ventura, por favor.
¿Tiene cita con él?
No, dígale que se trata de María Garrido,
que es importante.
Se lo diré. Espere un momento, por favor
¡Mire, hay viene!
Ya le hablaré yo, gracias.
Como quiera...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 213
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Buenos días, doctor. ¿Me podría atender? Es
importante...
¿Cómo se encuentra la niña?
De ella se trata, doctor, me gustaría que la
observase...
Bien, acompáñeme, por favor.
Con el álbum de fotos bajo el brazo y la niña
de la mano, Dolores acompañó al doctor en
silencio por el pasillo hasta su despacho, un
despacho sencillo, una mesa, alguna silla
acolchada, unos libros que dormían
polvorientos sobre una estantería contra la
pared, y algún cuadro abstracto que le daba
algo de color a la habitación.
Dígame, Dolores. ¿Ha observado alguna
anomalía en María?
No sabría decirle, doctor, me preocupa que
siga así, en ese estado.
Ya le comenté que podría tratarse de horas, o
días, el que la niña reaccionase. A sido una
impresión muy fuerte la que ha sufrido.
Sí, lo entiendo, pero... me siento impotente
con sus reacciones no conozco a los niños y
menos puedo comprender su comportamiento,
quisiera que usted me dijese...
¿Ha tenido algún estímulo? ¿Quiero decir, si
ha reaccionado de manera extraña?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 214
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Pienso que echa de menos a su madre... o que,
se acuerde de ella en el estado en que la vio, y
eso le aterra.
¿Tiene ataques de pánico?
Pues verá, doctor, he tratado de jugar con
ella como me aconsejó. Le estuve enseñando el
álbum de fotografías (extendiéndoselo al
doctor), tratando de que la niña reaccionase,
me hablase, se fijase en las fotos y pudiera
recordar algo...
¿Y?
Pues que la reacción de mi sobrina ha sido
negativa, creo que se pone peor cuando ve las
fotos, quizá... bueno, creo que debería
intentar usted averiguar ese comportamiento
para saber lo que debo hacer con ella o, lo
que no deba hacer, no quiero causarle más
daño, quiero que se cure pronto, quiero que
usted me diga exactamente cómo tengo que
cuidarla.
¡Comprendo! Veamos... ¿Me dice que
reacciona negativamente con las fotografías?
Sin embargo yo creo que es una buena fuente
de recuerdos. Claro que, lo mismo puede
recordar bellos momentos, que sería algo
positivo, que algún mal recuerdo de algún
momento de su vida.
¿Cree que no debería enseñarle ...?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 215
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
No, al contrario, los miedos se disipan
afrontándolos, es una terapia a de shock. Lo
mismo puedes caer que subir de una crisis,
aunque hay pacientes, los que menos, adiós
gracia, que incluso con esa teoría que creemos
buena, hay pacientes como le digo, que
terminan por caer en una profunda amnesia
donde, su subconsciente se niega tratando de
olvidar o, de no recordar jamás aquello que
le provocó el shock, y no se recupera nunca.
¡No me asuste, doctor!
Tranquilícese, señora casado, ya le digo que
eso por fortuna, suele ocurrir en un dos por
ciento de los pacientes en este estado.
Eso me tranquiliza, doctor.
¡Claro que sí! Veamos, siéntela en ese sofá...
María se dejaba llevar, su mirada ausente no
reparó en aquel álbum hasta que el doctor
trató de enseñárselo.
La niña se removía nerviosa en el sofá
mientras el doctor sin decir nada, hojeaba el
álbum delante de ella.
Parecía no haber problemas, sólo estaba
nerviosa, asustadiza, sin embargo en uno de
sus vistazos de reojo, y al volver la página el
doctor, el grito de María fue aterrador,
levantándose del sofá donde se encontraba y,
sin que ninguno de los dos pudiese evitarlo,
EL RECUERDO DEL OLVIDO 216
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
corrió por la habitación escondiéndose en un
rincón encogida y aterrada.
¡Dios bendito! (Gritó el doctor Ventura)
¡Qué ha ocurrido, doctor!
Tiene usted razón, señora Casado, alguna
persona de esta foto le preocupa, le provoca
ese pánico, pero no podemos saber cuál ni
porque, sin enseñarle por individual a cada
persona.
¿Cree usted que lo soportara, su estado?
Es fundamental que conozcamos, quien y por
qué, si queremos curarla.
Pobre niña... ¡Estoy sufriendo yo más que
ella!
No se preocupe usted...
¿Qué no me preocupe? ¿Qué no me preocupe
dice usted? ¡Cómo no quiere que me
preocupe ...! Su padrino asesina a su madre...
eran... dos personas que la niña quería, y en
las que confiaba, ahora incluso ha podido ver
a su padrino asesinar a su madre, y yo...
¡Tranquila, tranquila! ¡Tranquilícese! Todo
se arreglará, es cuestión de tiempo, no haga
que la tenga que atender a usted también.
Ella misma procuró que su acelerado corazón
fuese cogiendo su ritmo normal, a pesar de su
preocupación. (Sabemos que la dureza de
carácter de Dolores era pura fachada, era un
EL RECUERDO DEL OLVIDO 217
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
mero mecanismo de auto defensa en contra de
los que le rodeaba, ella por dentro a pesar de
todo, era una persona muy vulnerable y
sensible)
Sigamos ahora que esta más tranquila... no
hay más remedio que coger fotos de todas
estas personas del grupo, una por una, si
queremos ver quién le preocupa o le asusta a
su sobrina, más tarde intentaremos averiguar
por qué, dónde, cómo y cuándo, ¿de acuerdo?
Como usted diga, doctor.
En el torreón del parque, el inspector y
delgado entretanto intentaban averiguar todo
lo que pudiera saber Cuasiforme del caso.
Vamos a ver, amigo... (preguntó el inspector
al jardinero) Quiero que me contestes la
verdad a todo cuanto te pregunte. ¿Me has
entendido?
¿No quiere ver mis plantas?
Otro día me las enseñas, ahora contéstame.
Su estado era nervioso, era evidente que los
agentes le asustaban.
Dime, Cuasiforme, el domingo día once
comenzaste tu trabajo a primera hora en la
casa del señor Garrido, y me dijiste, que
después continuaste con el jardín del señor
EL RECUERDO DEL OLVIDO 218
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Reberte, él pudo verte en el camino. ¿Me
quieres explicar porqué huiste de él?
Tenía miedo...
¿Miedo de que? ¿Se porta mal contigo?
No...
¿Entonces? ¿A qué hora estuviste en su jardín?
En el del señor Garrido, quiero decir.
Sonó la campana de la torre cinco veces.
Las cinco de la mañana, bien... ¿Viste a
alguien entrar o salir de la casa?
El talante de Cuasiforme comenzó a
convulsionarse, sus nervios le estaban
traicionando.
¿Tendrías que ver u oír algo? ¿A esa hora
exactamente se cometió el crimen? ¿Sabrás
que la señora Casado fue asesinada, no es así?
Sí... muerta... sangre... yo no...
¿Qué, Cuasiforme, cuéntame? ¿Por qué huiste
del señor Reberte? ¿Por qué huyes de nosotros?
¿Por qué te escondes?
La rudimentaria cabeza de Cuasiforme
parecía pensar también, dentro del pánico
que parecía tener, su cabeza pudo enhebrar
algunos pensamientos (sólo él sabía por qué),
que le hicieron hablar...
Lo hice yo... he sido yo...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 219
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Qué es lo que has hecho, Cuasiforme?
(Preguntó Manuel algo incrédulo, dudando lo
que trataba de decirle Cuasiforme)
La he matado yo... no quería... yo no
quería...
¿Mataste a la señora, Casado? ¿Es eso? ¿Por
qué lo hiciste?
No lo sé, yo no quería...
¿Cómo lo hiciste?
El cuchillo... era bonito, brillaba... La maté
se estuvo quieta y ... y yo seguí clavando el
cuchillo...
¡Santo Dios! (Exclamaba Delgado ante
aquella macabra declaración) ¡Dios bendito!
¿Pero cómo ha podido?
Sabe Dios que le pasó por la cabeza a este
hombre, Delgado. Es un hombre corpulento,
Nuria no podría defenderse...
¡Qué horror! ¿Quién iba a pensar que este
hombre ...?
¡Ya ve, Delgado! Éste es un ejemplo de su
teoría...
Nunca se puede saber cómo puede reaccionar
una mente humana... (Aseguraba Delgado)
El cerebro del inspector iba más allá de la
conversación, tenía en mente algunos
detalles...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 220
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Cómo hiciste esa ...? ¡Quiero decir que cómo
entraste en la casa... ¿Cómo hiciste para
entrar ?
Cuasiforme titubeaba, trataba de pensar en
cómo sucedió.
Creo que por la ventana... La vi acostarse y
entre por la ventana...
¡Ya! ¿La ventana del dormitorio, ¿no es así?
Cuasiforme asentía con la cabeza dándole la
razón al inspector.
¡Claro! ¡Por dónde iba a ser sino! ¡Qué tonto
soy!
¿Por eso te escondías del señor Reberte
aquella mañana?
Volvía a asentir con la cabeza como
lamentando lo sucedido.
Está claro, inspector, esa es la razón por la
que huye de nosotros, temía que lo
pudiésemos detener por su crimen.
Es probable, sí. (Decía Manuel no muy
convencido)
Será mejor que nos lo lleguemos al
cuartelillo, ¿no cree inspector?
Sí, claro... acompáñanos Cuasiforme...
Yo no he hecho nada... yo no...
Sí, lo sé, sólo quiero que veas unas flores que
tengo y se me están muriendo, habla tú con
EL RECUERDO DEL OLVIDO 221
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
ellas, haber si te dicen que es lo que les
ocurre, que pueda cuidarlas. ¿Quieres?
Son mis amigas, me quieren ...,
Por eso, a ti te dirán que puedo hacer para
cuidarlas.
Sí... cuidarlas... ponerlas buenas...
Con aquella psicología que caracterizaba al
inspector, logró que Cuasiforme les
acompañase hasta el puesto de guardia.
Había confesado el crimen y debía
encerrarlo, a pesar de todo era una persona
dudosamente normal y, al menos hasta que el
juez decidiese sobre él, si internarlo en algún
sanatorio o juzgarlo y encerrarlo en la
cárcel, yél debía detenerlo, para prevenir
una posible fuga de alguien peligroso.
¿Peligroso? Las ideas se agolpaban en la
mente del inspector. ¿Era aquel hombre un
hombre peligroso?
¿Mató de verdad a Nuria Casado? ¿Y si lo
hizo, por qué? ¿Qué motivo podía haber
tenido aquel hombre para hacer algo así?
¿Por la ventana? (Se preguntaba el inspector)
¿No recuerdo haber visto abierta la ventana?
¿Oiga, Delgado? ¿Consta en los informes que
la ventana del dormitorio estuviera abierta?
Creo que no, señor. Pero pudo haber estado.
¿Qué quiere decir?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 222
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Elemental, sí estuvo abierta pudo entrar,
cerrar desde dentro, y salir por la puerta
cerrando tras de sí.
¿Cree usted capaz de pensar en todo eso a
Cuasiforme?
Posiblemente no lo pensase, sencillamente le
salió así.
¡Claro, puede ser!
Habrá que mirar muchas cosas antes de
comprender el cómo lo hizo, y el por qué. Sólo
sabemos el cómo y el cuándo.
Habrá que pensar en descubrir todo eso, sí.
¿Dejará usted en libertad a Óscar Reberte,
inspector?
Creo que no lo haré, hasta no estar seguro de
tener al criminal entre rejas, Delgado.
¿Duda que haya podido hacerlo este hombre?
No sé, Delgado, no lo sé. Aún tengo que
descubrir si es obra del señor Cesar Garrido
el que Óscar Reberte se encontrase en la
escena del crimen. Ese lapsus de memoria de
Garrido sin poder justificarlo...
Más motivos tienen ellos para haber hecho
algo así, ¿no cree? (Apuntaba Delgado)
Sí, por supuesto, pero... ¿Por qué este hombre
asegura haberla matado él? ¿Es algo que no
entiendo? ¿Pudo haber sido mandado por
alguno de ellos para hacerlo?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 223
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
No lo creo, inspector, su mentalidad no le da
para mucho, sería muy difícil hacerle
comprender algo así, ni por dinero, ni por
ninguna otra cosa, créame.
Eso mismo pienso yo, pero le juro que cada
vez lo entiendo menos. Tengo la sensación de
que, cuanto más me acerco a algo positivo,
más me cuesta comprender lo que ocurrió.
Cuasiforme caminaba entre los dos policías,
con la cabeza baja apesadumbrado, sin
pronunciar palabra, ignorando tanto a los
agentes, como el diálogo que mantenían,
como si en realidad nada de aquello le
importase. Como si su destino estuviera ya
escrito, y se conformarse con él.
Los nervios de Julia no estaban para esperar
en silencio el desarrollo de los
acontecimientos, tenía que actuar, se había
tomado demasiadas molestias en descubrir al
asesino de su amiga Nuria, y quería
asegurarse de que fuera detenido por aquel
inspector tan pasivo.
Su deseo de sacar a su marido del calabozo
donde se hallaba, hacía que sus fuerzas se
EL RECUERDO DEL OLVIDO 224
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
multiplicasen, que no sintiese agotamiento
físico.
Era imprescindible volver a hablar con el
inspector y, sobre todo con Óscar, su marido,
hacía varios días que no lo veía y tenía que
decirle que ella seguía allí, que seguía
luchando por su libertad, que estaba segura
de su inocencia y, sí como le dijo Manuel,
también él lo creía inocente... ¿Cuál era la
razón por la que lo seguía teniendo
encerrado? ¿Qué motivos podía tener para
mantener a un inocente en un calabozo como
aquel?
¡No, no puedo permitir que mi marido
permanezca allí ni un minuto más! (Se decía
Julia)
¡Si el culpable es César, que lo encierren a él ?
Trataba de auto convencerse Julia sobre la
identidad del asesino.
Aquel policía de puerta, que jamás había
visto tanto trajín en aquella comisaría, aquel
día estaba resultando bastante movido, sin
embargo lo que no podía imaginar, era, que
lo peor de aquel día estaba por llegar.
Buenas tardes. ¿El inspector?
Solicitó Julia en el mostrador de entrada.
¡Hola, que tal! ¡Pues lo siento, se marchó hace
un rato y no puedo decirle cuándo volverá!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 225
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿El subinspector Domingo Hermoso de
Mendoza?
Sí, el si le pueda atender... creo... se lo
preguntaré... un momento, por favor.
Con los brazos cruzados, los pies de Julia se
movían de un lado para otro, como una fiera
enjaulada.
Podría ser comprensible su estado de
nerviosismo, Óscar era inocente y las mujeres
se preocupan por sus maridos.
En unos segundos el oficial de puerta le
invitaba a pasar al despacho de Domingo.
Por aquí, por favor...
Gracias, muy amable... (Su carácter era serio
y preocupado, pero eso no impedía que su
educación o su aplomo se alterase.
¿En qué le pueda ayudar, Sra. Maldonado?
Me haría un gran favor si me dejase hablar
con mi marido, no quiero que piense que me
he olvidado de él.
¿No lo ha visto desde ...?
No, no he tenido oportunidad de hablar con
él.
Lo siento... Acompáñeme.
Espero que no le importe al inspector.
¿Por qué iba a importarle?
Ya sabe lo estricto que es con sus
investigaciones. No deja nada al azar,
EL RECUERDO DEL OLVIDO 226
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
aunque no comparta sus sospechas con
nosotros... Él sabe bien lo que hace.
¿Ha interrogado a César Garrido?
Que yo sepa no, pero seguro que tendrá sus
motivos.
¡Tenía que tenerlo entre rejas ya! ¡Y no tener
privado de su libertad a un hombre inocente!
Viendo que había exagerado, trató de
rectificar.
Perdone, Domingo, pero como usted
comprenderá es mi marido el que está allí
encerrado, y yo...
Sí, no se preocupe, lo comprendo. Pase por
aquí.
Abriéndole la puerta de acceso a los calabozos
dónde se hallaba César.
¡Julia! ¡Gracias a Dios que has venido! ¡Te
echaba tanto de menos ...?
Estoy a tu lado Óscar, no me he olvidado de
ti.
Les dejo cinco minutos, aprovéchenlos.
Gracias, Domingo. (Le agradecía Óscar)
¿Creías que me había olvidado de ti?
Temía que me hubieses creído un criminal y. ..
bueno...
Yo creo en ti, Óscar, me ha decepcionado
mucho tu aventura con Nuria, pero tampoco
te creo un asesino, no puedo creer que
EL RECUERDO DEL OLVIDO 227
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
pudieras matarla por nada, ni tan siquiera
por su hija.
Sí, pero se han dicho tantas cosas sobre eso...
que podría hacerme chantaje amenazándome
con decírselo si no le satisfacía como
amante... que yo la obligaba a tener
relaciones conmigo, amenazándola con hacer
público lo de María... ¡Qué se yo! ¡Tantas
cosas!
No debes hablar nada, no debes especular con
los hechos. Déjame hacer a mí y te prometo
que te sacaré de este agujero. ¿De acuerdo?
¿Qué puedes hacer tú?
Demostrar quién es el verdadero culpable.
¿Quién crees tú que ha podido ...?
César, César Garrido. ¿No te das cuenta que
todo ha sido una trampa bien urdida?
¿No comprendo?
Pues está muy claro, el marido engañado se
venga de la pecadora de su mujer y castiga a
la vez a su amante. ¿No te parece lógico eso?
¿Tú crees que César haría algo así?
¡Seguro! ¡Ha mentido en su declaración, ha
cometido muchos errores . Ni se fue a Badajoz
cuando dijo, ni te llamo desde el hotel, ni
estaba preocupado por su mujer, lo que
quería era cargarte la muerta a ti. ¿No te das
EL RECUERDO DEL OLVIDO 228
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
cuenta? ¿A qué son llama a los municipales,
sino para que te pillasen en su casa?
¿Y tonto de ti, que encima le quitas el
cuchillo?
¡Está tan claro que hasta un niño lo vería! Es
más; ya he conseguido que Manuel admita tu
inocencia, pronto estarás fuera, cariño.
¡Dios te oiga! Pensándolo bien, tienes razón,
Julia. Le noté algo raro en su voz por teléfono
el día que me llamó, su voz temblaba y
titubea en sus respuestas... no sé... también
me dijo que quería hablar conmigo el sábado,
y, no quiso decirme de qué se trataba.
No te preocupes por nada, déjame a mí que
yo sé lo que me digo. ¿Vale?
No sé cómo podré pagarte todo lo que estás
haciendo por mí, Julia.
Cuando todo esto termine ya pensaremos
cómo me puedes pagar.
La mirada golosa de Julia, hacía, que Óscar
comprendiese perfectamente cómo quería
cobrar Julia, los favores que le hacía.
Por la puerta de la pequeña comisaría
entraban en aquellos momentos el inspector,
Delgado, y entre ellos dos, Cuasiforme con el
mismo semblante de culpabilidad resignada, y
sin tan siquiera saludar al oficial de puerta,
EL RECUERDO DEL OLVIDO 229
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
los tres se dirigieron hacia el despacho de
Manuel, donde se encontraba Iván esperando
al inspector como éste le había ordenado.
En esta ocasión parece que, hasta Iván había
comprendido que aquello no era un juego,
que se trataba de algo serio, por lo que no se
movió del despacho, así, que ni él pudo ver a
su madre, a Julia, ni Julia lo pudo ver,
tampoco Domingo le quiso hacer aquella
mención, aunque sabía que estaba en el
despacho de su superior.
Domingo en su oficina removía algún que
otro papel, quizá poniendo en orden algún
expediente o, como pensaría cualquiera que
lo conociese "por no aburrirse".
Hola, Iván, ya veo que me has obedecido.
¡Pues claro! ¡Ya le digo que soy un tío legal!
¿Es que no me cree?
¡ Por supuesto que te creo, faltaría más!
Trataba de infundirle confianza el inspector,
haciendo gala de sus dotes personales en
relaciones públicas y psicológicas.
Te traigo a un buen amigo tuyo, Iván.
¡Cuasiforme!
El mismo... (Aseguró Delgado)
¿Ahora es él, el que ha hecho algo, parece que
lo traigáis al cuartelillo?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 230
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Te habías enterado del crimen de doña
Nuria Casado, no?
Sí, esa amiga de mis padres, la mujer de
César...
¿Y qué piensas tú al respecto? Continuaba
indagando el inspector.
¡Pues, que es una putada!
¿Qué quieres decir con eso? ¡Perdona, es que
un carroza como yo no está en la onda, y no
me como una rosca!
Para no estar en la onda, inspector, se
defiende bastante bien con el idioma.
¿Qué? ¡Bueno, bueno, a lo que vamos! ¿Qué
has querido decir con eso de que es una
putada?
Pues, eso, que no entiendo que haya podido
ocurrir algo así, si esa familia era una
familia incluso aburrida.
¿Aburrida?
Sí, que no tenían problemas... por no tener
no tenían a veces ni tema de conversación.
¡Aburridos!
¿Qué tal la relación con tus padres?
¡Igual, otros carrozas aburridos! ¡Por eso me
criticaban tanto a mí, porque soy el único que
se sabe divertir!
Sí, de eso estoy seguro, Iván.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 231
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Dime una cosa, Iván... ¿En qué lugar encaja
este hombre en vuestras familias? Indicaba el
inspector señalando a Cuasiforme, sentado en
el rincón contrario al suyo donde lo había
puesto Delgado, permaneciendo éste en
silencio observando sus reacciones a su lado,
mientras el inspector trataba de encajar
alguna otra pieza del puzzle en su sitio.
¿En mi familia?
O, en la de esos amigos vuestros...
¡Amigos de mis padres, ojo! ¡Mis amigos los
elijo yo!
¿Me quieres contestar de una vez? ¡Jodér!
¡Está bien, está bien, no se ponga así,
hombre ...!
En ningún sitio, ¿por qué?
Pues porque si tengo que averiguar los
motivos por los que Cuasiforme, como tú lo
llamas, ha asesinado a la señora Casado,
tengo que saber dónde encaja él en todo esto.
¿No te parece?
Los ojos de Iván se abrieron como platos,
haciendo juego con su boca, un rostro de
asombro e incredulidad tal, que le hizo
estallar en carcajadas, algo que dejó atónitos
a los dos agentes que se miraban sin
comprender que le había producido tanta
gracia.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 232
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Ja,ja,ja,ja... ¡Cuasiforme! Ja,ja,ja,ja...
¿Se puede saber qué leches te ocurre,
muchacho?
Ja,ja,ja... Perdone inspector, pero no he
podido evitarlo.
¿Qué no has podido evitar, que?
¡Ha sido tan gracioso!
¿Te importaría contarnos que te ha hecho
tanta gracia para que nos riamos todos?
¡No puedo creer que unos policías como
vosotros, piensen eso! Ja,ja,ja,ja...
¡Quieres contestar de una vez! ¡Jodér! ¿Qué
cojones te hace tanta risa, si puede saberse?
¡Este pobre infeliz es incapaz de matar nada,
hombre! ¡Pero si se pega un sofocón cada vez
que le rompo una pata a alguna de sus
palomas! ¡ Huy! ¡No he querido decir eso! ¡Lo
juro!
Rectificaba Iván después de comprobar que él
mismo se delataba.
¿No crees que Cuasiforme haya podido matar
a Nuria Casado?
¡Imposible! ¡De ninguna manera!
¿Cómo estás tan seguro?
¡Pero si lo traigo mártir! ¡Sí más putadas que
le he hecho yo no le puede hacer nadie, y que
yo recuerde jamás me ha tocado un pelo!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 233
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Aunque a decir verdad... (Iván parecía
recordar algo)
¿Sí? (Se interesaba Manuel)
Recuerdo haberlo visto en actitud sospechosa
el día siguiente al crimen.
Explícate mejor, Iván.
Pues verá, volvía de madrugada a casa y vi
luz en el dormitorio del señor Garrido, salté
al jardín con idea de preguntar por mi padre,
no lo había visto aquella noche y quise saber
de él, al mirar por la ventana, Cuasiforme se
encontraba con un cuchillo en la mano ante
el cuerpo de César... había bebido bastante,
al parecer la cogorza fue de órdago.
¿Qué hacía con el cuchillo, y qué hacía allí?
Parece que lo acostaba, le había quitado la
chaqueta y pretendía según me dijo, cortar los
cordones, pues no podía quitarle los zapatos.
Eso fue lo que me dijo.
¿Y tú lo creíste?
Sí, estoy seguro...
¿Es curioso?
¿Qué es tan raro, inspector?
Parecía que Delgado tampoco entendía muy
bien todo aquello, y pretendía que su superior
se lo explicase.
¿Por qué motivo nos miente este hombre? ¿Por
qué yo también dudo que sea culpable, al
EL RECUERDO DEL OLVIDO 234
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
menos del crimen? El caso es, que estuvo allí a
esa hora...
Eso quiere decir que encubre a alguien
inspector.
Claro, eso es, pero... ¿A quién? ¿Y por qué?
¡Por qué cargar con un crimen que no ha
cometido! ¿Usted lo haría por alguien
Delgado?
Creo que no, señor.
¿Y tú, Iván?
¿Yo? ¡Ni por mí madre!
(El comisario se sonreía al oír decir aquello,
tan espontáneo)
Aquel día parecía que el destino reunía todos
su rebaño en aquella comisaría, un local
rectangular, con la entrada principal en su
fachada más larga, donde daban los
despachos de Domingo, donde se encontraba
en esos momentos, el despacho de Delgado,
ahora vacío, y un pequeño almacén de trastos
y papeles.
Entrando por la puerta principal, al fondo
un pequeño mostrador donde el oficial de
puerta hacia su servicio, a la izquierda de
éste, una sala de espera o sala de estar, y a la
derecha del mostrador el despacho del
inspector donde estaban en esos momentos
Delgado, Cuasiforme, Iván y él mismo, más a
EL RECUERDO DEL OLVIDO 235
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
la derecha el calabozo donde permanecía
Óscar Reberte con Julia Maldonado, su
mujer.
Así estaban las cosas en la comisaría, parecía
que se hubiesen dado cita allí todo los más
allegados a la víctima, unos por sospechosos y,
los demás por otros menesteres relacionados
con el caso.
Unos voluntariamente, y otros por obligación
como sabemos.
A esa misma hora, era César Garrido el que
llegó al pequeño mostrador de entrada
solicitando una audiencia con el inspector.
Buenas tardes, quisiera hablar con el
inspector, por favor.
Le será difícil atenderle, señor Garrido,
parece que está bastante ocupado con su
investigación.
¿Si me pudiese atender Domingo?
Él, sí, sígame...
Subinspector... ¿Podría atender al señor
Garrido?
¡Adelante, adelante!
Perdone si le interrumpo su trabajo...
La verdad es que sí... me tiene bastante
preocupado lo de su mujer.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 236
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
A decir verdad, Domingo pensó en la mujer
de César al verlo a él, pues en realidad su
mayor trabajo era permanecer despierto.
Pero, dígame... ¿En qué puedo ayudarle?
Me preguntaba si había confesado Óscar su
culpa... me lastima el corazón saber que mi
mejor amigo...
Aún no está claro que haya sido él, señor
Garrido... su declaración sólo arroja un dato
interesante en el caso, y es que, la niña es de
él, al menos eso es lo que asegura. Sin
embargo; el crimen lo niega. ¡Claro que
ningún culpable confiesa serlo .
Por cierto... ¿Cómo está la niña?
No puedo decirle, Domingo, se hizo cargo de
ella su tía Dolores y me ha sido imposible
verla. Ha sido culpa mía, bebí demasiado...
¡Comprendo!
Espero verla pronto. A propósito... ¿Podría
hablar con el detenido?
A punto de meter la pata estuvo Domingo,
pero parece que en el último instante pensó
que Julia estaba con él y sería peligroso, o al
menos complicado el que se encontrasen los
tres. Sería mejor esperar y que su superior lo
autorizase.
Pienso que no debería hablar con él, es
preferible que espere al inspector y él le
EL RECUERDO DEL OLVIDO 237
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
autorice la visita, no quiero alterar ninguna
prueba o confesión. ¿Comprende? A veces una
pequeña contradicción puede resolver un caso
difícil como es éste.
Le entiendo, Domingo. Le esperaré.
Al parecer, los repasos de los manuales
policiales que tanto insistía el inspector que
leyera, habían dado sus frutos, a pesar de no
entender muy bien que había querido decir
con aquella parrafada, se sentía satisfecho,
había conseguido persuadir a César Garrido
de que entrase a ver al detenido.
Por otro lado tampoco sabía que el inspector
ya se hallaba en su despacho con otro
detenido, con Cuasiforme, Iván, y el experto
perito Delgado.
Otros que se daban cita involuntariamente
en aquella comisaría, eran el doctor Ventura,
Dolores y su sobrina María Garrido Casado.
Después de descifrar el doctor Ventura los
temores de María, era fundamental poner su
juicio médico al servicio de la justicia, debía
decirle al inspector su fundada sospecha como
médico psiquiatra.
Buenas noches. (Saludó el doctor Ventura al
servicio de puerta) Es imprescindible que
hable con el inspector, por favor. ¿Sería tan
amable de decirle que necesito hablar con él?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 238
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Ah, hola doctor! Me temo que pueda estar
muy ocupado en estos momentos y no pueda
atenderle.
Dígale que es urgente, por favor.
Bien, se lo diré.
El despacho del inspector estaba situado justo
a la izquierda del agente.
¡ Toc... toc...!
Desde dentro el inspector autorizaba el paso.
¡Pase!
El doctor Ventura, inspector. Dice que es
urgente...
Enseguida le atiendo... ¡Dígaselo!
Ya le ha oído, doctor, le atenderá de
inmediato, pase por favor a la sala de espera.
Gracias, agente... ¿Vamos, Dolores?
El semblante de Dolores parecía también
nervioso, de dolor contenido, de
preocupación, la pérdida de su hermana
Nuria le había causado una profunda pena,
sin embargo; ahora y dentro de la
enajenación de su sobrina, por la que sufría
viendo que no mejoraba nada, debía
enfrentarse posiblemente ante el asesino de su
hermana. El doctor parecía tener la clave del
homicidio. ¿Tendría que escupirle a la cara
de César Reberte, como ella creía?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 239
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Dentro del despacho del inspector don
Manuel López...
¿Qué opina usted, Delgado?
Me ha dejado fuera de lugar este hombre.
¿Qué sentido tiene, que se auto inculpe? Es
probable que entrase a la casa como dice, sí,
pero...
¿Por qué le clavaste el cuchillo, Cuasiforme?
Volviéndose hacia el detenido.
No sé... ella no quería... se levantó y cogió el
cuchillo... brillaba... luego todo rojo... yo
no...
Es imposible que este hombre certifique una
declaración coherente, inspector. Es más
aconsejable que lo estudiase un psiquiatra, él
podría hacer un juicio de valor más acorde
con los hechos, a este hombre es difícil
entenderlo.
Tiene usted razón, Delgado, aún pensando
que no ha podido cometer este crimen,
debemos recomponer los hechos, y él, estoy
seguro que es una de las piezas del juego. ¿No
cree?
En efecto, eso mismo creo yo.
Después, se dirigió a Iván.
Una pregunta más, Iván... me dices que este
hombre es incapaz de matar a nadie, pero...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 240
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Por qué crees tú que miente diciendo que es
culpable?
¡No tengo ni pajolera idea, inspector!
¿Conoces algún personaje que sea íntimo
amigo suyo?
¡Qué va! ¡Él es un alma solitaria, jamás lo he
visto con nadie!
¿Está seguro de eso? ¡Piensa un poco, tú qué
andas por el pueblo y conoces sus idas y
venidas!
No, lo siento, inspector, no recuerdo...
Cuasiforme es una persona huraña y
solitaria, es un curioso, eso sí; curioso es
mucho, pero amigos...
¿Por qué dices que es un hombre curioso?
Siempre vigila a los demás, quiere enterarse
de todas las conversaciones, no se arrima, ni
deja que se le arrime nadie, sin embargo; él
siempre está cerca de alguien que hable,
parece como si así fuera aprendiendo cosas,
de las conversaciones de los demás, quiero
decir. Le voy a decir más, inspector; hasta lo
he visto cómo se masturbaba mirando... ¿Y
eso es malo, no?
Aquello llamó la atención del avispado
policía que quiso asentar más la declaración
de Iván.
¿A quien miraba?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 241
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡A cualquiera, se embelesaba! Lo hacía a
escondidas, pero lo hacía, sin que ellos se
diesen cuenta, ya sabe...
¿Quiero decir que... a quien miraba mientras
se masturbaba?
¡Ah, ese día a mí madre!
¿A tu madre? ¿Qué hacía ella?
Nada, creo que se duchaba, sí, cuando salí de
casa aquella noche la vi a través de las
cortinas, y a Cuasiforme en el jardín como le
digo, escondido en unas adelfas.
¡Ya! Gracias, Iván. No os mováis de aquí
ninguno de los tres. ¿De acuerdo? Volveré en
un minuto.
¡Bien! (Aseguraba Iván)
Aquí estaremos, inspector. (Corroboró
Delgado)
Pensativo y taciturno, el inspector salía de su
despacho para cruzar el pequeño mostrador
del servicio de puerta hasta el otro lado,
donde se encontraba la sala de estar, y donde
le esperaban, el doctor Ventura, María
Garrido y su tía Dolores.
Al mismo tiempo que esto sucedía, en el
despacho del subinspector Domingo Hermoso
de Mendoza...
Mirare si ha llegado el inspector...
Se lo agradezco, Domingo.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 242
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Enseguida estoy con usted, señor Garrido.
Al salir al pasillo pudo ver cómo su superior
caminaba hacia la sala de estar.
¡Inspector! (Gritó Domingo)
Al volver la cabeza Manuel después de
escuchar que Domingo reclamaba su
atención, pudo ver cómo le hacía ademanes,
como indicándole que esperase, y así lo hizo.
¿Qué ocurre, Domingo?
Inspector, el señor Cesar Garrido desea
hablar con usted.
¿César Garrido, eh? ¿Qué le ha parecido a
usted?
Un hombre preocupado y triste...
Sí, no cabe duda.
¿Qué quiere decir inspector?
Nada, cosas mías. Dígale que no se vaya, que
enseguida estaré con él. ¿De acuerdo?
Así lo haré, inspector. (Dando media vuelta
para dirigirse de nuevo a su despacho)
¡Ah, otra cosa, Domingo!
¿Sí?
¿Conoce el paradero de la Sra. Maldonado?
¡Quiero que me la traiga usted, es importante
que hable con ella, dígaselo así! ¿Me ha
comprendido?
Creo que sí, así lo haré... por cierto, está
visitando a su marido Óscar Reberte.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 243
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Quiere decir, que está aquí también?
Así es. En la sala del calabozo con el
detenido.
Procure que no se vaya, reténgala hasta que
hable yo con ella. ¡Y no vaya a meter la pata
Domingo, que lo conozco!
¡Entiendo! ¡De forma delicada, pero... que no
se vaya!
¡Eso, de forma delicada!
Moviendo la cabeza contrariado, como poco
convencido de que Domingo le hubiese
entendido, Manuel López entró en el cuarto
de estar para atender la petición del doctor
Ventura.
Aquella noche se presentaba bien movida al
parecer...
Buenas noches, Ventura. ¿Señora... señorita
casado? ¿Cómo está la niña, doctor?
De ella quería hablarle, inspector... ha
sufrido un fuerte impacto emocional con lo de
su madre, y creo que será difícil su
recuperación.
¿Usted cree?
Sí ya era grabe la lesión cerebral... me temo
que aún se la estamos agravando nosotros
más.
¿Qué quiere decir, Ventura?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 244
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Pues verá, inspector, a la niña le da pavor
una persona en concreto, hemos podido
detectar esa obsesión a través de fotografías,
por la que se resiente su sensibilidad de la
realidad.
Cada vez entiendo menos, Ventura.
¿Quiere explicarme lo que quiera decirme en
cristiano?
Resumiendo, inspector, la niña ha sido testigo
del crimen de su madre.
¿Me está diciendo que conoce a la persona
que lo hizo?
En efecto, y mi obligación era descubrir a esa
persona, aún a riesgo de poner en peligro la
salud de la niña.
He tenido que revivir en su subconsciente la
tragedia que presenció, para saber de quién se
trataba, y eso le afecta negativamente a la
niña, como usted puede comprender.
Sí, lo entiendo, lo comprendo y lo siento
Ventura, pero tiene usted razón, en este caso
carecemos de pruebas, de huellas, no se ha
encontrado el más mínimo indicio que pueda
incriminar a nadie y, con sospechas
únicamente es difícil encarcelar al asesino.
¡Bueno, yo ya me entiendo!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 245
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Así es, inspector, por eso creí que debía
profundizar en la psicología, pensé que
sería... o podía ser definitivo.
¿Qué motivos tenía usted para pensar que
María ...?
Ha sido algo casual... bueno, recomendé
juegos, estimulación sensorial. Fue Dolores la
que empezó a sospechar, al ver que la niña
sentía pánico del álbum de fotos.
Desfragmenté el rompecabezas, y el resultado
ha sido óptimo.
Bien, Ventura. ¿Cree que la niña podría
soportar otra terapia de “choque”?
Es arriesgado, inspector, pero comprendo que
es estrictamente necesario que así sea.
Lo es, en efecto.
Dolores a pesar de ser una persona muy
hablador, en esta ocasión hacia lo que mejor
se le daba, oír.
Aun no podía saber la identidad del criminal,
de eso se estaban cuidando muy mucho, tanto
el doctor, como el inspector, y eso le recomía
las entrañas, ella estaba convencida de la
culpabilidad de Óscar Reberte, sin embargo;
aquellos dos hombres parecían hablar de
alguna otra persona no detenida, y eso
despertaba su curiosidad a pesar de su estado
de preocupación por María, y la congoja que
EL RECUERDO DEL OLVIDO 246
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
sentía en su corazón por la pérdida de su
hermana.
¿Quiere explicarme de una vez lo que ocurre?
No se preocupe, Dolores, lo sabrá a su debido
tiempo.
Le contestó el inspector casi sin mirarla, pues
sus pensamientos, transformaban las
conjeturas que tenía hasta el momento, en
hechos que, aunque no probados, estaban a
punto de serlo.
Acompáñeme, aventura. (invitaba al doctor
para que le acompañase) usted Dolores,
hágame un favor...
Si está en mi mano, cuente con él, inspector.
Sí, claro... cuide de la niña y espéreme, es
esencial que permanezca aquí hasta que yo le
diga, ¿me ha comprendido?
La verdad es que no, pero si usted lo dice, sus
motivos tendrá, inspector.
¿No se vaya, me ha oído? (Se aseguraba el
inspector de que aquella buena mujer le
hubiera entendido a la perfección)
Seguro que esta noche será una noche muy
larga... Decía para él mientras le echaba el
brazo al doctor Ventura sobre su hombro,
invitándolo a salir de la sala de estar.
Acompáñeme al despacho de Delgado, doctor,
haga el favor. Pase doctor, por aquí.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 247
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
(Señalándole el interior del despacho para
cerrar después tras de sí.)
Dígame una cosa, Manuel... ¿Le veo poco
interesado en mi teoría, porque?
El inspector no se pronunció al respecto.
¿Quiere que le diga lo que pienso, inspector?
El inspector sólo lo miró esperando que le
dijese su opinión.
Sólo quiere decir dos cosas bajo mi punto de
vista como especialista, o, que no le interesa
en absoluto o, que conoce al culpable, y como
buen psicólogo, creo que es usted un hombre
de ley, por lo que descarto la primera. ¿Me
equivoco?
En absoluto, Ventura, pero quiero corroborar
mi teoría antes de exponer a la niña a otro
shock emocional. Verá... tengo en este
momento aquí en el cuerpo de guardia, a
todos los posibles sospechosos, pero además;
tengo un presunto asesino...
¿Es el culpable?
No, no es él, pero quiero que lo estudie, que
hable con él y saquemos a la luz a la persona
que en cubre... ¡Esa persona es el asesino y no
otra!
¿Quiere descartar definitivamente a éste que
dice ser el culpable del crimen?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 248
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Así es, no quiero que perjudique el
encarcelamiento del verdadero asesino.
Habría contradicciones en el juicio, y a falta
de pruebas eso sería peligroso, podría
declararse nulo el juicio o, incluso las cosas
podrían derivar hacia la persona inocente, al
ser éste una persona algo deficiente. ¡Quiero
que sea el culpable el que pague su castigo!
¿Entiende mi punto de vista, doctor?
Usted dirá, qué puedo hacer, Manuel.
Venga conmigo.
El doctor sólo se dejó llevar siguiendo sus
pasos hasta su propio despacho, donde
permanecían Cuasiforme, Iván y Delgado.
¿Doctor Ventura? (Entrando en su despacho)
He aquí, al presunto asesino. (Señalando a
Cuasiforme que permanecía en el rincón, al
lado de Delgado en actitud de miedo y
recelo...
Después de observar a Cuasiforme
detenidamente, el doctor Ventura trataba de
estudiar su psiquis con algunas preguntas al
azar.
¿Me quiere decir cómo se llama, por favor?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 249
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Cuasiforme permaneció en un mutismo total,
como si nadie se hubiese dirigido a él, por lo
que Ventura se vio obligado a insistir.
¿Sabes cómo te llamas? ¿Me quieres decir tu
nombre?
Al hablarle de tú, parece que respondía, que
le había oído.
¿Tu nombre?
Cu... Cuasiforme...
¿Es ése tu nombre?
Sí...
¿No recuerdas otro hombre más que ese?
No, siempre me han llamado así...
Y... ¿Recuerdas cuántos años tienes?
Más que éstos... (Enseñando las dos manos y
mostrándoles sus diez dedos)
¿Más de diez? Sí, algo más diría yo.
¿Recuerdas a tus padres, Cuasiforme?
Si... me querían... me quería mucho y me
cuidaban...
¿Vives solo desde que se fueron?
No se fueron, está aquí en el campo santo...
¡Claro, eso quería decir! ¿Te querían mucho
verdad?
Sí...
¿Hablaban contigo mucho y te comprendían,
no es cierto?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 250
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, a mi padre también le gustaban mucho las
palomas.
¿Te gustan las palomas?
Sí, les cuido, les curo las heridas para que se
pongan buenas, como a las flores y las
plantas, para que estén sanas y bonitas...
Ya había conseguido el doctor romper el
modismo de Cuasiforme, éste era el momento
de desvelar su participación o no, en aquel
horrendo crimen.
¿Hay quien cuide de ti ahora? ¿Quiero decir,
si alguien te quiere y te comprende cómo tus
padres?
Sí, la señorita Julia...
¿Ella te ayuda y te comprende, verdad?
Sí, es la única persona que me quiere, y me
ayuda a cuidar de las palomas, me da comida
para ellas, ¿sabe usted? También me da
medicina y se curan.
¿La quieres mucho, verdad?
Es buena...
¿Harías tú algo por ella? ¿La ayudarías si ella
necesitase ayuda?
Claro, lo que me pidiese.
¿Qué harías para ayudarla?
¡Cualquier cosa!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 251
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Me has dicho que la quieres, Cuasiforme...
¿La quieres como a tus padres? O. .. ¿Le
regalarías flores?
Le regalaría... flores...
El inspector sólo observaba las reacciones de
Cuasiforme, y hasta él mismo pudo
comprender la pretensión del doctor Ventura.
Era evidente que aquella persona mal vestida,
poco agraciado en su físico y poco culto, sino
más bien algo retrasado incluso, aquel ser
humano tenía su corazón, y en él sus
sentimientos, sin embargo había puesto sus
ojos en la persona equivocada. ¿Cómo pudo
enamorarse de Julia? ¿Aquella mujer casada
había conseguido despertar un sentimiento
nuevo en Cuasiforme, de ahí que la
observarse tanto, e incluso se masturbarse
pensando en ella, o viéndola a través de unos
visillos como le había comentado Iván
momentos antes .
¿Sería ése el motivo por el que Cuasiforme se
culpaba del crimen? ¿Podría haber asesinado
de verdad a Nuria por algún extraño celo?
¿Pasaría más tiempo Julia con su amiga, que
el que pasase a la vista de él? ¿Querría verla
más a menudo, y que su atención se centrase
sólo en él? Esa puede ser una teoría como
cualquier otra, sin embargo el inspector
EL RECUERDO DEL OLVIDO 252
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
también pensó otra muy distinta. ¿Estaría
encubriendo a esa persona tan especial para
él?
Bien sabía Manuel las respuestas a sus
propias preguntas, más; esperaría que el
doctor le diese su diagnóstico final.
Llegado ese punto, el doctor Ventura se
dirigió a Iván.
¿Eres Iván Reverte, no es así?
Sí, ese soy yo, sí.
¿Qué opinas de tu padre, crees que es un
asesino?
¡No diga tonterías! ¡Mi padre cómo va a hacer
una cosa así!
¿Crees que este hombre (señalando a
Cuasiforme), ha podido matar a la señora ...?
¡Ya le he dicho al inspector que no! ¡Y no me
lo repita, que me da la risa! Ja,ja,ja,ja...
Una pregunta más, Iván... ¿Piensas que podía
estar enamorado de tu madre?
¡Depende a lo que le llame enamorado! ¡Se la
pelaba más que un mono, eso sí!
No me has contestado a mi pregunta, Iván...
dime; ¿crees que se sentía atraído por tu
madre, este hombre? Bueno, atraído sí, eso sí,
la observaba muy a menudo. Se le caía la
baba mirándola.
Gracias, Iván, me has ayudado mucho.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 253
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡A mandar!
Quisiera hablar con usted, inspector.
Bien, acompáñeme.
Ya en el pasillo... está encubriendo a Julia,
no hay duda.
Así es, inspector, pero teniendo en cuenta su
bajo coeficiente mental, si se le ha metido en
la cabeza pagar la culpa de su "amada", por
decirlo de un modo suave, no será fácil que
diga la verdad de lo que sepa, es una mente
débil y oscura, retraída y temerosa.
Él comprende perfectamente el mal que ha
podido hacer Julia, incluso ha podido ser
testigo del asesinato o, al menos, eso es lo que
da a entender con su actitud, pero preferirá
que lo castiguen a él, antes de consentir que le
hagan daño a esa persona tan especial para
él, como es la madre de Iván.
Estoy de acuerdo con usted, Ventura, sin
embargo hay que desenmascarar al culpable y
tiene que ser ahora. Éste es el momento
propicio. Tenemos aquí en comisaría todas
las personas del entorno de la víctima, y entre
ellos se encuentra el criminal como usted
sabe.
¿Quiere interrogar a Julia, no es así?
Así es. Y me gustaría que estuviese usted
presente, ¿le parece bien?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 254
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Encantado, ¿si puedo ayudar en algo, sabe
que estoy a su disposición?
Bien, espéreme en la sala de estar con la
señorita Casado y la niña, puede que ella la
necesite.
Sí...
Cruzó el pequeño mostrador hacia la
izquierda para entrar en aquella sala donde
le indicaba el inspector.
Entretanto, parecía decirle algo el inspector
al oficial del servicio de puerta en voz baja
para, a continuación recorrer el pasillo que
lo llevaría hasta el despacho de Domingo, que
en esos momentos se encontraba con César
Garrido.
Sin solicitar ningún tipo de permiso abrió la
puerta directamente...
Buenas noches, señor Garrido.
¡Ah! ¡Buenas noches, Manuel! ¿Qué tal?
Bien, gracias. ¿Se encuentra bien?
Todo lo bien que puedo estar en estas
circunstancias, inspector.
Le comprendo.
Siento tener que ponerle a prueba, César,
pero... ¿A prueba? ¿Qué quiere decir?
Verá usted, César, creo tener resuelto el caso
de su mujer, pero necesito forzosamente hacer
EL RECUERDO DEL OLVIDO 255
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
una prueba emocional, no hay más remedio, y
créame que lo siento.
Sigo sin comprender...
La verdad... es mejor que se mantenga al
margen, sólo tiene que seguir mis
indicaciones, le aseguro que esta noche
duerme en el calabozo el asesino... bueno...
La persona que ha cometido esa atrocidad
con su señora.
Como usted diga, inspector, si cree que puede
servir mi ayuda para esclarecer el caso... estoy
a su disposición.
Tenía que comentarle el riesgo que existe
para su hija...
Temiendo por su hija, César Garrido no pudo
dejar terminar la frase al inspector.
¿Qué ocurre con mi hija? ¡Dónde está!
Tranquilícese usted, César, esta aquí, ahora
la verá.
Lo que trato de decirle, es que hay que
someterla a una terapia de “choque”, como yo
digo, y según el doctor Ventura, sólo en un
uno o dos por ciento suele ser negativa esa
terapia, en general sirve para que un paciente
reaccione a los estímulos. Bueno; y toda esa
parafernalia de los galenos... ya sabe.
Comprendo, inspector, y por lo que puedo
creer... y usted me dice, es fundamental para
EL RECUERDO DEL OLVIDO 256
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
descubrir a la persona que mató a Nuria, si
es así... que así sea. ¿Puedo ver a mi hija?
Enseguida la verá, sígame. ¡Usted Domingo
(ordenó con energía a su ayudante), traiga a
la Sra. Maldonado a su despacho, y dígale
que espere un momento, que liberaré a su
marido . ¿Me ha entendido?
Perfectamente, inspector, va a liberar al
detenido, que le espere.
¡Exacto! ¿Vamos, señor Garrido? (Invitándole
a que lo siguiera)
La última habitación de la derecha después
de pasar al oficial de puerta, era la sala de
estar, en ella Dolores, el doctor Ventura y
María.
Espere aquí, César (le indicó Manuel que se
quedase en la puerta), entre cuando le llame,
hágame ese favor. ¿De acuerdo?
Como quiera, inspector.
Sólo entró Manuel con idea de colocar a los
ya presente en sitios estratégicos para poder
observar con facilidad, cualquier reacción
que pudiese tener la niña, con todas y cada
una de las personas que a continuación
desfilarían ante ella, entre otros, su propio
"padre".
Controle usted a la niña, doctor, no la pierda
de vista por sí lo necesita.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 257
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
No se preocupe, inspector, así lo haré.
Usted, Dolores, siéntese allí en aquel rincón,
haga el favor. Deje a la niña aquí en medio,
frente a la puerta. Gracias.
Dolores siguió al pie de la letra la indicación
del inspector que, tras sentar a María dónde
le había indicado, ella se retiró hacia su
puesto.
Manténgase en silencio, por favor, Dolores.
Lo intentaré.
Gracias, muy amable. ¡César, pase usted!
Visiblemente nervioso, César Garrido entró
en la sala de estar.
¡Hija! ¡Hija mía, que te ocurre! ¿Estás bien,
cariño?
María parecía no recibir señal alguna de su
entorno, de vez en cuando parpadeaba, pero
no demostraba ninguna sensación, ningún
estímulo, a pesar de tener ante sus ojos al
hombre que creía su padre.
César también pudo darse cuenta del estado
de la niña, lo que le provocó una profunda
pena y no pudo evitar, que dos lágrimas
ardientes cruzasen sus mejillas, para
descansar en la comisura de sus labios.
Al parecer no había mejorado en absoluto
desde que él la vio por última vez.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 258
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
La besó tiernamente, y la abrazó contra su
pecho, pero aún y así la niña continuaba
ausente, ajena a aquel gesto de cariño que
estaba recibiendo.
Ella que había sido una niña tan alegre y
abierta... (Pensaba César) ¡Pobre hija!
Tanto el doctor como el inspector, no perdían
detalle de aquel encuentro.
Era evidente que aquel hombre amaba a
María a pesar de conocer la terrible
decepción. De saber que era hija de otro
hombre, pero se veía que la quería como hija
propia.
Gracias, señor Garrido. ¿Quiere sentarse al
lado de su cuñada, por favor? (Le indicaba
Manuel López)
Sin despegar sus labios, César obedeció al
inspector.
Enseguida vuelvo, doctor.
Volvió a salir de nuevo, para entrar esta vez
en su propio despacho el inspector don
Manuel López...
Tras entrar con aire resuelto y decidido en su
despacho, se dirigió directamente a la
siguiente persona que haría pasar ante los
ojos de María, en aquella rueda de
reconocimiento.
Cuasiforme... ¿Quieres venir conmigo?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 259
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¿Me va a enseñar las plantas enfermas?
¿Qué? ¡Ah, sí! Quiero que hables con ellas,
que te digan cual es su mal y así podremos
cuidarlas. ¿Te parece bien?
Sí, se lo diré...
Acompáñame...
Al pasar por el oficial de puerta, el inspector
le hizo una señal con sus cejas, que este
interpretó a la perfección.
Pasa, amigo... (Le invitaba a entrar en la
sala de estar.)
Cuasiforme entró sorprendido y temeroso al
ver allí a personas que, aunque las conocía,
procuraba evitar como al resto de los
habitantes del pueblo, era su carácter.
No hay plantas... (Dijo Cuasiforme
decepcionado después de reconocer la
habitación y comprobar que, en efecto, no
había)
La expresión de María seguía siendo la
misma, aquel hombre no le decía nada, si es
que en realidad sus ojos mandaban la señal
de las imágenes a su cerebro.
No, no hay, ahora las traerán, no te
preocupes, siéntate al lado del señor Garrido.
Tras unos segundos de vacilación, se sentó a
su lado.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 260
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
El inspector en ese momento se sentó sobre la
pequeña mesa camilla situada en el rincón
contrario a donde estaban sentados los
presentes.
Al alcance de su mano un botón eléctrico en
la pared, que apretaba con insistencia.
En unos segundos, el que entraba al cuarto de
estar era Iván, llevado por el oficial de
puerta.
La niña continuaba en su estado sin alterar
ninguna función estática, sin mover un solo
músculo.
¿Quería verme, inspector? ¡Hola, trenza lacia!
Le gritó a María, sin que ésta reconociera a
aquel que tanto le hiciera rabiar, haciéndola
objeto de tantas bromas.
Siéntate junto a Cuasiforme, Iván.
¿Van a hacernos alguna foto?
Más formalidad... (Intentada el inspector
mantener el orden dialéctico con aquel joven)
¡Ya me siento, ya me siento!
El dedo de Manuel pulsaba de nuevo aquel
botón de la pared, y acto seguido... El oficial
de puerta había liberado a Óscar Reberte, era
él, el que hacía acto de presencia en la sala.
¡María! ¿Cómo estás, cielo? ¿Estás bien,
cariño? ¡Dime algo, por favor! ¡María, hija!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 261
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Dios mío! ¿Qué le ocurre, doctor? ¿Está bien
la niña?
No sufre, si es eso lo que está pensando, señor
Reberte.
A la niña, parecía imposible sacarla de su
letargo, aquella terapia de “choque” como
decía el inspector, al parecer no estaba dando
resultado, pues la niña seguía sin dar señales
activas.
Haremos todo lo posible porque se cure, desde
luego, señor Reberte, no se preocupe.
¡Pobre hija!
También Óscar Reberte, abrazó a la niña
contra su pecho después de besarla.
Tras ese largo abrazo, tan cargado de
sentimientos, tan lleno de amor, tampoco
Óscar pudo evitar después de reconocer el
estado de su hija, que las lágrimas aflorasen a
sus ojos.
Era un hombre, pero no cabe duda de que
cuando hay amor, como cuando hay dolor, los
hombres también lloran.
¿Sería tan amable de sentarse junto a su hijo,
señor Reberte?
Gracias, muy amable...
Al sentarse junto a Iván, no pudo evitar que
su mirada se cruzase con la de su amigo
César, donde vio un profundo recelo de
EL RECUERDO DEL OLVIDO 262
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
culpabilidad. Su amigo César no podía
pensar que él pudiera ser un criminal, pero lo
pensaba, lo veía en sus ojos, era terrible
aquella situación que estaba atravesando, el
inspector le libera creyéndolo inocente y sin
embargo la sombra de la duda en los ojos de
su amigo César, le acusaban.
Al sentarse, cogió la mano de Iván,
estrechándola con fuerza, como queriéndole
decir: sigo estando aquí, sigo siendo tu padre
y te quiero.
Y a pesar del carácter despreocupado y
gamberro de Iván, aquello parecía
entenderlo, lo que le hizo poner su otra mano
sobre la del padre. Era la única forma con la
que sabía decir te quiero, papa.
En ese instante, el inspector quiso dirigir
unas palabras a los presentes, antes de
continuar con aquella especie de hilera de
reconocimiento.
Señores, que quiero que escuchen con
atención...
Necesito que mantengan la calma, sobre todo
eso. ¿De acuerdo? ¡Bien! Llevamos unos días
haciendo conjeturas... malabares diría yo,
con la investigación que nos ocupa. (Todos
oían atentamente ¿Qué querría decirles el
inspector?)
EL RECUERDO DEL OLVIDO 263
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
La verdad, es que hemos estado dando palos
de ciego.
Hay entre ustedes personas que podían haber
tenido motivos para asesinar a la señora
Casado... puedo asegurarles que mi intención
ha sido siempre la de descubrir a la persona
que lo hizo. Se han presentado muchos
problemas al no existir ninguna prueba,
ningún indicio fehaciente que nos guíase en
una u otra dirección, por lo que, me he visto
obligado a hurgar en sus vidas y comprobar
sus coartadas, y aun y así, he dudado de
conseguir mi propósito, sin embargo creo
tener la certeza de no señalarles a ninguno de
ustedes en vano.
Ha habido cierta insistencia en incriminarle
a uno de ustedes, por lo que, y después de
comprobar sus motivos me hicieron dudar, así
que doy gracias a Dios por hacerme ver la
realidad y por iluminar mi camino...
En ese momento su índice volvía a pulsar
aquel botón eléctrico.
No tardó en abrirse la puerta de nuevo para
dar paso a Julia, y tras de ella, el
subinspector Domingo.
La primera intención de Julia a pesar de ver
a todos los presentes, y tras unos segundos en
los que parecía pensar el lugar que ocupaba
EL RECUERDO DEL OLVIDO 264
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
ella en aquella habitación, fue dirigirse a su
ahijada María, situada en el centro de la
habitación.
¡Hola, cariño! ¡Dale un beso a la madrina!
La niña al oír su voz se estremeció, todo su
organismo se alborotó, sus nervios se tensaron
y, fue entonces cuando reaccionó exhalando
un alarido de terror, que hizo estremecer a
todos los presentes.
¡¡¡AAAAAhhhhhh !!! ¡¡¡ AAAAhhhhhhh !!!
Gritaba despavorida, y al ver que la madrina
se le acercaba con intención de darle un beso,
corrió a refugiarse al rincón donde se sentaba
Dolores, colocándose entre sus pies totalmente
encogida por el terror que le había producido
la presencia de Julia, que se sorprendía por la
creacción de su ahijada.
El inspector y el médico se miraron, aquel
cruce de miradas lo decía todo, ahora la niña
no se asustaba de un pedazo de papel,
realmente le tenía verdadero pánico a Julia,
era evidente que aquel terror se lo infundía
por el hecho de haber sido testigo del
asesinato de su madre a manos de su madrina
Julia.
Julia extrañada ante esta reacción de la niña,
comprendió que la habían descubierto, la
EL RECUERDO DEL OLVIDO 265
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
pequeña la había visto aquella madrugada
como ella sospechaba y temía.
Esta vez también reflexionó unos segundos
sobre su situación, pero en esta ocasión no
pudo ser tan fría y calculadora, su organismo
la traicionó tratando de huir de allí.
Aquella reacción involuntaria, no sirvió nada
más que para inculparla en el crimen, más; al
abrir la puerta, dos agentes la esperaban,
esperaban que pudiera darse aquel supuesto,
al menos ésa fue la orden de su superior para
evitar la huida.
Pase, Julia, pase, haga el favor... le invitaba
el inspector a entrar de nuevo en la sala sin
tan siquiera levantarse de donde estaba
sentado.
Todos los allí presentes no podían dar crédito
a lo que sucedía ante sus ojos.
El asombro de Dolores era decepcionante,
habría jurado que el criminal era Óscar,
César Garrido en su más profundo ser
dudaba y temía por Óscar, su mejor amigo,
sin embargo; fue igualmente chocante
comprobar que Julia hubiese sido capaz de
matar a su amiga Nuria.
A Cuasiforme se le podía ver con su barbilla
hundida en su pecho, como lamentando que
hubiesen descubierto a esa mujer tan especial
EL RECUERDO DEL OLVIDO 266
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
para el, y por la que incluso estaba dispuesto
a pagar su culpa.
Más increíble debió parecerle a Iván y a
Óscar comprobar que habían convivido hasta
ahora con una mujer capaz de matar, el
asombro reflejado en sus rostros así lo
manifestaba.
Todos habían quedado estupefactos, incluso el
experto en huellas e indicios, además de
forense, el señor Delgado, y como no el
subinspector Domingo, el policía más
despistado que había conocido jamás el
inspector don Manuel López Sánchez.
Con la cabeza baja comprendiendo que
aquella niña había sido su perdición, entró
de nuevo en la sala de estar, para ocupar el
puesto que había dejado libre su ahijada
María en el centro de la habitación.
El doctor Ventura al ver la reacción de la
niña, no dudó en socorrerla, era esencial
calmar los desechos nervios de María, que no
paraba de chillar en un ataque de histeria.
Con su permiso, inspector, creo que debería
sacar a la niña de aquí.
(Apuntaba Ventura)
Si, por favor, doctor, atienda a la niña, creo
que no voy a necesitarle, muchas gracias.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 267
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Con sumo cuidado el doctor se llevó en brazos
a María invitando a Dolores para que le
acompañase.
Dolores, venga conmigo, por favor, la niña la
necesita.
¡Pobre criatura, que tortura! (Exclamaba
Dolores)
Bien, señora Maldonado... tengo que
reconocer que es usted muy buena farsante,
ha logrado hacer que dudase sobre su
culpabilidad.
Por un momento creí que podría haberse
escapado de mis manos... ¿Cómo ha podido
ser tan cínica y ocultar su verdadero rostro?
¿Pensaba que podría salir impune
manipulando pruebas y desviando la
investigación hacia el señor César Garrido?
La rabia contenida de Julia, por fin explotó
salpicando a todos los presentes.
¡Los odio! ¡Ellos tienen toda la culpa de mi
desgracia! ¡Me han engañado, me han
traicionado! ¡Se han reído de mí!
Para usted era imprescindible hacer que
César Garrido pagase el crimen de su mujer,
así se habría vengado usted del matrimonio,
asesinando a Nuria y mandando a la cárcel a
César para el resto de sus días, ya nadie se
EL RECUERDO DEL OLVIDO 268
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
interpondría entre usted y su marido, que a
pesar de todo sigue amándolo, ¿no es verdad?
¡Sí! ¡Si es verdad! ¡Nunca debió ocurrir! ¡Mi
marido no debió de estar allí, eso fue un
error! Cómo podría saber yo que llamaría
César a mi casa y que iría él... todo habría
sido distinto...
No olvide que tuvo al menos un testigo de sus
actos...
¡Maldita sea, les odio, les odio!
Sería mejor que comenzase a explicar qué
ocurrió realmente, ¿no le parece?
Quiere decirme... ¿Cómo ha podido ...?
(Preguntaba Julia incrédula sin comprender
aún como aquel policía pueblerino había
conseguido detenerla)
Su insistencia en desbaratar la posible
coartada de César en esa dudosa media hora,
ha sido la misma media hora la que le ha
traicionado a usted, Julia, en su casa no se
encontraba a las seis de la mañana, su
marido no la sintió salir, sin embargo; usted
volvió a su casa alrededor de las siete de la
mañana... ¿Qué tiempo le cuesta comprar el
periódico, el pan y la leche, Sra. Maldonado,
una hora? ¿Puede ser también que aquel día
precisamente la tienda a la que se refiere,
abriese media hora más tarde, lo recuerda?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 269
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Sí, el inspector tenía razón, sólo que su
coartada era tan elemental y lógica que
esperaba que aquel detalle no se investigase, o
no fuese relevante, pues el crimen lo había
cometido mucho antes, a las cinco de la
mañana. ¿Qué importancia tenía aquella
media hora después?
¿Quiere que le diga más, Julia? Su
convencimiento sobre el viaje del señor
Garrido a Badajoz. ¿Estaba segura de que
había salido aquel mismo día, no es así? ¡Pero
claro! ¡También debía asegurarse de que en
efecto, el domingo no hubiese estado en el
hotel, debía situarlo en todo momento en el
pueblo hasta la hora del crimen, ¿verdad ?
Incluso ratificar su viaje para que no hubiese
dudas con el famoso extracto bancario, no
fuera a negarlo el señor Garrido por algún
extraño motivo...
No, Julia, la justicia puede ser ciega a veces,
pero nunca tonta... Usted sabía
positivamente, que César Garrido cogió aquel
tren de las cinco y diez de la mañana...
Indudablemente estába obligada a declarar, y
esta vez la verdad, la mujer fría y
calculadora esta vez no hacía falta que
pensase ante sus respuestas con idea de
modelar las cosas a su antojo, no, esta vez
EL RECUERDO DEL OLVIDO 270
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
debía relatar los hechos tal y como fueron en
realidad.
Yo...
¡Desde el principio, por favor! (Apuntaba
enérgico aquel inspector "pueblerino")
Aquel sábado día diez recuerdo haber ido a
la casa de Nuria, teníamos llaves cómo sabe
de nuestras respectivas casas, y dada la
confianza que teníamos, en lugar de llamar
entre sin más con mi llave.
Dentro, César discutía con su mujer, al
momento no le di mayor importancia, pero al
darme cuenta del tema que discutían, la
curiosidad me hizo esconderme tras las
cortinas, aquello era de mi incumbencia,
estaban hablando de María, de...
En el cuarto de estar de su casa se hallaba
Nuria cuando entró su marido, yendo por su
ofuscación directamente al grano.
Unos segundos después, era Julia la que abría
la puerta de aquella casa.
¿Quién es el padre de María?
Al oír aquello, Julia se sorprendió tanto, que
se escondió tras las cortinas del recibidor.
¿Qué pregunta era aquélla a su propia mujer?
¿Qué te ocurre, estás bebido, o que?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 271
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Contesta! ¡Quién es el padre de mi hija,
maldita sea!
¿Qué quieres decir, a que vienen estos gritos?
¡Nunca pensé que pudieras engañarme!
¡Jamás pensé que pudieras ocultarme un
secreto como éste!
Lo asombroso del caso, hizo que Julia no
saliese de donde se escondía, era increíble lo
que oían sus oídos, aquello era algo que
jamás hubiese creído de Nuria y, su morbo le
exigía conocer también aquel posible padre
del que hablaban.
¡¡Mi hija !! ¿Recuerdas?
¡Es tu hija! (Aseguraba Nuria) ¿Se puede
saber a qué viene todo esto?
¡Mientes!
Pero... pero... ¿Quién te ha dicho?
¡Nadie! ¡No ha hecho falta que me lo dijese
nadie!
¡Estás loco! ¿Cómo puedes pensar a estas
alturas, que la niña no es tu hija? ¡Y habla
más despacio, que puede oírte!
¿Importa mucho si se entera? ¿También
quieres tenerla a ella engañada toda la vida?
No puedes pensar... yo te juro...
¡No jures, mala mujer! ¡No jures en vano!
¡Claro, cómo ibas a imaginarte tú, que té
casadas con un hombre estéril!
EL RECUERDO DEL OLVIDO 272
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡César! ¡Por Dios, qué me dices!
Julia permanecía tras las cortinas
aguantando la respiración, cada vez podía
creer menos lo que oía.
¡La verdad, que estás casada con un hombre
que no puede tener hijos! ¿No has sospechado
que pudiese serlo? ¿No has pensado que
llevamos nueve años casados, y no has
conseguido quedarte en estado? ¡Quién es el
padre, maldita sea! ¡Quién es! ¡Es inútil que
calles, habla!
Nuria bajó el rostro abatida por el acoso a la
que estaba siendo sometida por su marido,
viéndose obligada a decir: Óscar Reberte...
¡Ya lo he dicho! ¡¡Óscar Reberte !! ¡Óscar,
Óscar! ¿Contento?
Cuál no sería mi sorpresa cuando ohí el
nombre de mi marido, en aquel momento
quise que me tragase la tierra.
Mi marido me había engañado con mi mejor
amiga. En aquel momento sentí tanto
desprecio, tal repugnancia...
Sin que ninguno de los dos se diese cuenta de
mi presencia, volví a salir de aquella casa
como había entrado.
Aquella noche no pude conciliar el sueño, a
pesar de haberme duchado para calmar mis
nervios... me torturaban los celos, sólo pensar
EL RECUERDO DEL OLVIDO 273
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
que pudo tener a mi marido en sus brazos, me
revolvía el estómago. ¡Mi marido era mío, y
nada más! ¿Comprende? ¡¡Mío !!
El inspector únicamente la estudiaba,
escuchando su versión de los hechos, ahora
era cuando realmente estaba conociendo a la
persona que tenía enfrente, una mente
mezquina y calculadora, una mujer devorada
por los celos, una mente retorcida y
equivocada. ¿Mereció la pena haber matado
por algo así? ¿No habría sido más fácil haber
razonado sobre aquello que creía un
problema? ¿Era aquello tan terrible como
para matarla? Posiblemente no lo fuese, pero
lo hizo.
Las ideas se me agolpaban en mi mente,
inspector, el día siguiente domingo recordé
que María se la llevaría su tía Dolores y
César se iría a Badajoz, por lo que Nuria se
quedaría sola en casa, eso me animó a darle
forma a mi venganza, culpando del crimen a
su marido mi vida sería distinta, tendría a mi
lado a mi marido sin pensar en nadie más
que en mí, y a mi hijo, ese era mi deseo.
Recuerdo haber discutido ese día con mi
marido ...debería haber hablado con Iván, y
no...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 274
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
En aquel instante Julia guardó un largo
silencio, meditando posiblemente lo ocurrido
o, en sus propias consecuencias, por lo que
tuvo que ser don Manuel López el que la
sacase del trance animándola a seguir con su
declaración.
Siga, Julia, le escuchamos...
Aquella mañana me levanté muy temprano...
¿El lunes día doce? (Preguntó Manuel)
Cuasiforme no había cambiado su postura,
como lamentando lo que pudiera ocurrirle a
Julia, pero tanto en los ojos de Iván como en
los de su padre, podían verse manar el
pequeño manantial de sus lagrimales,
comprendiendo la trágica situación de su
madre y esposa, algo que jamás hubiesen
pensado de ella, pero que era evidente, por su
declaración.
¡Esperaban oír cómo cometió el crimen!
Sí, el lunes día doce...
En la penumbra de la noche, la silueta de
Julia se confundía con el negro manto
nocturno para esas horas tan tempranas, la
campana de la torre en la iglesia de San
Pedro, daban las cuatro y media de la
madrugada.
Aquella sigilosa silueta, sabía muy bien su
meta.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 275
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Escondiéndose de alguna posible mirada
inesperada, abrió con cautela el cerrojo del
jardín de Nuria Casado, y en su jardín, al oír
unos pasos lejanos, por temor a ser
descubierta se escondió entre las adelfas del
jardín, después pudo ver desde su escondite,
que el viandante no era otro que César
Garrido, que titubeó ante su propia puerta
para continuar su camino hacia la estación.
(Comprendió Julia al ver la dirección que
tomaba)
Eso aseguraba que pudiera matarla su propio
marido antes de irse a Badajoz. (De ahí la
seguridad de Julia al decir, que se había ido
ese mismo lunes a primera hora)
Usando su propia llave, Julia sigilosamente
entró en la casa dirigiéndose a la cocina que
tan bien conocía, el arma debía ser de la
casa, sin embargo; en su mano llevaba un
pequeño envoltorio de dónde sacó un
impermeable de plástico, y unos guantes de
goma de cocina, que no tardó en ponerse sin
que le temblasen las manos, lo que no podía
sospechar Julia, era que María se encontrase
en aquella habitación, enfrente de la de su
madre, justo al otro lado, frente a la puerta
de entrada y tras los cristales, aquel hombre
mal vestido y feo, después de verla venir y
EL RECUERDO DEL OLVIDO 276
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
observar todos sus movimientos, pues parecía
tener un especial interés en ella, desde allí
como digo, detrás de los cristales de la
ventana del dormitorio de Nuria, Cuasiforme
no perdía detalle de lo que Julia hacía.
La vio entrar al dormitorio sin titubear en
dirección a Nuria con aquel enorme cuchillo,
dejando un reflejo de muerte en el aire, para
descargar el terrible y mortal golpe sobre el
pecho de Nuria, que con las ansias de la
muerte quisiera evitar un nuevo ataque de
aquel cuchillo, agarrando la mano de Julia
con una de sus mano, y con la otra la propia
hoja, pero no pudo evitar que la ira de Julia
descargase una tras otra, varias puñaladas
mortales, mientras y sin sospechar que era
observada, la furia ciega que sentía la hizo
continuar apuñalándola aún después de
muerta.
Desde un lado María se había asustado con el
primer grito de dolor de su madre y, aterrada
contemplaba como su madrina cometía aquel
sangriento crimen.
Por el otro lado, Cuasiforme en el mismo
estado de terror se tapaba la boca para evitar
que su garganta lo traicionarse.
Mientras tanto y ante el cuerpo ya inerte de
Nuria, Julia continuaba hundiendo el
EL RECUERDO DEL OLVIDO 277
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
cuchillo en sus carnes, como queriendo
asegurar su muerte, Nuria pudo ver su rostro
y no podía dejarla herida, pues podría
delatarla.
Después de perpetrar su crimen, Julia volvía
a hacer aquel pequeño envoltorio con el
impermeable, más tarde se desharía de él.
Cuasiforme aterrorizado por lo que había
visto, salió del jardín para dirigirse hacia su
próximo trabajo, el jardín del señor Óscar
Reberte.
En el camino pudo ver cómo Óscar venía en
su dirección, y tan aterrado iba por lo que
acababa de presenciar, que al, verlo huyó por
aquella bocacalle saliendo del camino de
Óscar.
En aquellos momentos, Julia salía de la casa
en dirección a la tienda, donde debía
comprar aquellas pequeñas necesidades de
primera hora.
Al estar cerrada aún, se vio obligada a
esperar, pues debía volver con el periódico y
la leche, sin embargo, aquellos minutos de
espera le sirvieron para pensar, y allí mismo
en aquellos contenedores, tiró el pequeño
paquete que portaba, así se deshizo de él.
Lo demás, ya lo sabe inspector.
Sí, lo sé, lo sé...
EL RECUERDO DEL OLVIDO 278
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
¡Maldita niña!
No creo que deba culpar a nadie de sus actos,
Julia.
¡Los odio! ¡Los odio! ¡Los maldigo a todos!
Manuel comprendía que el sensible equilibrio
que hay entre la razón y la locura, lo había
perdido y, había caído del lado contrario, del
peor.
En aquel instante Manuel volvía a tocar
aquel timbre empotrado en la pared.
Uno de los agentes que permanecían en la
puerta, entró portando aquél impermeable de
plástico ensangrentado y los guantes de goma.
¿Recuerda esa prenda, Sra. Maldonado?
¿Qué? ¿Cómo ha podido?
Me ha costado trabajo encontrarlo, pero ahí
lo tiene.
¿Cómo ...?
Era imposible imaginarse que usted pudiera
conocer el secreto de su marido, quizá por no
suponerla conocedora, hiciera que no
sospechas en usted. Sin embargo... desde el
momento que empecé a sospechar de usted,
comprendí que no hay crimen sin castigo, ni
caso sin prueba. Por muy pequeña que sea
siempre hay algún indicio que seguir.
En este caso pensé que tal cantidad de sangre
era imposible que no hubiese salpicado al
EL RECUERDO DEL OLVIDO 279
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
criminal y. .. Después de registrar su casa...
¡Sí, sí, su casa! No hallé nada como le digo,
más; algo me dijo que su retorno de aquella
casa me podía dar alguna pista, y. .. ¡Hete
ahí, que la encontré!
No dude que las huellas que encontremos en
esa prenda ...serán sus huellas.
Sra. Maldonado... queda usted detenida por
el asesinato de la señora Nuria Casado, como
única responsable de su muerte.
Domingo, léale sus derechos y enciérrela.
Todos los ancianos escuchaban atentamente
al recién llegado, la historia les había
producido una profunda congoja en lo más
profundo del corazón.
Nunca había visto llorar a dos hombres
hechos y derechos hasta entonces, allí los
tenía, dos buenos amigos que habían
desconfiado uno del otro sobre la autoría del
crimen, pero allí los tenía ante mis ojos
lamentando lo ocurrido.
Seguro que sentía César haber sido engañado,
tanto como mi padre el que aquello ocurriese,
pero seguro que los dos daban gracias al cielo
por aquella hija que creían propia los dos,
EL RECUERDO DEL OLVIDO 280
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
aunque lamentasen la muerte de Nuria
profundamente, también eran conscientes que
los dos habían perdido definitivamente a sus
mujeres, uno por asesina, y el otro por
víctima, y tanto a uno como a otro, sólo les
quedaba el consuelo de sus hijos.
Tanto César como mi padre, Óscar Reberte,
comprendieron el profundo significado de la
palabra amistad, al estrecharse en un fuerte
abrazo, donde los dos posiblemente
estrechaban también la amargura de aquella
tragedia.
Reconocer que mi propia madre había
cometido aquel crimen tan horrendo, me
partió el corazón, todo aquel sentimiento de
rebeldía que tenía, se me hizo añicos al
comprobar lo poco que somos, lo poco que
valemos y el mal que nos hacemos en vida,
cuando es tan corta... cuando deberíamos de
respetarnos más... ¡Qué complicada la
hacemos! ¿Y luego para qué? ¿Para terminar
así, en un sitio como éste?
¿No creéis que las personas deberíamos
disfrutar de la amistad, del amor? ¿No sería
más sencillo vivir amándonos los unos a los
otros, que odiándonos? ¿Cómo puede
disfrutar una persona con el odio, con la
envidia, con la codicia, la ira y los celos?
EL RECUERDO DEL OLVIDO 281
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “
Justo en aquel instante lo comprendí...
¿Verdad, María?
Dirigiendo su mirada hacia aquella anciana
postrada en su silla de ruedas, que si, parecía
entenderle, pero le era imposible contestar a
la pregunta de su marido, y él lo sabía...
O.K.
EL RECUERDO DEL OLVIDO 282
AUTOR : “FREDERICK DUMAS “

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